
Empresas ucranianas dan una segunda vida a las turbinas eólicas neerlandesas usadas para reducir su dependencia de una red eléctrica dañada.
- ♻️ Turbinas neerlandesas reutilizadas, lejos del desguace.
- 🌬️ Entre 15 y 20 años de vida útil restante en muchas máquinas.
- 🇺🇦 Electricidad para fábricas y comunidades ucranianas.
- ⚡ Generación distribuida, más difícil de interrumpir con un único ataque.
- 🏭 Empresas funcionando durante los largos cortes eléctricos.
- 🔧 Reparación, reacondicionamiento y reutilización de equipos existentes.
- 🌍 Menos residuos industriales y mayor aprovechamiento de materiales.
- 💶 Proyectos agrupados para acceder a financiación internacional.
Países Bajos envía a Ucrania turbinas eólicas destinadas al desguace con hasta 20 años de vida útil restante
Cientos de aerogeneradores instalados en Países Bajos se acercan al final de su etapa comercial. No necesariamente porque hayan dejado de funcionar. Muchos todavía pueden producir electricidad durante 15 o incluso 20 años más, pero han quedado pequeños frente a las nuevas máquinas que ocupan su lugar.
En el sector eólico este proceso se conoce como repowering: retirar aerogeneradores antiguos y sustituirlos por equipos modernos capaces de generar varias veces más electricidad utilizando el mismo emplazamiento.

El problema aparece después. ¿Qué ocurre con una turbina que sigue funcionando cuando deja de resultar competitiva en un parque eólico europeo?
En algunos casos, la respuesta está a más de 2.000 kilómetros de distancia.
Empresas ucranianas están comprando aerogeneradores retirados de parques neerlandeses, reacondicionándolos y volviéndolos a instalar para producir electricidad en un país donde los ataques contra las infraestructuras energéticas han provocado largos periodos de suministro irregular.
La operación convierte equipos destinados al desmontaje en pequeñas centrales eléctricas capaces de mantener fábricas en funcionamiento, alimentar instalaciones industriales y reforzar una red sometida a una presión enorme.
Una turbina usada puede mantener una fábrica funcionando
Uno de los empresarios que participa en este mercado es Serhii, propietario de una fábrica de aceite situada en el sur de Ucrania.
Su problema es bastante concreto.
Durante determinados periodos, la instalación recibe aproximadamente dos horas de electricidad seguidas de diez horas sin suministro.
Para una industria que necesita maquinaria, sistemas de bombeo, almacenamiento y procesos continuos de producción, trabajar en estas condiciones resulta extremadamente complicado.
Serhii ya ha adquirido seis aerogeneradores procedentes de Países Bajos y pretende instalar nueve máquinas en una colina cercana a su fábrica antes de finalizar el año.
Un solo aerogenerador puede cambiar considerablemente la situación energética de una instalación industrial. La electricidad generada localmente reduce la dependencia de una red sometida a cortes frecuentes y permite mantener parte de la actividad productiva.
La guerra también alcanza estas instalaciones.
Uno de los aerogeneradores utilizados por el empresario sufrió daños en las palas tras el impacto de un dron ruso. El equipo fue reparado y volvió a funcionar.
La experiencia no ha frenado sus planes. Pretende adquirir tres turbinas adicionales.
Aerogeneradores retirados que todavía pueden producir electricidad durante décadas
Durante los próximos años, entre 700 y 800 aerogeneradores neerlandeses podrían ser desmontados.
La expansión de la energía eólica ha provocado una rápida evolución tecnológica. Las turbinas actuales son más altas, utilizan rotores de mayor diámetro y generan mucha más electricidad que las máquinas instaladas hace dos o tres décadas.
Los propietarios de los parques buscan aprovechar mejor los emplazamientos disponibles.
Una turbina moderna puede producir cinco o seis veces más electricidad que algunos modelos antiguos.
Por eso resulta rentable retirar máquinas todavía operativas.
Desde una perspectiva industrial tiene sentido. Desde el punto de vista de los materiales y los recursos, la situación es más discutible.
Un aerogenerador contiene grandes cantidades de acero, cobre, aluminio, componentes eléctricos y materiales compuestos. Fabricarlo requiere energía, materias primas, transporte y procesos industriales complejos.
Prolongar su funcionamiento durante otros 15 o 20 años permite aprovechar mejor toda esa inversión material.
Ahí aparece una oportunidad interesante para la economía circular.
Del repowering europeo a la reconstrucción energética de Ucrania
La modernización de los parques eólicos europeos está creando un mercado creciente de aerogeneradores usados.
Una parte termina desmontada para recuperar materiales. Otra puede venderse a países donde las condiciones económicas, energéticas o regulatorias permiten continuar utilizándola.
Ucrania reúne varias de esas circunstancias.
El país necesita reconstruir una parte importante de su sistema eléctrico y, al mismo tiempo, reducir la vulnerabilidad de una infraestructura históricamente basada en grandes centrales eléctricas y extensas redes de transporte.
Las instalaciones renovables distribuidas ofrecen una alternativa especialmente interesante.
Una fábrica con varios aerogeneradores, una comunidad con una planta solar o una pequeña instalación energética local pueden seguir funcionando aunque otras zonas de la red sufran interrupciones.
