
AIMPLAS ha presentado un material capaz de retener agua y liberarla progresivamente alrededor de las raíces. La solución, desarrollada dentro del proyecto europeo RAINS, busca mantener hidratadas las plantas durante periodos prolongados y reducir la frecuencia de riego.
- 🌱 Agua sólida biodegradable para riego.
- 💦 Más del 95 % de agua en su composición.
- 🪴 Liberación gradual según demanda de la planta.
- 🚿 Hasta un 25 % menos de frecuencia de riego.
- 🌍 Sin microplásticos ni residuos persistentes.
- 🏡 Aplicación en macetas, jardines y huertos urbanos.
- 🚜 Desarrollo dentro del proyecto europeo RAINS.
- 🌾 Mayor eficiencia hídrica frente a episodios de sequía.
Agua sólida: una alternativa biodegradable para mantener las plantas hidratadas durante más tiempo
Con la llegada del verano y las vacaciones, mantener las plantas hidratadas durante varios días se convierte en un reto para muchas personas. Para dar respuesta a esta situación, AIMPLAS ha desarrollado, en el marco del proyecto europeo RAINS, agua sólida, una alternativa biodegradable capaz de retener el agua y liberarla de forma gradual, contribuyendo a reducir la frecuencia de riego en un 25 %.
A diferencia de los geles de riego convencionales, esta solución funciona como un sistema inteligente de retención de agua que la almacena y la libera de forma progresiva en función de las necesidades de la planta. De este modo, ayuda a mantener la humedad del sustrato durante periodos prolongados y evita tanto el estrés hídrico como el exceso de agua en la zona de las raíces.
El agua sólida está formada en más de un 95 % por agua y se desarrolla a partir de una matriz biodegradable. Gracias a su capacidad para almacenar grandes cantidades de agua y liberarla de forma controlada, permite mantener unas condiciones óptimas de humedad durante más tiempo y mejorar la eficiencia del riego.
Además, al estar elaborada con materiales biodegradables, no contiene microplásticos ni sustancias tóxicas para el medio ambiente o la salud humana y se degrada de forma natural en el suelo, sin dejar residuos persistentes.
«Con esta tecnología buscamos ofrecer una solución que permita aprovechar el agua de una forma más eficiente, liberándola de manera gradual únicamente cuando la planta la necesita y reduciendo así la frecuencia del riego, mientras mantenemos la biomasa y la salud de la planta», ha explicado el investigador en Materiales Sostenibles en Agricultura y Acuicultura en AIMPLAS, Jaime Andrés.

