
Empresa india presenta sistema de cocina con electrólisis PEM que genera hidrógeno bajo demanda y reduce consumo eléctrico.
- 🔥 Cocinar con agua → electrólisis + hidrógeno.
- ⚡ Bajo consumo eléctrico aparente → hasta 1 kWh / 6 h.
- 💧 Muy poca agua necesaria → unos 100 ml.
- 🔥 Llama limpia → vapor de agua como residuo.
- ⚠️ Potencia muy baja → tiempos de cocción largos.
- 🏨 Interesante en usos específicos → cocinas colectivas o híbridas.
- 🌞 Compatible con renovables → producción en horas solares.
Cocinar con agua: la propuesta de GreenVize
La idea suena casi provocadora: cocinar utilizando agua como base energética. La startup india GreenVize plantea un sistema doméstico que convierte agua en hidrógeno para usarlo como combustible en una cocina. No hay bombonas, no hay gas fósil, no hay combustión convencional. Solo electricidad, agua y química bien afinada.
El planteamiento encaja con una tendencia clara: electrificar todo… incluso aquello que históricamente ha dependido del gas. Y aquí aparece un giro interesante. En lugar de usar directamente electricidad para calentar (como en inducción), se convierte primero en hidrógeno. Luego se quema. Parece un rodeo. Y lo es. Pero tiene matices.
Cómo funciona: electrólisis PEM aplicada a la cocina
El sistema se basa en la electrólisis de membrana de intercambio de protones (PEM), una tecnología conocida en el ámbito del hidrógeno verde. A través de electricidad, el agua se separa en hidrógeno (H₂) y oxígeno (O₂).
Ese hidrógeno se utiliza inmediatamente como combustible. Se quema en el propio fogón y genera calor. El único residuo es vapor de agua, sin emisiones de CO₂ ni contaminantes locales.
Aquí hay un detalle importante: el sistema puede funcionar en tiempo real, sin almacenamiento. Eso reduce riesgos y simplifica la instalación. Aunque también permite almacenar hidrógeno si se quiere producir en momentos de menor coste energético, por ejemplo durante picos de generación solar.
Consumo energético y rendimiento real
GreenVize afirma que su sistema necesita aproximadamente 1 kWh de electricidad para 6 horas de cocción. A primera vista, parece revolucionario. Pero conviene mirar con lupa.
La electrólisis PEM tiene una eficiencia del 65-75%. Después hay pérdidas adicionales en la combustión. En la práctica, de ese 1 kWh inicial se obtienen alrededor de 0,5 a 0,6 kWh útiles en forma de calor.
Traducido a potencia: unos 100 W por quemador. Muy lejos de los 1.500–2.000 W habituales en una cocina de inducción.
Esto cambia completamente la experiencia de uso. Hervir agua, por ejemplo, puede llevar más de una hora. Cocinar un plato sencillo se alarga… mucho. No es un sistema pensado para rapidez, más bien para consumo sostenido y baja intensidad energética.
¿Dónde tiene sentido esta tecnología?
En un hogar estándar europeo, acostumbrado a cocinar rápido, este sistema puede resultar poco práctico. Pero en otros contextos empieza a tener lógica.
Por ejemplo, en cocinas comunitarias, donde se preparan alimentos durante muchas horas a baja potencia. También en zonas con acceso limitado a gas, o en entornos donde se quiere evitar cualquier tipo de combustión fósil.
Otro escenario interesante: integración con energía solar fotovoltaica. Producir hidrógeno durante el día y utilizarlo para cocinar por la noche. No es la opción más eficiente desde el punto de vista energético puro, pero sí aporta flexibilidad y almacenamiento energético descentralizado.
Además, en países donde el coste del gas es elevado o inestable, este tipo de soluciones puede ofrecer cierta independencia energética doméstica.
Coste y barreras de adopción
El sistema se sitúa en torno a 1.130 € para un quemador y unos 1.600 € para dos. No es barato. Sobre todo si se compara con cocinas de inducción ya consolidadas y mucho más potentes.
A esto se suma una barrera menos visible: la percepción del usuario. Cocinar más lento no encaja bien con los hábitos actuales. Y cambiar hábitos… cuesta.
También hay cuestiones regulatorias. En Europa, por ejemplo, el uso doméstico de hidrógeno aún está en desarrollo normativo. La seguridad, certificación y estandarización jugarán un papel clave en su despliegue.
Potencial
Esta tecnología no va a sustituir a corto plazo a las cocinas actuales. Pero sí abre una puerta interesante.
Puede convertirse en una pieza más dentro de sistemas energéticos distribuidos, donde la energía se produce, transforma y consume localmente. Especialmente en combinación con autoconsumo solar.
También puede jugar un papel en regiones sin infraestructura de gas o con redes eléctricas inestables, ofreciendo una alternativa más limpia y adaptable.
Y hay otro punto clave: la experimentación. Este tipo de soluciones empuja a repensar cómo se utiliza la energía en el hogar. No todo tiene que ser inmediato. A veces, bajar la potencia implica cambiar la forma de cocinar, adaptarse a ritmos más eficientes, incluso más conscientes.
No es perfecto. Tiene limitaciones claras. Pero como muchas tecnologías emergentes, su valor está en lo que anticipa: un sistema energético más flexible, menos dependiente de combustibles fósiles y más integrado con las renovables.
Y eso, aunque sea poco a poco, ya marca dirección.
Vía GreenVize



Martí dice
Energéticamente es absurdo:
Generar 1 kg de hidrógeno por electrólisis necesita 64 kWh eléctricos, mientras que la energía calorífica que contiene és de solo 33 kWh térmicos.
Y esto sin contar pérdidas en rendimentos..
Anónimo dice
LUego se le mejorara su eficiencia, con opciones hibridas
Justo carcamo dice
puedd verse absurdo, pero debe continuar desarrollandose y encontrar mayor eficiencia, rendimiento y economia para las familias.
Anónimo dice
Pienso que este tipo de tecnologías que son amigables con el medio ambiente son los que realmente hacen bien a la humanidad en lugar de seguro alistando nuestros recursos No renovables
Jorge honz dice
Martí –
si tan absurdo que es noticia no genius? porque no los ponen en su lugar y nos impresionas con tu modelo, se ve que trabajas con esos elemento tan complejos a diario)!
Antonio dice
si ya se dispone de electricidad ¿porque perder energía produciendo H2?
Por otro lado, el resultado de quemar H2 no es solo agua. se producen Nox, óxidos de nitrógeno, tóxicos.
El almacenamiento de H2 es muy comprometido. Supone enormes volúmenes a presión saliente. Y si se comprime hacen falta dos cosas, un buen compresor y un depósito que aguante una presión elevada y que no se fragiluce su material con el H2.
Alfonso Medina Vergara dice
Suena bonito pero en estos mismos momentos ya habrán patentado su idea y guardándola en un cajón porqué los grandes ricos no les interesa que sus clientes ya no tengan necesidades o sino de donde ellos van a ir a parar si en el mundo no hay dinero que a ellos les satisfaga, o pregunten a Billy Gates q cree que todo el mundo puede comprarse un PC y hace un S.O que no sirva para los PC viejos. Ese es pura ilusión y vanalidad.