
Investigadores de la Universidad de Manchester demuestran que reutilizar pozos petroleros abandonados para energía geotérmica puede reducir más del 80% del impacto ambiental.
- ♻️ Pozos petroleros abandonados con nueva utilidad.
- 🌡️ Aprovechamiento del calor natural del subsuelo.
- 💨 Menos emisiones y contaminación atmosférica.
- 🏗️ Reutilización de infraestructuras existentes.
- 👷 Transición laboral para regiones dependientes del petróleo.
- ⚡ Electricidad renovable sin nuevas perforaciones.
- 💰 Costes actuales todavía elevados.
- 📉 Reducción de impactos ambientales superiores al 80%.
- 🌱 Economía circular aplicada al sector energético.
- 🔋 Fuente energética constante, día y noche.
De pasivo ambiental a fuente de energía limpia
Durante décadas, miles de pozos de petróleo y gas han perforado el subsuelo para extraer combustibles fósiles. Muchos de ellos ya han llegado al final de su vida útil y representan un desafío económico y ambiental. Sellarlos correctamente requiere inversiones importantes y, cuando el mantenimiento es insuficiente, pueden convertirse en focos de contaminación o incluso emitir metano, uno de los gases de efecto invernadero más potentes.
Ahora, una investigación liderada por la Universidad de Manchester plantea una alternativa especialmente interesante: transformar esos pozos abandonados en pequeñas centrales de energía geotérmica, capaces de generar electricidad aprovechando el calor almacenado bajo la superficie terrestre.

La propuesta encaja perfectamente dentro de una lógica de economía circular, donde infraestructuras diseñadas para una industria altamente contaminante encuentran una segunda vida al servicio de la transición energética.
El enorme potencial oculto bajo tierra
La geotermia utiliza el calor interno del planeta para producir electricidad o calefacción. Tradicionalmente, desarrollar un proyecto geotérmico exige perforaciones profundas que representan una parte importante de los costes y del impacto ambiental inicial.
Los pozos petroleros ya han superado esa fase. Están perforados, conectados y en muchos casos disponen de infraestructuras auxiliares que podrían reutilizarse.
Eso cambia completamente la ecuación.
En lugar de abrir nuevas perforaciones, los investigadores proponen aprovechar conductos ya existentes para extraer energía térmica del subsuelo. Menos maquinaria pesada, menos movimiento de tierras, menos consumo de materiales y una reducción significativa de las emisiones asociadas a la construcción de nuevas instalaciones.
No es poca cosa.
A escala global existen varios millones de pozos de petróleo y gas, muchos de ellos próximos al cierre o ya abandonados. Países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o Países Bajos llevan años estudiando cómo convertir parte de este legado fósil en una oportunidad para las energías renovables.
Una ventaja poco conocida de la geotermia
A diferencia de la energía solar o eólica, la energía geotérmica no depende del clima.
Funciona de manera continua las 24 horas del día, durante todo el año. Esta característica la convierte en una de las pocas fuentes renovables capaces de proporcionar energía de base, es decir, electricidad estable que complementa a tecnologías variables como los paneles solares o los aerogeneradores.
Precisamente por eso, numerosos expertos consideran que la geotermia puede desempeñar un papel relevante en los futuros sistemas eléctricos descarbonizados.
Aunque los pozos reutilizados analizados en el estudio producen cantidades relativamente modestas de electricidad, podrían ser especialmente útiles en zonas rurales, instalaciones industriales aisladas o comunidades que buscan reducir su dependencia de combustibles fósiles.
La contaminación que no aparece en la factura eléctrica
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que incorpora costes que habitualmente quedan fuera de los análisis energéticos.
Cuando se compara una tecnología con otra, normalmente solo se tiene en cuenta cuánto cuesta construirla y cuánto cuesta generar cada kilovatio-hora. Sin embargo, raramente se incluyen los gastos derivados de la contaminación atmosférica, los problemas de salud pública o los daños climáticos.
Los investigadores monetizaron estos impactos para obtener una visión más realista.
Los resultados muestran que las alternativas geotérmicas basadas en pozos reutilizados presentan costes ambientales muy inferiores a los de las tecnologías fósiles. En algunos escenarios, la reducción de daños ambientales supera el 80% respecto a instalaciones geotérmicas convencionales, principalmente porque se evita la fase de perforación.
