
Las carreteras del futuro podrían construirse con un material inspirado en la naturaleza y dejar atrás parte del petróleo.
- 🍄 Aglutinante biológico a partir de hongos.
- 🛣️ Alternativa para carreteras y pavimentos.
- 🌍 Objetivo: reducir la huella de carbono de la construcción.
- 🏗️ Ensayos con fabricantes y administración pública en Dinamarca.
- 🧪 Fase de validación antes de su llegada al mercado.
- ♻️ Uso potencial de residuos agrícolas como materia prima.
Una nueva generación de materiales para descarbonizar las infraestructuras
Mientras buena parte de la innovación en construcción se ha centrado en edificios más eficientes o en nuevos sistemas de aislamiento, existe un elemento mucho menos visible que también concentra una enorme parte de las emisiones globales: los materiales que mantienen unidas las carreteras, aceras y pavimentos.
Una empresa biotecnológica danesa quiere cambiar esa realidad mediante un material desarrollado a partir del micelio, la red de filamentos que constituye la estructura vegetativa de los hongos. Su propuesta consiste en crear un aglutinante biológico capaz de desempeñar funciones similares a las del betún o el cemento, dos de los materiales con mayor impacto climático de toda la industria de la construcción.
La compañía ha anunciado una financiación de 3,34 millones de euros destinada a ampliar la producción experimental, validar el material en condiciones reales y preparar su futura entrada en el mercado.

El gran reto oculto bajo nuestros pies
Cuando se habla de emisiones del sector de la construcción suele pensarse en el hormigón de los edificios o en el acero. Sin embargo, las infraestructuras viarias representan un enorme consumo de materiales que requieren grandes cantidades de energía para fabricarse.
El cemento genera aproximadamente entre el 7 % y el 8 % de las emisiones mundiales de CO₂, según estimaciones de organismos internacionales y del sector científico. El betún, derivado del petróleo y empleado en la fabricación de asfaltos, también incorpora una importante huella de carbono asociada a la extracción, refinado y procesado del crudo.
Reducir la dependencia de estos materiales se ha convertido en uno de los grandes desafíos para alcanzar los objetivos climáticos fijados por numerosos países durante las próximas décadas.
Cómo funciona este aglutinante elaborado con hongos
El material desarrollado por Visibuilt recibe el nombre de visiBINDER y utiliza el micelio, una estructura formada por millones de finos filamentos capaces de crecer sobre distintos residuos orgánicos y agrícolas.
Durante ese crecimiento, el micelio actúa como una especie de red natural de unión, entrelazando las partículas del sustrato hasta formar una matriz compacta y resistente. Ese comportamiento ha despertado un enorme interés en la ciencia de materiales durante los últimos años.
Hasta ahora, la mayor parte de los desarrollos comerciales basados en micelio se habían orientado hacia productos como:
- Paneles aislantes para edificios.
- Embalajes biodegradables en sustitución del poliestireno expandido.
- Materiales decorativos y mobiliario.
- Elementos para arquitectura efímera y diseño sostenible.
El paso hacia aplicaciones estructurales en exteriores representa un desafío mucho mayor debido a la necesidad de soportar cargas, humedad, cambios de temperatura y un uso continuado durante años.

Del laboratorio a las calles
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que ya se encuentra realizando pruebas junto al principal fabricante danés de adoquines de hormigón y con el Ayuntamiento de Copenhague.
Este tipo de colaboraciones resulta especialmente importante porque permiten comprobar el comportamiento del material fuera del laboratorio, donde aparecen factores imposibles de reproducir completamente mediante ensayos controlados.
Antes de que un nuevo aglutinante pueda utilizarse de forma habitual deberá demostrar aspectos como:
- Resistencia mecánica frente al tráfico.
- Durabilidad ante lluvia, hielo y radiación solar.
- Comportamiento frente a ciclos repetidos de carga.
- Compatibilidad con los sistemas constructivos actuales.
- Costes competitivos para una producción industrial.
Precisamente, la nueva financiación permitirá generar esas evidencias mediante pruebas a mayor escala.
La construcción empieza a mirar hacia la biotecnología
Durante la última década ha aumentado el interés por incorporar materiales biológicos a sectores tradicionalmente muy dependientes de materias primas fósiles.
Además del micelio, diferentes centros de investigación trabajan en alternativas como:
- Biocementos obtenidos mediante bacterias capaces de precipitar carbonato cálcico.
- Hormigones con captura permanente de CO₂ durante su fabricación.
- Materiales fabricados con residuos agrícolas, fibras vegetales o lignina.
- Aglomerantes geopoliméricos que reducen parcialmente el uso de clínker.
La Comisión Europea, a través del Pacto Verde Europeo y del Plan de Acción para la Economía Circular, impulsa precisamente el desarrollo de materiales de construcción con menor impacto ambiental y mayor contenido de recursos renovables. Paralelamente, el nuevo Reglamento Europeo de Productos de Construcción refuerza la importancia de disponer de información ambiental más transparente durante todo el ciclo de vida de estos materiales.
Un camino todavía lleno de desafíos
Aunque la propuesta resulta prometedora, todavía existen numerosas incógnitas.
La empresa reconoce que visiBINDER se encuentra en una fase inicial de desarrollo industrial y todavía debe demostrar su comportamiento en aplicaciones reales a gran escala.
Hasta el momento no se han publicado comparativas completas sobre:
- Coste de producción frente al betún convencional.
- Análisis de ciclo de vida detallados.
- Balance exacto de emisiones de carbono.
- Vida útil prevista en diferentes condiciones climáticas.
- Necesidades de mantenimiento a largo plazo.
En sectores tan exigentes como las infraestructuras públicas, la validación suele prolongarse durante varios años antes de autorizar un nuevo material para su utilización generalizada.

Potencial
La descarbonización de la construcción requiere actuar sobre muchos frentes al mismo tiempo. La electrificación de la maquinaria, el empleo de energías renovables o el reciclaje de materiales ya están avanzando, aunque los aglutinantes continúan siendo uno de los puntos más difíciles de transformar.
Tecnologías como la desarrollada por Visibuilt abren una vía interesante porque aprovechan procesos biológicos para fabricar materiales con una menor dependencia de combustibles fósiles. Si los ensayos confirman su resistencia y su viabilidad económica, podrían utilizarse inicialmente en aceras, carriles bici, zonas peatonales, plazas o pavimentos urbanos, antes de dar el salto a infraestructuras sometidas a mayores exigencias.
No se trata de sustituir de inmediato todos los materiales tradicionales. La transición será progresiva y exigirá años de validación, nuevas normas técnicas y adaptación industrial. Aun así, cada avance en este campo acerca un escenario donde las carreteras y espacios urbanos puedan construirse con materiales capaces de reducir su impacto climático desde el mismo momento en que salen de la fábrica.
Más información: Visibuilt

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