
Una tecnología que podría transformar una de las industrias más contaminantes del mundo, gracias a un innovador sistema que recupera y reutiliza sus reactivos.
- 🔬 Primera producción experimental: Hydro ha obtenido aluminio mediante electrólisis de cloruro de aluminio, en lugar de utilizar directamente alúmina.
- 🌍 Objetivo de cero emisiones directas: el sistema está diseñado para evitar el CO₂ generado durante la electrólisis convencional y la fabricación de ánodos.
- 🔄 Circuitos cerrados: el cloro y el carbono se recuperan y reutilizan dentro del proceso industrial.
- ⚡ Consumo energético potencialmente comparable: los estudios preliminares apuntan a que una instalación industrial podría necesitar una cantidad de energía similar a la de las plantas convencionales.
- 🏭 Tecnología todavía experimental: el siguiente desafío consiste en integrar todas las etapas y demostrar su funcionamiento continuo a mayor escala.
- 💶 Apoyo público: Enova ha concedido 141 millones de coronas noruegas para las instalaciones de ensayo y otros 82 millones para preparar la siguiente fase.
La fabricación de aluminio es uno de los procesos industriales más difíciles de descarbonizar. Aunque este metal resulta imprescindible para fabricar vehículos eléctricos, paneles solares, aerogeneradores y numerosos componentes de las infraestructuras modernas, su producción primaria continúa dependiendo de una tecnología desarrollada en 1886 que genera emisiones de CO₂ por su propia reacción química.
Ahora, la compañía noruega Hydro ha conseguido producir por primera vez aluminio mediante su nueva tecnología de electrólisis HalZero, desarrollada para evitar las emisiones directas de dióxido de carbono asociadas a la fabricación convencional del metal.
El avance se ha logrado en el centro de investigación de Herøya, situado en Porsgrunn, Noruega. Aunque todavía se encuentra en fase experimental, representa un paso importante hacia una industria del aluminio con una huella climática mucho menor.
Por qué fabricar aluminio genera tanto CO₂
Actualmente, la mayor parte del aluminio primario del mundo se produce mediante el proceso Hall-Héroult, desarrollado en 1886.
Este procedimiento utiliza electricidad para separar el aluminio del oxígeno presente en la alúmina, un compuesto obtenido principalmente a partir de la bauxita.
El problema está en los ánodos de carbono utilizados durante la electrólisis. El oxígeno liberado reacciona con ellos y produce dióxido de carbono.
Según los investigadores del instituto noruego SINTEF, esta reacción genera aproximadamente 1,5 kg de CO₂ por cada kilogramo de aluminio producido, sin incluir las emisiones indirectas relacionadas con la electricidad y otras etapas de fabricación.
Por tanto, alimentar una fundición convencional exclusivamente con electricidad renovable no elimina todas sus emisiones.
Cómo funciona HalZero: una alternativa a la electrólisis convencional
La tecnología HalZero modifica la química del proceso antes de que comience la electrólisis.
En lugar de introducir directamente alúmina en una cuba electrolítica convencional, primero transforma el óxido de aluminio en cloruro de aluminio.
Posteriormente, este compuesto se somete a electrólisis para obtener aluminio metálico.
La innovación consiste en diseñar el proceso de manera que tanto el cloro como el carbono permanezcan en circuitos cerrados y puedan reutilizarse, evitando que el carbono termine liberándose a la atmósfera como CO₂.