Además, la diferencia respecto al carbón o al gas natural resulta enorme cuando se consideran los costes asociados a emisiones, contaminación y efectos sobre la salud humana.
Un aliado para las regiones petroleras
La transición energética no consiste únicamente en sustituir unas tecnologías por otras. También implica gestionar cambios económicos y sociales complejos.
Muchas regiones han desarrollado durante décadas una fuerte dependencia de la industria petrolera y gasista. El cierre progresivo de explotaciones puede generar incertidumbre laboral y pérdida de actividad económica.
La reconversión de pozos en instalaciones geotérmicas ofrece una vía especialmente interesante porque permite aprovechar parte de los conocimientos técnicos ya existentes.
Ingenieros, operadores, especialistas en perforación y equipos de mantenimiento pueden encontrar nuevas oportunidades laborales dentro de proyectos renovables que utilizan infraestructuras familiares para ellos.
En algunos países europeos ya se están impulsando programas que buscan precisamente facilitar esta transición justa, minimizando los impactos sociales de la descarbonización.
Los obstáculos que todavía quedan por superar
La investigación también deja claro que esta tecnología aún se encuentra en una fase temprana de desarrollo.
Los sistemas estudiados generan relativamente poca electricidad, por lo que los costes por unidad energética siguen siendo elevados frente a grandes parques solares, eólicos o centrales geotérmicas de gran tamaño.
La solución podría pasar por agrupar múltiples pozos en redes coordinadas que compartan infraestructuras y mejoren la rentabilidad global del sistema.
También será necesario establecer normativas claras sobre la integridad estructural de los pozos, la responsabilidad de mantenimiento a largo plazo y los mecanismos de apoyo económico durante las primeras fases de implantación.
Algo parecido ocurrió con la energía solar hace dos décadas. Los costes iniciales parecían prohibitivos. Hoy es una de las formas más baratas de generar electricidad en gran parte del mundo.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
La reutilización de pozos abandonados puede generar beneficios ambientales en varios niveles.
Por un lado, evita nuevas perforaciones profundas, reduciendo el consumo de acero, cemento, combustibles y otros materiales asociados a la construcción de infraestructuras energéticas.
Por otro, disminuye el riesgo de que pozos abandonados mal sellados emitan metano, un gas cuyo potencial de calentamiento es muy superior al del dióxido de carbono durante las primeras décadas tras su liberación.
Además, al generar electricidad renovable, contribuye a desplazar parte de la producción procedente de combustibles fósiles, reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos responsables de problemas respiratorios y cardiovasculares.
La propuesta también limita la ocupación de nuevos espacios naturales, ya que aprovecha instalaciones ya existentes en lugar de desarrollar infraestructuras completamente nuevas.
Una pieza más dentro del rompecabezas energético
No existe una única tecnología capaz de resolver por sí sola la crisis climática.
La descarbonización requerirá combinar energía solar, eólica, almacenamiento energético, eficiencia energética, electrificación y fuentes renovables gestionables como la geotermia.
En este contexto, los pozos petroleros abandonados podrían convertirse en una herramienta complementaria con un valor añadido muy particular: transformar infraestructuras asociadas al problema climático en parte de la solución.
Es una idea sencilla, casi intuitiva. Aprovechar lo que ya existe antes de construir algo nuevo. Y, en términos de sostenibilidad, pocas estrategias resultan tan coherentes.
Más información: Jingyi Li et al, Full environmental life cycle costing analysis of repurposing onshore abandoned oil and gas wells for geothermal power generation, Applied Thermal Engineering (2026). DOI: 10.1016/j.applthermaleng.2026.130469



Victor Moya Padilla dice
Buenas tardes,
Soy un Ingeniero petrlero cubano y encuentro muy interesante esta vertiente del uso de pasivos ambientales, (pozos depletados o agotados), en funcion de continuar su uso en funcion de forma general de generacion termica, electrica segun sea el caso.
Me interesaria, abundaran o al menos recibir informacion, de un proyecto concreto o en ideas, donde se tome como base, el uso de estos pasivos.
Saludos coordiales,
Victor Moya
Pedro oscar Ayala dice
buen dia
soy profesor escuelas técnicas argentina
interesante la energía geotermica
igualmente la solar
y eólica