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Startup danesa crea la primera puerta del mundo cultivada a partir de hongos producida en masa del mundo

14 abril, 2026 Deja un comentario

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Empresa danesa produce prototipo de puerta con micelio y refuerzo “bio-soldado” que cumple normas de fuego y humedad.

  • Micelio cultivado → material estructural ligero.
  • Puertas interiores → alternativa a maderas lentas.
  • Producción rápida → unas dos semanas.
  • Residuos agrícolas → materia prima base.
  • Aislamiento acústico natural → mejora del confort.
  • Biofabricación → sin colas ni procesos complejos.
  • Proyecto real → viviendas de bajo impacto en Dinamarca.

Rebound y Det Levende Hus desarrollan la «primera puerta de micelio producida en masa del mundo»

La colaboración entre Rebound y Det Levende Hus abre una vía poco explorada: convertir elementos cotidianos de la vivienda en piezas activas de la transición ecológica. No se trata solo de sustituir materiales, se trata de replantear cómo se fabrican desde el origen. En este caso, literalmente se cultivan.

El uso de micelio, la red de raíces de los hongos, permite producir estructuras rígidas con un consumo energético muy bajo en comparación con materiales tradicionales. Mientras la industria de la madera depende de ciclos largos de crecimiento, el micelio crece en días a partir de residuos orgánicos. Y eso cambia bastante el escenario.

Puerta de hongos cultivados

El núcleo de la puerta se obtiene mediante un proceso de biofabricación controlada, donde el micelio coloniza un sustrato vegetal —a menudo residuos agrícolas— dentro de un molde. A medida que crece, forma una matriz sólida que se comporta como un material compuesto natural.

Lo interesante es que este material no solo sustituye, también aporta propiedades propias. El micelio presenta una capacidad de absorción acústica notable, lo que lo convierte en una solución interesante para interiores donde el confort sonoro empieza a valorarse más. Oficinas, viviendas densas, espacios compartidos… ahí tiene sentido.

Además, el uso de madera recuperada para el marco refuerza la lógica de economía circular, reduciendo la necesidad de materia prima virgen. En un contexto donde la presión sobre los bosques sigue aumentando, cada decisión de diseño cuenta.

Proyecto de vivienda de bajo impacto en Dinamarca

El proyecto Kaerhytten, donde se instalarán estas puertas, funciona como laboratorio a escala real. Este tipo de iniciativas —viviendas de bajo impacto— están creciendo en el norte de Europa, impulsadas por normativas más exigentes en huella de carbono en construcción.

Dinamarca, por ejemplo, ya exige evaluar las emisiones de los edificios durante su ciclo de vida. Esto está empujando a arquitectos y promotores a buscar soluciones como esta, donde el material no solo cumple una función estructural, también reduce emisiones desde su origen.

Aquí aparece un punto clave: los materiales de base biológica no son solo una tendencia estética. Empiezan a integrarse en marcos normativos reales.

Adaptabilidad para diferentes entornos arquitectónicos

Una de las ventajas menos evidentes del micelio es su adaptabilidad durante el crecimiento. No hace falta mecanizar después, el material puede adquirir texturas, densidades o acabados directamente en el molde.

Esto abre la puerta a diseños personalizados sin aumentar significativamente el coste o la complejidad. En arquitectura interior, donde la diferenciación suele implicar más procesos industriales, esta capacidad resulta bastante disruptiva.

También permite reducir tratamientos superficiales. Si el acabado ya sale del proceso de cultivo, se evitan barnices, adhesivos o recubrimientos sintéticos. Menos química, menos emisiones.

Detalle de la puerta de micelio

Para cumplir con los estándares actuales, el equipo ha incorporado una capa adicional de origen biológico que mejora la resistencia al fuego y a la humedad. Este detalle es importante: uno de los grandes retos de los biomateriales es su adaptación a normativas exigentes.

El proceso de bio-soldadura interna refuerza la estructura sin necesidad de adhesivos industriales. Es un enfoque interesante porque simplifica la fabricación y reduce la dependencia de productos derivados del petróleo.

En términos de escalabilidad, el ciclo de producción —unas dos semanas— permite pensar en fabricación industrial. No es inmediato como un plástico, pero tampoco requiere décadas como la madera. Está en un punto intermedio bastante competitivo.

Manilla fabricada con conchas recicladas

El detalle del tirador fabricado con conchas recicladas añade otra capa al enfoque del proyecto. No es solo una puerta, es un sistema de diseño coherente donde cada componente busca reducir impacto.

Este tipo de decisiones, pequeñas en apariencia, marcan la diferencia cuando se multiplican a escala. Porque al final, una vivienda está compuesta por cientos de elementos similares.

Potencial

El micelio tiene margen para convertirse en un material estratégico en construcción ligera, especialmente en interiores. Puertas, paneles acústicos, revestimientos… elementos donde no se requiere una resistencia estructural extrema.

Si se integra en cadenas de producción locales, utilizando residuos agrícolas cercanos, podría reducir tanto emisiones como costes de transporte. Producción distribuida. Más resiliente.

También encaja bien con la tendencia hacia edificios diseñados para desmontarse y reutilizarse. Materiales que no generen residuos complejos al final de su vida útil. Ese cambio ya se empieza a ver en normativas europeas.

A medio plazo, la clave estará en combinar estos materiales con diseño inteligente y normativas actualizadas. Si ambos avanzan a la vez, el impacto puede ser considerable.

Y hay algo más, menos tangible pero importante: cambiar la percepción. Cuando una puerta —algo tan cotidiano— se convierte en un ejemplo de innovación sostenible, el mensaje cala. Sin grandes discursos. Solo pasando de una habitación a otra.

Vía www.re-bound.dk

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Publicado en: Arquitectura sostenible

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