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EE. UU. inaugura su primera planta que convierte CO2, agua y electricidad renovable en combustible para aviones

13 junio, 2026 1 comentario

5/5 - (4 votos)
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Twelve pone en marcha AirPlant One, una planta capaz de fabricar combustible sostenible para aviación con hasta un 90% menos de emisiones de CO₂.

  • 🌍 Combustible aéreo a partir de CO₂, agua y electricidad renovable.
  • ⚡ Primera planta comercial de e-combustibles para aviación en EE. UU.
  • 🛩️ Compatible con los aviones actuales.
  • 📉 Hasta un 90 % menos de emisiones en su ciclo de vida.
  • 🏭 Producción industrial sin extracción de petróleo.
  • 🇺🇸 Fabricación local y mayor seguridad energética.
  • ♻️ Obtención de productos químicos a partir de carbono capturado.
  • 🔋 Apuesta por la electrificación de la industria pesada.

La primera fábrica que convierte el aire en combustible para aviones ya es una realidad

Durante décadas, la aviación ha sido uno de los sectores más difíciles de descarbonizar. Mientras los coches eléctricos avanzan rápidamente y las energías renovables ganan terreno en la producción eléctrica, los vuelos de larga distancia continúan dependiendo en gran medida de combustibles líquidos de alta densidad energética. Ahora, una nueva instalación industrial en Estados Unidos pretende cambiar parte de esa ecuación.

La empresa Twelve ha inaugurado AirPlant One, la primera planta comercial estadounidense capaz de producir combustible sostenible para aviación a partir de dióxido de carbono capturado, agua y electricidad renovable. Ubicada en Moses Lake, en el estado de Washington, esta instalación marca un paso importante en el desarrollo de los llamados e-combustibles o electrocombustibles, una tecnología que muchos expertos consideran imprescindible para reducir las emisiones del transporte aéreo durante las próximas décadas.

Del carbono atmosférico al queroseno para aviones

La propuesta de Twelve se basa en una idea tan sencilla como ambiciosa: utilizar el carbono ya presente en la atmósfera en lugar de seguir extrayendo carbono fósil del subsuelo.

Para ello, la compañía emplea un proceso conocido como Power-to-Liquid (PtL), que combina electricidad renovable, agua y CO₂ capturado para fabricar moléculas de hidrocarburos prácticamente idénticas a las presentes en el combustible convencional para aviones.

El resultado es un combustible denominado E-Jet, certificado para ser utilizado en aeronaves comerciales sin necesidad de modificar motores, depósitos ni infraestructuras aeroportuarias. Este aspecto resulta especialmente relevante porque permite acelerar su adopción aprovechando la enorme red logística ya existente.

A diferencia de otros combustibles sostenibles basados en aceites vegetales, residuos agrícolas o biomasa, los e-combustibles no dependen de cosechas, superficies agrícolas o cadenas de suministro biológicas. Todo gira alrededor de la disponibilidad de electricidad limpia y carbono capturado.

Una nueva generación de combustibles sostenibles

La industria aeronáutica ha apostado en los últimos años por los llamados SAF (Sustainable Aviation Fuels), combustibles sostenibles para aviación que pueden mezclarse con el queroseno convencional.

Sin embargo, existen diferentes rutas tecnológicas para producirlos. Algunas utilizan residuos orgánicos, aceites usados o grasas animales. Otras, como la desarrollada por Twelve, recurren a procesos electroquímicos alimentados con energías renovables.

La principal ventaja de esta segunda vía es su enorme potencial de escalabilidad a largo plazo. Allí donde exista abundante electricidad renovable —solar, eólica o hidráulica— podría instalarse una planta capaz de fabricar combustible sintético.

En regiones con una rápida expansión renovable, como Estados Unidos, España, Australia o algunos países del norte de Europa, este modelo empieza a despertar un enorme interés industrial.

Más allá de los aviones: productos cotidianos fabricados con CO₂

La instalación AirPlant One no se limita a fabricar combustible para aeronaves. También produce E-Naphtha, una materia prima química obtenida igualmente a partir de carbono capturado y electricidad renovable.

