
Análisis europeo: ferris generan más contaminación por azufre que los coches en la mayoría de grandes ciudades portuarias 🚢
- Ferries más contaminantes que coches en varias capitales europeas.
- Óxidos de azufre (SOx) procedentes de combustibles marinos.
- Dublín, Helsinki, Estocolmo o Tallin, entre las ciudades más afectadas.
- Buques operando muy cerca de zonas urbanas densamente pobladas.
- Electrificación técnicamente viable para una parte creciente de la flota.
- Infraestructura portuaria y redes eléctricas, principal barrera actual.
- Regulaciones europeas reduciendo emisiones desde 2014.
- Puertos europeos explorando corredores marítimos verdes.
Los ferris contaminan más que los coches en varias capitales europeas
Las ciudades portuarias europeas suelen asociarse con actividad económica, turismo y comercio. Pero también esconden una realidad menos visible: la contaminación generada por los barcos que conectan islas, países y comunidades costeras.
Un análisis reciente revela que en varias capitales europeas los ferries emiten más contaminación por azufre que todos los coches de la ciudad juntos. Un dato que obliga a mirar de cerca el transporte marítimo de corta distancia, una pieza clave del sistema de movilidad europeo que hasta ahora ha pasado relativamente desapercibida en el debate climático.
Ferries que contaminan más que el tráfico urbano
El estudio muestra que Dublín, Helsinki, Estocolmo y Tallin figuran entre las ciudades donde las emisiones de óxidos de azufre (SOx) procedentes de ferries superan a las generadas por los automóviles.
No son casos aislados. Entre las ciudades con mayores emisiones también aparecen importantes puertos como Barcelona, Marsella, Valencia o Rotterdam, lo que refleja la dimensión del problema en regiones con intenso tráfico marítimo.
Europa cuenta con casi 2.000 ferries operativos, muchos de ellos con décadas de servicio y motores diseñados para funcionar con combustibles fósiles pesados. Estos combustibles liberan gases contaminantes que, al reaccionar en la atmósfera, forman partículas microscópicas capaces de penetrar en los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo.
En términos sencillos, los SOx son gases irritantes producidos al quemar combustibles con azufre. Su olor recuerda al de cerillas quemadas o huevos podridos. Aunque invisibles, tienen efectos muy reales sobre la salud humana.
Un problema especialmente urbano
A diferencia de los grandes buques oceánicos, los ferries pasan gran parte de su tiempo cerca de la costa. Muchos operan a menos de 9 kilómetros de zonas urbanas densamente pobladas.
Eso significa que la contaminación no se dispersa en mar abierto. Se queda en las ciudades.
Y ocurre justo donde viven millones de personas.
Puertos como los de Helsinki o Tallin reciben decenas de ferries diarios, ya que la ruta entre ambas ciudades —de unos 88 kilómetros— es una de las más transitadas del mundo. En estos trayectos cortos, los barcos entran y salen continuamente de puerto, con motores funcionando durante maniobras y atraques.
El resultado: emisiones concentradas en áreas urbanas.
Regulación europea: avances, pero insuficientes
Europa ha comenzado a actuar. Las zonas marítimas del Mar del Norte y el Báltico llevan años limitando el contenido de azufre en el combustible de los barcos al 0,1 %, una cifra cinco veces inferior a la exigida por la normativa global de la Organización Marítima Internacional.
En 2025, el Mediterráneo adoptó el mismo límite.
Estas medidas han tenido efecto. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, las emisiones de azufre del transporte marítimo europeo han caído alrededor de un 70 % desde 2014.
Pero la reducción no significa que el problema haya desaparecido. Simplemente se ha hecho más visible en zonas urbanas donde los ferries siguen operando con combustibles fósiles.
La electrificación de ferries ya no es ciencia ficción
Una de las conclusiones más llamativas del análisis es que muchos ferries europeos podrían electrificarse con tecnología actual.
Se estima que alrededor del 20 % de la flota habría podido electrificarse en 2025 de forma viable desde el punto de vista técnico y económico. Con la mejora de las baterías, esa cifra podría alcanzar el 43 % hacia 2030.
La razón es simple: muchos ferries realizan trayectos cortos y predecibles, ideales para sistemas eléctricos con recarga en puerto.
Algunos proyectos piloto ya están en marcha.
La ruta Tallin-Helsinki, por ejemplo, estudia introducir ferries híbridos en 2026 y desarrollar embarcaciones totalmente eléctricas en los próximos años. La corta distancia entre ambas ciudades convierte el trayecto en un candidato casi perfecto para la electrificación.
El verdadero obstáculo: los puertos
El principal reto no está en los barcos.
Está en tierra.
Para electrificar ferries se necesitan infraestructuras de recarga en los puertos, conexiones a la red eléctrica y coordinación con las compañías navieras. La mayoría de puertos necesitaría cargadores de menos de 5 MW, relativamente modestos comparados con instalaciones industriales.
Aun así, requieren planificación.
Puertos como Dublín, Estocolmo o Tallin ya están desarrollando sistemas de suministro eléctrico desde tierra, una tecnología conocida como shore power. Permite que los barcos apaguen sus motores mientras están atracados y utilicen electricidad del puerto en lugar de quemar combustible.
Estocolmo lleva trabajando con este sistema desde los años 80, lo que demuestra que algunas soluciones llevan décadas disponibles.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
Reducir las emisiones del transporte marítimo costero podría tener beneficios inmediatos para la calidad del aire urbano.
Los óxidos de azufre y las partículas finas están vinculados a enfermedades respiratorias, cardiovasculares e inflamatorias. En ciudades portuarias con intenso tráfico marítimo, las emisiones de los ferries pueden convertirse en una fuente importante de contaminación.
Electrificar estas rutas cortas podría:
- Reducir drásticamente los contaminantes atmosféricos locales
- Disminuir la exposición de millones de personas a partículas finas
- Reducir emisiones de CO₂ en rutas muy transitadas
- Disminuir ruido en zonas portuarias
Además, al tratarse de trayectos regulares y repetitivos, los ferries eléctricos podrían integrarse fácilmente con energías renovables, especialmente en países con alta penetración de eólica o hidráulica.
Más información: T&E España



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