
La densidad de árboles (especialmente en plantaciones industriales con árboles del mismo tamaño y edad) favorece la propagación de incendios intensos. Aunque el cambio climático agrava los incendios, la forma en que se gestiona el bosque tiene un impacto decisivo.
- 🔥 Conclusión principal: Los bosques gestionados por la industria maderera tienen 1.5 veces más riesgo de sufrir incendios severos que los públicos.
- 🌲 Causa clave: La alta densidad de árboles en plantaciones industriales facilita la propagación del fuego.
- 🛠️ Solución propuesta: Reducir la densidad forestal mediante desbroce puede hacer los bosques más resistentes al fuego.
Los bosques gestionados por la industria tienen más probabilidades de alimentar megaincendios
Un estudio reciente reveló que los bosques gestionados por empresas madereras tienen un 50 % más de probabilidades de sufrir incendios de alta severidad que los terrenos públicos. ¿La razón? Estructuras forestales que favorecen la propagación del fuego: plantaciones densas, homogéneas y con vegetación continua desde el suelo hasta las copas.
Esta investigación, liderada por las universidades de Utah y California, junto con el Servicio Forestal de EE. UU., analizó más de 445.000 hectáreas afectadas por incendios en la Sierra Nevada norte de California, utilizando mapas 3D obtenidos por tecnología lidar aérea, antes de que el fuego arrasara la zona entre 2019 y 2021.
Lidar: desvelando los secretos del bosque
El lidar, una herramienta que dispara millones de pulsos láser desde el aire, permitió reconstruir con precisión la estructura del bosque previo a los incendios. Esto permitió a los científicos detectar qué características físicas aumentaban la intensidad del fuego.
En escenarios de clima extremo—más frecuentes por el cambio climático—el número de árboles por hectárea fue el factor más determinante en la severidad de los incendios. Cuanto más denso, más combustible. Y en ese aspecto, los bosques industriales superan claramente a los públicos.

Lo interesante es que, a pesar del calentamiento global, la gestión forestal todavía puede marcar una diferencia real. Reducir la densidad mediante aclareo—tanto de árboles jóvenes como maduros—ayuda a que el fuego se mantenga en el suelo y no suba a las copas, donde se vuelve incontrolable.
Un modelo industrial que favorece el fuego
Las empresas forestales suelen aplicar un modelo de silvicultura en plantación: cortan en claro, replantan en filas regulares y vuelven a cosechar décadas después. El resultado son bosques uniformes, con árboles de la misma edad y altura, dispuestos como fósforos alineados: perfectos para que un fuego se propague sin obstáculos.
En cambio, los terrenos públicos, aunque no están exentos de problemas, suelen tener una estructura más variada, con árboles de distintas edades y alturas. Esto crea discontinuidades que pueden frenar la progresión vertical del fuego.
Sin embargo, los bosques públicos también enfrentan obstáculos: trabas legales, falta de presupuesto y oposición social dificultan los proyectos de manejo activo. En muchos casos, incluso las acciones necesarias para reducir combustible—como el aclareo mecánico o las quemas controladas—se detienen por litigios o por temor a consecuencias políticas.
Una amenaza que va más allá de la industria
Lo más alarmante es que el riesgo no se queda dentro de los límites de los bosques industriales. El fuego no respeta linderos. Los incendios que se originan en terrenos privados pueden extenderse rápidamente a comunidades rurales, parques naturales o propiedades de pequeños propietarios.
Esto ya ocurrió con el incendio Dixie en 2021, que arrasó más de 390.000 hectáreas, convirtiéndose en el más grande de la historia de California. Buena parte de su fuerza se explicó por haber comenzado en una zona de plantación densa y homogénea.
La transformación del bosque también tiene consecuencias más allá de la madera. Las áreas quemadas intensamente se convierten, con frecuencia, en matorrales o pastizales, sin posibilidad de regenerarse como bosques. Esto implica pérdida de biodiversidad, menor captura de carbono, degradación del suelo y disminución de la calidad del agua.

Más información: Extreme Weather Magnifies the Effects of Forest Structure on Wildfire, Driving Increased Severity in Industrial Forests, Global Change Biology (2025). DOI: 10.1111/gcb.70400



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