La nafta es un componente esencial utilizado para fabricar plásticos, fibras sintéticas, disolventes, envases y numerosos productos de consumo cotidiano. Sustituir la nafta derivada del petróleo por una alternativa basada en CO₂ podría reducir significativamente la dependencia de materias primas fósiles.

De hecho, algunas grandes empresas ya han realizado proyectos piloto utilizando materiales fabricados a partir de estas tecnologías. El interés va mucho más allá del sector energético y alcanza a industrias como la automoción, la moda o los productos de consumo doméstico.

El papel estratégico de la electricidad renovable

Una de las cuestiones más interesantes de esta tecnología es que transforma la energía renovable en una materia fácilmente almacenable y transportable.

Mientras la electricidad debe consumirse prácticamente en tiempo real o almacenarse en baterías, los combustibles sintéticos permiten acumular energía durante largos periodos y transportarla por todo el mundo utilizando infraestructuras ya existentes.

Por eso numerosos gobiernos están impulsando proyectos relacionados con el hidrógeno verde y los e-fuels. La Unión Europea, por ejemplo, ha aprobado objetivos específicos para aumentar progresivamente el uso de combustibles sintéticos en la aviación a lo largo de las próximas décadas.

Este tipo de medidas regulatorias está creando un mercado emergente que podría acelerar la construcción de nuevas plantas similares a AirPlant One.

Un cambio profundo en la seguridad energética

La dependencia de los combustibles fósiles ha condicionado durante décadas las relaciones económicas y geopolíticas mundiales. La producción de petróleo se concentra en determinadas regiones del planeta, lo que genera vulnerabilidades ante conflictos, crisis de suministro o fluctuaciones de precios.

Los combustibles sintéticos permiten imaginar un escenario diferente. En lugar de depender de reservas geológicas concretas, la producción estaría vinculada a recursos mucho más distribuidos: sol, viento, agua y carbono capturado.

No se trata de una solución inmediata ni de una sustitución total del petróleo a corto plazo. Aun así, abre la puerta a un sistema energético más diversificado y resiliente frente a las tensiones internacionales.

El reto de producir a gran escala

La apertura de AirPlant One representa un hito industrial, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

Actualmente, el combustible sintético sigue siendo más caro que el queroseno convencional. Sin embargo, la rápida caída de los costes de la energía solar y eólica durante los últimos años está mejorando progresivamente la competitividad de estas tecnologías.

Muchos analistas consideran que la combinación de energías renovables cada vez más baratas, avances en electrólisis y nuevas regulaciones climáticas podría impulsar una reducción significativa de costes durante la próxima década.

La clave estará en construir más instalaciones, aumentar la producción y aprovechar las economías de escala. Es el mismo proceso que vivieron en su momento la energía solar fotovoltaica y las baterías.

Potencial

Los combustibles sintéticos obtenidos a partir de CO₂ capturado representan una de las pocas alternativas viables para reducir las emisiones de la aviación de larga distancia sin renunciar a la movilidad global.

Si esta tecnología logra expandirse, podría permitir que aerolíneas, industrias químicas y fabricantes reduzcan su dependencia del petróleo utilizando infraestructuras ya existentes. Además, ofrece una vía para aprovechar excedentes de electricidad renovable que, de otro modo, podrían desperdiciarse.

En un escenario futuro, plantas similares a AirPlant One podrían instalarse cerca de grandes parques solares o eólicos, transformando energía renovable en combustibles y materias primas industriales de bajo impacto climático. No resolverán por sí solas la crisis climática, claro. Pero sí pueden convertirse en una pieza importante de un sistema energético más limpio, más local y mucho más resistente frente a los desafíos ambientales del siglo XXI.

Vía AirPlant™ One Opens in Moses Lake: America’s First Commercial E-Jet® Fuel Plant Begins Operations

Más información: www.twelve.co

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Publicado en: Biocombustibles

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Comentarios

  1. Bernardo Velez dice

    13 junio, 2026 a las 14:44

    Muy excelente noticia para el mundo la limpieza de la atmósfera por la mayor contaminación de estas máquinas que surcan nuestros cielos, yo uso HHO en mi coche automotriz combinada con gasolina y es muy útil ya que económico el 30/100 en gasolina es una pequeña hayuda al medio ambiente y es mejor que no hayudar en nada a mejorar el ecosistema ambiental.

    Responder

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