
El riesgo de diabetes depende más del tipo de fuente de azúcar que del azúcar en sí. Los azúcares líquidos (como los de bebidas azucaradas y zumos) se asocian consistentemente con mayor riesgo.
📊 Principales hallazgos
- 🍹 Bebidas azucaradas (SSB): Cada porción diaria adicional incrementa el riesgo de T2D en un 25% (moderada certeza).
- 🧃 Zumo de fruta: Cada porción extra diaria incrementa el riesgo en un 5% (moderada certeza).
- 🍬 Azúcar total: 20 g/día se asocian con una reducción del riesgo de T2D (baja certeza).
- 🧂 Sacarosa (azúcar de mesa): 20 g/día también se vinculan a una reducción del riesgo (certeza moderada).
- ➕ Azúcar añadido: No se halló asociación clara con el riesgo de T2D (baja certeza).
- 🍯 Fructosa: Sin relación clara, aunque el riesgo disminuye con ingestas moderadas y luego aumenta (muy baja certeza).
Beber azúcar podría ser más perjudicial que comerla, según un nuevo estudio
Un nuevo análisis científico apunta a un matiz crucial en el debate sobre el azúcar: no solo importa cuánto consumes, sino en qué forma lo haces. Beber azúcar —como en refrescos, bebidas energéticas o zumos— puede ser significativamente más dañino que comerla, especialmente en lo que respecta al riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Azúcar líquida, un riesgo más alto del esperado
La revisión, publicada en Advances in Nutrition, analizó 29 estudios con datos de más de 500.000 personas en varios continentes. Su conclusión fue clara: las bebidas azucaradas se asocian a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, mientras que los alimentos con azúcar no mostraron esa correlación negativa, e incluso podrían tener un efecto protector en pequeñas cantidades.
Cada vaso diario de 355 mililitros de refresco o bebida energética se asoció a un aumento del 25 % en el riesgo de diabetes tipo 2. En el caso del zumo de fruta, el incremento fue del 5 % por cada 240 mililitros adicionales al día. En contraste, consumir hasta 20 gramos diarios de azúcar de mesa o de origen natural no solo no aumentó el riesgo, sino que en algunos casos lo redujo.
Esta diferencia no se explica solo por las calorías o la cantidad de azúcar, sino por la forma en que el cuerpo procesa el azúcar líquida.
¿Por qué es peor beber azúcar?
Las bebidas azucaradas carecen de fibra, proteínas y grasas —nutrientes que, en alimentos sólidos, ralentizan la absorción de azúcar en el cuerpo. Al no tener estos elementos, el azúcar entra rápidamente en el torrente sanguíneo, provocando un pico de glucosa e insulina que el cuerpo debe gestionar de golpe. Esto puede saturar el hígado, especialmente con el exceso de fructosa, que se convierte en grasa hepática.
La acumulación de grasa en el hígado se ha vinculado a resistencia a la insulina y trastornos metabólicos que son la antesala de la diabetes tipo 2. Además, muchos refrescos contienen aditivos químicos, colorantes y edulcorantes artificiales que alteran aún más el equilibrio metabólico.
Este efecto no se limita a los refrescos clásicos. También se observa en bebidas deportivas, cócteles, y muchos “zumos naturales” industriales, que pese a su apariencia saludable, pueden contener cantidades elevadas de azúcares libres.
Cómo reducir el consumo sin caer en la ansiedad
Dejar las bebidas azucaradas puede ser difícil, en parte por su efecto adictivo. Algunas estrategias útiles para reducirlas sin sentir privación incluyen:
- Diluir los refrescos con agua con gas, reduciendo poco a poco la proporción de azúcar.
- Sustituir por infusiones frías sin azúcar, aguas saborizadas con limón, menta o frutas naturales.
- Identificar los momentos de mayor tentación (por ejemplo, después de comer) y tener una alternativa lista.
- Revisar etiquetas: muchas bebidas disfrazadas de “saludables” pueden tener tanto azúcar como un refresco tradicional.
En muchos países europeos, las políticas fiscales están empezando a tener impacto. El impuesto a las bebidas azucaradas, como el aplicado en Francia, Portugal o Reino Unido, ha logrado reducir su consumo en ciertos sectores. Pero la educación alimentaria sigue siendo clave.
Más información: Della Corte KA, Bosler T, McClure C, et al. Dietary sugar intake and incident type 2 diabetes risk: a systematic review and dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. Adv Nutr. 2025;16(5):100413. doi:0.1016/j.advnut.2025.100413



Ricardo Monges Fonseca dice
En el último párrafo, se refiere a la Educación Alimentaria. Es un tema tan difícil de aplicar, más que todo en los países en vías desarrollo, y el consumo de los azucares líquidos está matando lentamente a la población. Los productos cada día van en aumento, con publicaciones llamativas para grabar en los cerebros de las personas si mayor prefación.
Constantino Garcia Casado dice
Muy bien explicado, el comentario anterior, Pero de esto, no debería aprovecharlo los gobiernos, y dos cosas, una prohibir ciertas concentraciones de azúcar, o informar cómo el tabaco con anuncios, pero pocos, impuestos que….