
Startup australiana Kardinia Energy lleva a EE. UU. su tecnología solar impresa flexible, instalada en menos de 2 horas en el estadio de Stanford.
- Paneles solares impresos ultraligeros
- Instalación rápida en estadios y eventos..
- Tecnología flexible y enrollable.
- Materiales no basados en silicio.
- Producción mediante impresión industrial.
- Energía renovable móvil para conciertos.
- Primer despliegue en Norteamérica.
La empresa australiana Kardinia Energy, pionera en tecnología solar impresa totalmente reciclable, ha llevado su innovación a uno de los escenarios más inesperados: un gran concierto. Su sistema debutó en Norteamérica durante las actuaciones de Coldplay en el Stanford Stadium, dentro de la gira Music of the Spheres World Tour, los días 31 de mayo y 1 de junio.
No se trata solo de una curiosidad tecnológica. El despliegue marca uno de los mayores usos conocidos de energía solar móvil y reciclable en un evento musical en Estados Unidos, una prueba real de cómo las soluciones energéticas flexibles pueden integrarse en sectores que normalmente dependen de generadores diésel.
Los paneles solares impresos se utilizaron para alimentar parte de la infraestructura energética del evento, incluyendo el escenario secundario conocido como “C Stage” y diversas operaciones logísticas del backstage. Todo ello integrado con el sistema portátil de almacenamiento de energía que acompaña a la gira.
Una tecnología solar pensada para lugares donde el panel tradicional no funciona
La innovación de Kardinia no pretende competir directamente con los grandes parques solares. Su propuesta va por otro camino: llevar energía solar a lugares donde los paneles convencionales no pueden instalarse fácilmente.
Cada módulo pesa apenas 300 gramos por metro cuadrado, lo que los hace extraordinariamente ligeros si se comparan con los paneles fotovoltaicos tradicionales. Además, son flexibles, lo que permite extenderlos sobre superficies irregulares como asientos de estadios, estructuras temporales o cubiertas ligeras.
Otra ventaja clave es la logística. Los módulos pueden enrollarse para su transporte, desplegarse rápidamente y retirarse tras el evento. Según la empresa, dos personas pueden instalarlos en menos de dos horas, algo prácticamente impensable con infraestructuras solares convencionales.
En contextos como festivales, eventos deportivos o instalaciones temporales, esta rapidez puede marcar la diferencia. No requiere grandes estructuras metálicas ni obras permanentes. Se despliega, genera energía… y se recoge.
Energía solar fabricada como si fueran etiquetas de vino
Uno de los aspectos más llamativos de esta tecnología es su proceso de fabricación. En lugar de producir células solares rígidas basadas en silicio, Kardinia utiliza materiales no basados en silicio que pueden imprimirse industrialmente.
El proceso se realiza mediante impresión roll-to-roll, una técnica similar a la utilizada en la industria gráfica. De hecho, algunos de los módulos utilizados en la gira de Coldplay se fabricaron en máquinas originalmente diseñadas para imprimir etiquetas de vino.
Esta aproximación abre varias puertas interesantes.
Primero, reduce la complejidad de las cadenas de suministro, ya que evita la dependencia de procesos altamente especializados asociados al silicio fotovoltaico. Segundo, facilita la fabricación localizada, lo que podría permitir producir módulos solares cerca del lugar donde se van a usar.
En un mundo donde el acceso a materiales críticos y la resiliencia industrial se han convertido en cuestiones estratégicas, esa flexibilidad industrial tiene mucho peso.
Energía solar que viaja con la gira
El despliegue en Stanford es solo el comienzo. La tecnología seguirá utilizándose durante varios conciertos de la gira, incluidos eventos en Las Vegas, El Paso, Miami y Foxborough.
En cada parada, el sistema se integrará con baterías portátiles que almacenan la energía generada, permitiendo utilizarla durante el espectáculo o en momentos de mayor demanda energética.
El concepto es sencillo pero poderoso: energía renovable que viaja con el propio evento.
Tradicionalmente, las giras musicales dependen de generadores diésel para alimentar iluminación, sonido y logística. Aunque algunos eventos ya incorporan energías renovables, el transporte de equipos pesados sigue siendo un obstáculo. Tecnologías ultraligeras como la solar impresa pueden reducir esa dependencia.
Coldplay, por cierto, lleva años intentando reducir la huella ambiental de sus conciertos, experimentando con suelos cinéticos, bicicletas generadoras y baterías reutilizables para alimentar parte de sus espectáculos.
Más allá de los conciertos: nuevas aplicaciones para la solar ultraligera
Aunque el estreno público haya ocurrido en un concierto, Kardinia está apuntando a sectores mucho más amplios.
Uno de ellos es el de cubiertas industriales ligeras. Muchos tejados comerciales o logísticos no pueden soportar el peso de los paneles solares tradicionales sin refuerzos estructurales costosos. La solar ultraligera podría ofrecer una alternativa viable.
Otro campo evidente es el de la respuesta ante emergencias. Tras desastres naturales, disponer de electricidad rápida y portátil puede ser crucial para hospitales de campaña, centros de coordinación o comunicaciones.
También hay potencial en zonas aisladas o sin acceso estable a la red eléctrica, donde sistemas ligeros y transportables pueden desplegarse sin infraestructura pesada.
En estos escenarios, la clave no es solo la eficiencia energética, sino la facilidad de despliegue.
Potencial
Las tecnologías solares impresas aún están en desarrollo, pero su potencial va más allá de los conciertos o los eventos deportivos.
Una de sus aplicaciones más prometedoras podría estar en infraestructuras urbanas ligeras, como marquesinas, fachadas textiles, cubiertas temporales o mobiliario urbano. Superficies que hoy apenas cumplen una función estructural podrían convertirse en pequeños generadores eléctricos.
También podrían integrarse en operaciones logísticas temporales, como ferias, obras o campamentos científicos, donde el suministro energético suele depender de combustibles fósiles.
Otra posibilidad interesante es su uso en arquitectura efímera o modular, donde las instalaciones energéticas deben montarse y desmontarse rápidamente.
La clave está en la flexibilidad. No todas las soluciones solares tienen que ser rígidas, pesadas y permanentes.
Si estas tecnologías logran escalar su producción y mejorar su durabilidad, podrían convertirse en una pieza más del mosaico energético que necesita el planeta: energía limpia, desplegable en horas, reciclable y adaptable a casi cualquier superficie.
A veces las grandes transformaciones empiezan en lugares inesperados. Incluso en un concierto. 🎶☀️
Más información: kardiniaenergy.com



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