No resuelven por sí solas la crisis energética del país. Pero permiten repartir la capacidad de generación entre miles de instalaciones.
Y eso cambia bastante las cosas.
Una red eléctrica formada por miles de pequeños productores
Durante décadas, gran parte del sistema energético ucraniano estuvo organizado alrededor de grandes centrales térmicas, nucleares e hidroeléctricas.
Este modelo permite producir enormes cantidades de electricidad, aunque concentra buena parte de la capacidad de generación en unas pocas instalaciones estratégicas.
La destrucción de una central, una subestación o una línea de alta tensión puede afectar a cientos de miles de consumidores.
La generación distribuida funciona de otra manera.
Aerogeneradores, instalaciones fotovoltaicas, baterías, plantas de biomasa y sistemas de cogeneración pueden instalarse cerca de los lugares donde se consume la electricidad.
El resultado es una red formada por numerosos puntos de producción.
Desactivar todo el sistema resulta mucho más complicado.
Ucrania está avanzando precisamente hacia este modelo energético más descentralizado, combinando nuevas instalaciones renovables con baterías, generación flexible y pequeñas centrales capaces de abastecer infraestructuras críticas.
Los aerogeneradores reutilizados pueden encajar especialmente bien en esta transición porque reducen el coste inicial de los proyectos y permiten aprovechar equipos disponibles en Europa.
El desafío de trasladar una turbina eólica de un país a otro
Reutilizar un aerogenerador no consiste simplemente en desmontarlo y volverlo a instalar.
Cada máquina debe pasar por un proceso de inspección técnica.
Las empresas especializadas revisan el estado de la torre, el generador, la multiplicadora, los sistemas eléctricos, las palas y los componentes estructurales.
También deben comprobarse los sistemas de control y localizar repuestos para máquinas que, en algunos casos, dejaron de fabricarse hace años.
Después llega la logística.
Las torres, palas y góndolas requieren transporte especial por carretera y, dependiendo de la ubicación, también transporte marítimo o ferroviario.
La cimentación debe adaptarse al modelo concreto de aerogenerador y las redes eléctricas locales necesitan capacidad para absorber la electricidad producida.
Existe además otra cuestión importante: la disponibilidad de piezas de repuesto y técnicos especializados.
La reutilización solo resulta ambiental y económicamente razonable cuando existe capacidad para mantener las máquinas durante los años adicionales de funcionamiento.
La economía circular también puede aplicarse a las energías renovables
La transición energética europea está entrando en una nueva etapa.
Los primeros grandes parques eólicos instalados hace décadas comienzan a llegar al final de sus contratos, permisos o periodos de operación previstos.
Algo parecido ocurrirá progresivamente con millones de paneles solares, baterías y otros equipos energéticos.
Durante mucho tiempo, el debate se ha concentrado en el reciclaje.
Pero antes de triturar, fundir o procesar un equipo existe una opción generalmente más eficiente: seguir utilizándolo.
La jerarquía de la economía circular establece una prioridad bastante clara.
Primero reducir el consumo de recursos.
Después reutilizar y reparar.
Finalmente reciclar los materiales cuando el producto ya no puede seguir funcionando.
El mercado internacional de aerogeneradores reacondicionados puede convertirse en una pieza relevante de esta estrategia.
Permite prolongar la vida útil de equipos existentes y facilita el acceso a generación renovable en regiones donde adquirir turbinas nuevas resulta demasiado caro.
El problema de financiar proyectos pequeños
La asociación neerlandesa del sector eólico, NedZero, considera que la reconstrucción de Ucrania puede abrir un mercado importante para estas turbinas.
Existe, sin embargo, un obstáculo financiero.
Las grandes instituciones internacionales que participan en proyectos de reconstrucción suelen trabajar con inversiones de gran tamaño.
Algunas operaciones comienzan alrededor de los 10 millones de euros.
Comprar e instalar tres, cuatro u ocho aerogeneradores usados queda muy lejos de esas cifras.
La solución que estudia el sector consiste en agrupar numerosas instalaciones pequeñas dentro de proyectos energéticos de mayor tamaño.
Varias fábricas, municipios o instalaciones industriales podrían formar parte de un mismo programa de generación distribuida.
Este planteamiento facilita la financiación y permite desarrollar redes regionales de pequeñas instalaciones renovables.
Actualmente, varias turbinas neerlandesas ya están preparadas para ser trasladadas.
La oportunidad podría crecer durante los próximos años conforme avance el repowering de los parques eólicos europeos.
Un mercado europeo de turbinas de segunda vida
El caso de Ucrania apunta hacia una transformación más amplia del sector eólico.
Europa cuenta con miles de aerogeneradores que serán retirados durante la próxima década.
Muchos todavía tendrán capacidad para producir electricidad.
Crear un mercado organizado de turbinas de segunda vida permitiría inspeccionar, certificar, reacondicionar y comercializar estos equipos con mayores garantías técnicas.
También podría impulsar nuevas actividades industriales.
Empresas dedicadas a reparar palas, reconstruir multiplicadoras, modernizar sistemas electrónicos o fabricar piezas compatibles con modelos antiguos pueden encontrar un mercado creciente.
La reutilización genera además empleo especializado y conserva una parte del valor económico de los equipos dentro de Europa.
No todo debe terminar convertido en chatarra.
Vía UA. NOTICIAS



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