Diferencias entre el proceso convencional y HalZero
- 🏭 Proceso convencional: utiliza alúmina y ánodos de carbono. Durante la electrólisis se obtiene aluminio y se genera CO₂.
- 🔬 Proceso HalZero: transforma primero la alúmina en cloruro de aluminio y posteriormente obtiene el metal mediante una nueva electrólisis.
- ♻️ Recuperación de reactivos: el diseño contempla circuitos de recirculación de cloro y carbono para evitar su consumo y liberación continuos.
- 🌱 Ventaja ambiental potencial: busca evitar la generación directa de CO₂ en lugar de depender de su captura posterior.
Este planteamiento podría eliminar una de las principales fuentes de emisiones del aluminio primario sin depender exclusivamente de sistemas de captura de carbono.
Además, presenta una ventaja potencial frente a las tecnologías convencionales de captura de CO₂: evita generar el contaminante en determinadas etapas, en lugar de intentar recuperarlo posteriormente de corrientes gaseosas diluidas.
El primer aluminio producido demuestra que la tecnología funciona
El avance se ha conseguido en las instalaciones de investigación y ensayo de Hydro en Herøya, que comenzaron a funcionar en enero de 2026.
El proyecto lleva desarrollándose desde 2016 y cuenta con la colaboración de instituciones científicas noruegas, entre ellas la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) y SINTEF.
La obtención de aluminio a partir de cloruro de aluminio constituye una prueba experimental importante porque confirma la viabilidad de una etapa esencial del nuevo proceso.
No obstante, Hydro reconoce que las pruebas actuales todavía generan emisiones de CO₂. Para alcanzar el objetivo de HalZero será necesario conectar y optimizar todas las operaciones químicas, recuperar eficazmente los reactivos y garantizar un funcionamiento estable.
La empresa considera que todavía serán necesarios varios años de desarrollo y ensayos antes de que la tecnología pueda estar preparada para aplicaciones industriales.
¿Puede fabricar aluminio sin consumir más electricidad?
Uno de los aspectos más interesantes de HalZero es su posible competitividad energética.
De acuerdo con las evaluaciones preliminares comunicadas por investigadores de SINTEF, una instalación industrial basada en esta tecnología podría presentar un consumo energético y unas necesidades de inversión comparables a los de una planta convencional.
Esto sería especialmente relevante porque la producción primaria de aluminio necesita grandes cantidades de electricidad.
Sin embargo, estas estimaciones todavía deben validarse mediante instalaciones piloto que permitan evaluar las pérdidas energéticas, la eficiencia electroquímica, el reciclaje de reactivos y los costes de mantenimiento en condiciones reales.
También será imprescindible utilizar electricidad de bajas emisiones y controlar el impacto de las materias primas para aproximarse a un aluminio con una huella climática prácticamente nula en todo su ciclo de producción.
El siguiente paso: una planta piloto industrial
El Gobierno noruego está respaldando el desarrollo mediante Enova, la entidad pública dedicada a impulsar tecnologías energéticas y climáticas.
En 2023 concedió 141 millones de coronas noruegas para construir y operar las instalaciones experimentales. Ahora ha aprobado otros 82 millones destinados al estudio y planificación de un futuro piloto industrial.
La nueva instalación, prevista en la región de Grenland, tendría una escala significativamente mayor que el centro de ensayo actual.
Su función sería integrar las principales etapas de HalZero en una única línea de producción y comprobar su comportamiento bajo condiciones más próximas a las industriales.
La financiación concedida no implica todavía que la construcción del piloto esté aprobada. La decisión dependerá de los resultados técnicos, la planificación y las futuras inversiones.

Una innovación que podría transformar la industria del aluminio
El aluminio tiene características especialmente valiosas para la transición energética: es ligero, resistente a la corrosión, buen conductor eléctrico y puede reciclarse repetidamente.
Su utilización permite reducir el peso de determinados vehículos, construir estructuras para instalaciones renovables y fabricar componentes eléctricos e industriales.
Sin embargo, aumentar su producción primaria mediante los métodos actuales también implica mantener emisiones industriales difíciles de eliminar.
Por eso, tecnologías como HalZero podrían tener una repercusión importante si llegan a demostrar viabilidad técnica y económica a gran escala.
Su desarrollo no sustituye la necesidad de incrementar el reciclaje del aluminio, una estrategia esencial para reducir el consumo de recursos y energía. Ambas soluciones son complementarias: reciclar el metal existente y descarbonizar la producción primaria que continúe siendo necesaria.
El primer aluminio obtenido en Herøya no representa todavía una revolución industrial consolidada, pero sí un avance hacia un objetivo perseguido durante décadas: producir uno de los metales más importantes para la transición energética sin generar CO₂ directamente durante su fabricación.
Vía www.hydro.com
Más información: www.sintef.no

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