
Las presas almacenan miles de millones de litros de agua, redistribuyendo la masa del planeta. Este cambio ha provocado una caída en el nivel del mar global de 21 mm, equivalente a llenar dos veces el Gran Cañón.
- 7.000 represas construidas desde 1835.
- Eje terrestre desplazado más de 1 metro.
- Cambio real en la distribución de la masa del planeta.
- Nivel del mar reducido en 21 mm.
- Impacto geofísico global por infraestructura humana.
- Efectos acumulativos todavía poco considerados.
Las presas que movieron el eje de la Tierra
Durante casi dos siglos, la humanidad ha transformado ríos en embalses. Pero más allá de alterar paisajes y ecosistemas, esta intervención masiva ha provocado algo inesperado: el desplazamiento del eje terrestre en más de un metro. Sí, literalmente. El Norte geográfico ya no está donde solía estar.

Presas y redistribución de masa planetaria
La explicación tiene base física. Almacenar agua en enormes embalses implica reubicar billones de litros desde los océanos a puntos específicos del continente. Esta redistribución de masa sobre la corteza terrestre —que flota sobre el manto semifluido— modifica la forma en que la Tierra gira sobre sí misma.
El fenómeno, conocido como «migración polar verdadera» (true polar wander), ocurre cuando se altera el equilibrio del planeta. Al igual que una peonza con peso desequilibrado, la Tierra corrige su eje para estabilizar la rotación.

Y aunque este proceso puede parecer mínimo a escala humana, el eje norte se ha desplazado unos 113 centímetros desde 1835. Más de 1 metro en menos de 200 años.
Medición y evidencia: no es teoría, es dato
Un equipo de la Universidad de Harvard cartografió unas 7.000 de las mayores represas del mundo, construidas entre 1835 y 2011. Al combinar la información topográfica con modelos de rotación planetaria, cuantificaron el impacto.

El nivel del mar global ha descendido 21 mm como consecuencia directa del agua retenida —suficiente para llenar el Gran Cañón dos veces—. Este cambio no sólo afecta el clima y las costas, sino también el balance de fuerzas dentro del planeta.
El estudio identificó dos fases principales de desplazamiento:
- 1835–1954: la construcción intensiva en América del Norte y Europa desplazó el eje 20,5 cm hacia el meridiano 103° este (Asia Central).
- 1954 en adelante: el auge de las represas en África Oriental y Asia movió el eje otros 57 cm hacia el meridiano 117° oeste (Pacífico oriental).

Un efecto colateral de la infraestructura humana
Construir presas ha sido históricamente una estrategia para garantizar agua potable, irrigación y generación eléctrica. Pero ahora sabemos que este tipo de intervención a gran escala no sólo tiene consecuencias ambientales y sociales, sino también geofísicas.
El desplazamiento del eje puede parecer anecdótico, pero afecta otros procesos: desde la distribución del agua por gravedad, hasta la precisión de sistemas de posicionamiento global (GPS) y modelos de predicción climática.
Además, la respuesta de la corteza terrestre a esta nueva distribución de peso puede influir en fenómenos tectónicos, aunque de forma indirecta.

En un mundo donde se construyen nuevas represas en respuesta al cambio climático y la transición energética, es fundamental considerar estos efectos acumulativos. Países como China, Etiopía e India siguen desarrollando proyectos hidroeléctricos de gran escala —como la represa de las Tres Gargantas o la Gran Presa del Renacimiento— sin evaluar completamente los impactos planetarios de largo plazo.
Vía AGU Newsroom
Más información: True Polar Wander Driven by Artificial Water Impoundment: 1835–2011 – Valencic – 2025 – Geophysical Research Letters – Wiley Online Library



Ricardo Monges Fonseca dice
Opino que en una forma sencilla, su comportamiento es como una balanza y pierde su nivel de una lado, cuando se le carga con más peso.
Ricardo dice
según unos el nivel del mar sube segun ustedes subio son todos unos mentirosos.
Juanmanzo dice
se podría concebir obras, represas o equivalentes, en determinados puntos del planeta para compensar los desfasajes.. Necesariamente con consenso internacional.
Antonio dice
Todo es propaganda.
Algunos lo que quieren es que la electricidad se base toda en plantas nucleares.
Es decir: lo peor de lo peor
Daniel dice
Quién habrá financiado el estudio? Seguramente alguna petrolera con pocas ganas de competir con la energía limpia y 100% renovables que dan las presas…
Eduardo MAHER dice
No estoy en condiciones de contradecir datos, pero un grado en la inclinación del eje terrestre no puede significar esos pocos CM que se indican en el texto. Otro argumento cuestionable es el descenso del nivel del mar (22cm)…..acaso no se esta insistiendo permanentemente que la fusión de los casquetes polares y los glaciares ha repercutido en el incremento del nivel del mar?? (Las transgresiones y regresiones marinas producto de glaciaciones y calentamientos también es preexistente a la presencia humana)
Por otro lado, los polos geográficos se han desplazado siempre a lo largo de la historia geológica del planeta……
Jesús dice
Podrían ubicarse las nuevas construcciones en sitios que compensen el desbalance, el cual puede tener alguna responsabilidad en sismos y volcanes, además de empeorar el cambio climático. No todo es por ganadería, agricultura, petróleo o cementeras.
GIROMINI Roberto JJ dice
la presa nas grande del mundo que construirá China. ayudará o agravará la situacion?
Armando dice
Suponiendo por un momento que sea cierto… ¿cuál es el problema? seguramente nos va a. traer nuevas oportunidades el cambio en el polo magnético.. De la misma forma que si el clima realmente cambiase pronto, también nos va a traer nuevas oportunidades. Lamentablemente lo del cambio climático es mentira y esas oportunidades no van a llegar pronto.
Raul dice
A ver si no vemos misterios milénicos en todo. En primer lugar no son 22cm sino 22 mm es decir 2,2 cm. Lo que está diciendo el artículo es que si el agua embalsada se liberara al mar subiría el nivel 2.2 cm. El cálculo es sencillo sumas el agua de todos los embalses y lo distribuyen por la superficie de los océanos de la tierra. Independientemente de que se derritan o no los casquetes polares.