Mucho más que un sustituto de los geles tradicionales
La idea detrás del agua sólida no consiste únicamente en almacenar agua. El verdadero valor está en hacer que cada litro disponible resulte más útil. En un contexto marcado por sequías más frecuentes, restricciones al riego y temperaturas cada vez más elevadas, mejorar la eficiencia hídrica se ha convertido en una prioridad tanto para la agricultura como para la jardinería doméstica.
Durante los días más calurosos, una parte importante del agua de riego termina evaporándose antes de que las raíces puedan absorberla. Al mantener una reserva de humedad junto al sistema radicular, este tipo de materiales ayuda a reducir esas pérdidas y mantiene unas condiciones más estables alrededor de la planta, algo especialmente importante en macetas y jardineras, donde el sustrato pierde humedad con mucha rapidez.
No se trata de eliminar el riego. La tecnología actúa como un amortiguador frente a los periodos de estrés, permitiendo espaciar las aportaciones de agua sin que la planta experimente cambios bruscos de humedad.
Una herramienta útil para una jardinería más resiliente
Aunque esta tecnología nace con un claro potencial para la agricultura, también puede convertirse en una aliada para el cuidado de las plantas en el ámbito doméstico, especialmente durante el verano. Su aplicación resulta especialmente útil en macetas, terrazas, balcones, jardines, jardineras o huertos urbanos, donde ayuda a mantener la humedad durante los periodos de calor o cuando los propietarios se ausentan durante unos días.
En las ciudades, donde cada vez proliferan los huertos urbanos, cubiertas vegetales y jardines comunitarios, disponer de sistemas que reduzcan la dependencia de riegos diarios puede facilitar enormemente el mantenimiento de estos espacios. Incluso en balcones orientados al sur o patios interiores con altas temperaturas, mantener una humedad más constante puede marcar la diferencia entre que una planta sobreviva o termine secándose en pocos días.
También puede resultar interesante para especies ornamentales especialmente sensibles a los cambios de humedad o para plantas recién trasplantadas, cuyo sistema radicular todavía no ha colonizado todo el volumen del sustrato.
Materiales biodegradables frente a soluciones persistentes
Uno de los aspectos más interesantes del desarrollo de AIMPLAS es la elección de una matriz biodegradable. Durante años se han utilizado distintos polímeros superabsorbentes para retener agua en agricultura, aunque algunos de ellos presentan un origen petroquímico o generan preocupación por su persistencia ambiental.
La apuesta por materiales capaces de degradarse de forma natural responde a una tendencia cada vez más extendida dentro de la economía circular: desarrollar soluciones que sean eficaces durante su vida útil y que, una vez finalizada su función, no dejen residuos permanentes en el suelo.
Este enfoque resulta especialmente relevante en aplicaciones de jardinería doméstica, donde el uso continuado de materiales no biodegradables puede acabar acumulando pequeños fragmentos plásticos difíciles de eliminar.
El proyecto RAINS: innovación para afrontar la escasez de agua
El proyecto RAINS, financiado con fondos europeos y coordinado por SAV Agricultores de La Vega de Valencia, pretende mejorar la resiliencia de la agricultura de la Unión Europea frente a la escasez de agua mediante diez soluciones innovadoras relacionadas con el riego.
Entre ellas figuran nuevos sistemas de suministro de agua, biofertilizantes, tecnologías para mejorar la retención de humedad del suelo y herramientas digitales como Optifangs-IA y WaterIQ, diseñadas para optimizar las decisiones de riego mediante el análisis de datos.
Las distintas soluciones se evaluarán en explotaciones agrícolas de España y Grecia, dos países mediterráneos especialmente vulnerables al aumento de las temperaturas y a la reducción de la disponibilidad de recursos hídricos. Esta combinación de tecnologías busca ofrecer respuestas adaptadas a distintos cultivos y condiciones climáticas, demostrando que la innovación no depende de una única herramienta, sino de la integración de varias estrategias complementarias.
Una tecnología alineada con la adaptación al cambio climático
La agricultura europea afronta un escenario complejo. La Agencia Europea de Medio Ambiente lleva años advirtiendo de que las regiones mediterráneas serán algunas de las más afectadas por el aumento de las sequías y las olas de calor. En paralelo, la Unión Europea impulsa estrategias orientadas a incrementar la resiliencia de los sistemas agrícolas, promoviendo tecnologías que permitan producir utilizando menos recursos.
En ese contexto, desarrollos como el agua sólida encajan con un modelo agrícola basado en la optimización del agua, la reducción del impacto ambiental y la sustitución progresiva de materiales persistentes por alternativas biodegradables.
La combinación de este tipo de soluciones con sensores de humedad, sistemas de riego localizado o plataformas de gestión inteligente puede contribuir a construir explotaciones agrícolas mucho más eficientes y mejor preparadas para un clima cada vez más variable.

Potencial
La tecnología del agua sólida demuestra que la innovación también puede surgir a partir de un recurso tan cotidiano como el agua. No pretende reemplazar los sistemas de riego existentes, aporta una herramienta adicional para utilizarlos de forma más eficiente.
Su implantación en huertos urbanos, jardines públicos, viveros o explotaciones agrícolas con limitaciones hídricas podría ayudar a reducir el consumo de agua, mantener las plantas en mejores condiciones durante los episodios de calor extremo y disminuir la necesidad de riegos frecuentes.
A medio plazo, la evolución de estos materiales biodegradables podría integrarse con sistemas de agricultura de precisión, sensores de humedad o plataformas de gestión digital del riego, permitiendo adaptar automáticamente el suministro de agua a las necesidades reales de cada cultivo.
En un escenario donde cada gota cuenta, tecnologías de este tipo muestran que avanzar hacia una gestión más inteligente del agua no depende únicamente de grandes infraestructuras. También pasa por pequeñas innovaciones capaces de mejorar la relación entre las plantas, el suelo y uno de los recursos más valiosos del planeta.
Vía AIMPLAS
Más información: Rains Project

Galo dice
interesante para la truficultura, [email protected]