
Un equipo de investigación de la Universidad de Florida confirmó el sitio de anidación más grande del mundo para la especie de tortuga amenazada Giant South American River Turtle, ubicado en el río Guaporé entre Brasil y Bolivia.
- Drones inteligentes para contar fauna amenazada.
- Más de 41.000 tortugas gigantes detectadas en el Amazonas.
- Método evita errores comunes de conteo.
- Tecnología adaptable a otras especies.
- Datos clave para decisiones de conservación.
Un estudio revela el sitio de anidación de tortugas más grande del mundo gracias a estudios más inteligentes con drones
Un equipo de la Universidad de Florida ha logrado confirmar el sitio de anidación más grande conocido para la tortuga gigante de río sudamericana (Podocnemis expansa), una especie amenazada, utilizando drones y modelos estadísticos de última generación. Este enfoque, menos invasivo y más preciso que los métodos tradicionales, permite no solo detectar animales con mayor exactitud, sino también comprender mejor su comportamiento y desplazamiento durante los periodos críticos de anidación.
Gracias a esta técnica, se logró estimar la presencia de más de 41.000 tortugas a lo largo del río Guaporé, en la frontera entre Brasil y Bolivia, en un evento de congregación reproductiva sin precedentes. Este hallazgo aporta datos fundamentales para la conservación de una especie que, pese a su rol ecológico crucial en los ecosistemas acuáticos, está seriamente amenazada por la caza furtiva y la pérdida de hábitat.
Tecnología para contar con precisión
El uso de drones en estudios de fauna silvestre no es nuevo, pero lo innovador de este trabajo está en cómo se perfeccionó el análisis. Los científicos crearon ortomosaicos —imágenes aéreas de alta resolución formadas por la unión de miles de fotografías superpuestas— y desarrollaron modelos matemáticos que corrigen errores comunes: desde duplicaciones por movimiento de los animales hasta omisiones por mala visibilidad o superposición.
Uno de los elementos clave fue el marcado de 1.187 tortugas con pintura blanca. Esta estrategia permitió identificar a los individuos en las imágenes y seguir sus trayectorias en el tiempo. Se descubrió, por ejemplo, que solo el 35 % de las tortugas presentes en la zona de anidación estaban visibles durante los vuelos con drones, y que un 20 % de las tortugas que caminaban aparecían varias veces en los registros visuales.
Estos datos revelan cuán fácilmente se puede sobreestimar o subestimar una población si no se aplican métodos adecuados. Mientras los observadores en tierra contaron unas 16.000 tortugas y el análisis inicial de las imágenes indicaba unas 79.000, el modelo ajustado arrojó una cifra mucho más precisa: 41.000 individuos.
Conservación con base científica
Este nivel de precisión no es un simple detalle técnico: marca la diferencia entre tomar buenas decisiones o actuar a ciegas. Para proteger a una especie, primero hay que saber con certeza cuántos individuos hay, cómo se comportan, dónde están y cómo cambian esas variables con el tiempo. Este método proporciona justamente eso.
Además, la técnica es escalable y adaptable. Ya se están aplicando versiones similares en el monitoreo de otras especies: leones marinos marcados con pintura, alces con collares fluorescentes o cabras montesas seguidas con drones y sensores. En todos los casos, el objetivo es el mismo: minimizar la interferencia humana y maximizar la precisión de los datos.
La Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS) ya ha manifestado su intención de aplicar este sistema en otras regiones donde la tortuga gigante de río tiene presencia, como Colombia, Perú o Venezuela. La acumulación de datos de múltiples temporadas y lugares permitirá trazar tendencias poblacionales reales y definir con claridad las zonas prioritarias para la acción.



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