
Startup californiana desarrolla motores eléctricos sin tierras raras usando imanes de hierro y diseño de flujo axial.
- Motores eléctricos sin tierras raras.
- Tecnología axial-flux con imanes de hierro.
- Menor dependencia de China.
- Producción más barata y escalable.
- Aplicaciones en micromovilidad y equipos industriales.
Conifer apuesta por motores eléctricos sin tierras raras
China domina el 90 % del mercado global de tierras raras, controlando tanto su extracción como su refinamiento. Elementos como el neodimio, el disprosio o el terbio son esenciales en motores eléctricos, aerogeneradores y dispositivos electrónicos. Esta dependencia deja a la industria global vulnerable ante tensiones geopolíticas, fluctuaciones de precios y restricciones comerciales.

La empresa californiana Conifer Motors plantea una alternativa audaz: eliminar completamente las tierras raras y utilizar uno de los materiales más comunes y accesibles del planeta: el hierro. Lo hace a través de una arquitectura axial-flux, menos explotada que el tradicional diseño radial-flux pero con ventajas interesantes cuando se combina con tecnología moderna.
El giro axial que podría cambiar las reglas del juego
A diferencia de los motores radiales —los más comunes en la industria—, los motores axial-flux funcionan en forma de disco, donde el flujo magnético se mueve a lo largo del eje. Esta configuración permite más par motor con menos volumen, algo especialmente valioso para aplicaciones compactas.

Durante décadas, este diseño se consideró poco práctico por su dificultad de fabricación y problemas térmicos. Pero la situación ha cambiado: avances en gestión térmica, mecanizado de precisión y materiales compuestos han eliminado muchas de estas barreras. Y ahí es donde Conifer ha encontrado su oportunidad.
Su innovación no se basa solo en la geometría. Utilizan imanes de ferrita de hierro, menos potentes pero mucho más abundantes y baratos. Y con un diseño inteligente —colocando más masa magnética lejos del eje y aprovechando el llamado “efecto volante”— logran un rendimiento competitivo en muchos usos donde el tamaño y el peso no son críticos.
Un enfoque práctico: del taller al scooter eléctrico
Conifer no pretende competir con los fabricantes de automóviles eléctricos premium. En su lugar, está apuntando a sectores donde el rendimiento extremo no es esencial, pero donde la fiabilidad, coste y producción local sí lo son.

La empresa está fabricando motores de entre 0,75 y 18,65 kilovatios, ideales para ventiladores industriales, compresores, herramientas eléctricas, bombas o vehículos ligeros como scooters, carritos de reparto o quads eléctricos. Su diseño integrado en la rueda elimina ejes, diferenciales y otras partes mecánicas, reduciendo el peso total, el consumo energético y los costes de mantenimiento.
Un ejemplo concreto: una empresa de reparto urbano podría electrificar su flota sin depender de costosos motores importados ni preocuparse por la cadena de suministro internacional. Además, al tener un motor en cada rueda, se pueden implementar sistemas de tracción inteligente que mejoran la seguridad y la eficiencia energética.
Producción local, escalable y con menos residuos
Conifer también ha repensado la manera de fabricar estos motores. En lugar del tradicional bobinado manual o automatizado con maquinaria compleja, han adaptado una técnica inspirada en el ensamblaje de baterías: bobinados planos y apilados, fácilmente automatizables. El resultado: reducción del 90 % en costes de bobinado y una línea de montaje flexible que no requiere reconfiguración para fabricar motores de diferentes tamaños.
Esto supone un cambio significativo: menos desperdicio de materiales, menor consumo energético en la fabricación y mayor resiliencia industrial, ya que permite montar una fábrica en casi cualquier lugar con acceso a acero y tecnología básica.
Desventajas reales, pero asumibles
Es cierto que los imanes de ferrita no pueden competir en potencia con los de tierras raras. Por eso, no veremos estos motores en coches eléctricos de altas prestaciones como Tesla o Rivian. Además, en el caso de vehículos ligeros, el uso de motores en rueda añade masa no suspendida, lo que puede afectar la calidad de conducción en terrenos irregulares.
Pero en muchos contextos —como sistemas HVAC, scooters urbanos o vehículos agrícolas—, estas desventajas son irrelevantes frente a los beneficios: menor coste, menor complejidad, fabricación local y sin dependencia geopolítica.
Potencial
La tecnología de Conifer tiene el potencial de reducir drásticamente la huella ecológica de la electrificación en sectores que hoy dependen de componentes críticos importados. Entre sus aportaciones más destacadas:
- Descarbonización de maquinaria industrial mediante motores accesibles y eficientes.
- Electrificación asequible de flotas ligeras para logística urbana o agricultura.
- Reindustrialización local, al eliminar la necesidad de materiales estratégicos difíciles de conseguir.
- Diseños modulares y reciclables, que facilitan el mantenimiento y prolongan la vida útil de los equipos.
En un escenario donde la transición energética global no puede depender de unos pocos países ni de materiales escasos, soluciones como la de Conifer abren nuevas vías. No lo resuelven todo, pero sí desbloquean un abanico de posibilidades muy concretas, prácticas y escalables. Y en la lucha contra la crisis climática, cada opción viable cuenta.
Más información: Conifer | The Powertrain of the future



José Pujol dice
buen artículo, interesante!!!