
Los científicos alertan del impacto de la energía eólica sobre tres especies especialmente vulnerables y proponen medidas para reducir las colisiones sin comprometer la producción de electricidad.
- 🦇 18,7 millones de murciélagos: es la mortalidad acumulada estimada en parques eólicos de Estados Unidos entre 1981 y 2024.
- 🌬️ Más de 1,5 millones al año: las estimaciones superan esta cifra anual desde 2021, coincidiendo con la expansión de las instalaciones eólicas.
- 🔬 499 informes analizados: los investigadores recopilaron información de 277 instalaciones eólicas y desarrollaron modelos estadísticos para estimar las muertes no detectadas.
- 📊 Tres especies especialmente afectadas: el murciélago canoso, el murciélago rojo oriental y el murciélago de pelo plateado concentran gran parte de las pérdidas estimadas.
- 🌱 Un problema con posibles soluciones: elegir mejor la ubicación de los parques, adaptar su funcionamiento y mejorar el diseño de los aerogeneradores puede reducir los riesgos para estos animales.
La energía eólica es una de las principales herramientas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero su expansión también plantea desafíos para la conservación de la biodiversidad. Uno de los más preocupantes afecta a los murciélagos, animales esenciales para el equilibrio de numerosos ecosistemas y que pueden sufrir colisiones mortales con las palas de los aerogeneradores.
Una nueva investigación publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha puesto cifras a este problema. Según sus estimaciones, 18,7 millones de murciélagos de diez especies habrían muerto en instalaciones eólicas de Estados Unidos entre 1981 y 2024.
El estudio, considerado uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha sobre esta cuestión, también revela que la mortalidad estimada ha aumentado considerablemente con la expansión de la energía eólica, hasta superar los 1,5 millones de ejemplares anuales desde 2021.
El mayor análisis sobre mortalidad de murciélagos en parques eólicos
La investigación ha sido dirigida por Charles J. Labuzzetta, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), junto con otros especialistas.
Para conocer la magnitud del problema, el equipo recopiló 499 informes de seguimiento posteriores a la construcción de parques eólicos, correspondientes a 277 instalaciones examinadas entre 1996 y 2024.
Estos documentos contienen información sobre los murciélagos encontrados muertos en las proximidades de los aerogeneradores. Sin embargo, los investigadores se enfrentaron a una dificultad importante: los animales encontrados representan únicamente una parte de la mortalidad real.
Algunos cadáveres desaparecen rápidamente porque son consumidos o retirados por animales carroñeros. Otros quedan ocultos entre la vegetación y nunca llegan a localizarse. Además, los métodos de búsqueda y la frecuencia de las inspecciones varían entre instalaciones.
Para superar estas limitaciones, los científicos desarrollaron un modelo estadístico que permite corregir parcialmente los problemas de detección y extrapolar los resultados a instalaciones sin seguimiento disponible.
De esta manera, pudieron reconstruir la evolución de la mortalidad estimada durante más de cuatro décadas y diferenciar los efectos sobre diez especies.
Es importante señalar que los 18,7 millones de muertes no corresponden a cadáveres contabilizados directamente, sino a una estimación obtenida mediante modelos científicos a partir de los datos disponibles.
Tres especies concentran la mayor parte de las muertes
Los resultados muestran que el impacto no se distribuye de manera uniforme entre las distintas especies de murciélagos.
Las tres más afectadas representan aproximadamente el 85 % de la mortalidad total estimada.
| Especie | Muertes estimadas |
|---|---|
| Murciélago canoso (Lasiurus cinereus) | 6,7 millones |
| Murciélago rojo oriental (Lasiurus borealis) | 5,8 millones |
| Murciélago de pelo plateado (Lasionycteris noctivagans) | 3,4 millones |
| Otras siete especies analizadas | 2,8 millones |
| Total | 18,7 millones |
Estas cifras muestran que determinadas especies presentan una vulnerabilidad especialmente elevada frente a las instalaciones eólicas.
Los murciélagos migratorios que utilizan espacios abiertos pueden encontrarse con los aerogeneradores durante sus desplazamientos estacionales. El riesgo depende de numerosos factores, entre ellos la ubicación de las instalaciones, el comportamiento de vuelo y las condiciones ambientales.
La pérdida de grandes cantidades de ejemplares resulta especialmente preocupante porque los murciélagos suelen tener tasas reproductivas relativamente bajas en comparación con otros pequeños mamíferos.
Esto significa que una mortalidad adicional sostenida puede dificultar la recuperación de sus poblaciones.
Las muertes aumentan con la expansión de la energía eólica
Uno de los resultados más llamativos del estudio es la evolución temporal de la mortalidad.
Los investigadores estiman que desde 2021 se han superado los 1,5 millones de murciélagos muertos al año en las instalaciones eólicas analizadas de Estados Unidos.
El incremento coincide con la expansión de la capacidad eólica instalada durante las últimas décadas.
Sin embargo, este dato requiere una interpretación cuidadosa.
El aumento de las muertes totales no demuestra necesariamente que cada aerogenerador moderno sea más peligroso que los anteriores. Una parte del crecimiento puede explicarse por la existencia de un número mucho mayor de instalaciones.
Para valorar correctamente la evolución del riesgo también es necesario considerar la mortalidad por aerogenerador, la energía producida, las especies presentes y las características de cada emplazamiento.
En cualquier caso, el resultado evidencia que el impacto acumulado sobre la fauna puede alcanzar dimensiones importantes cuando una tecnología se despliega a gran escala.
¿Por qué chocan los murciélagos contra los aerogeneradores?
Aunque las colisiones están documentadas, todavía no existe una explicación definitiva que permita entender todos los comportamientos que llevan a estos animales a aproximarse a las turbinas.
Los científicos contemplan diferentes posibilidades.
Una hipótesis es que determinadas características de los aerogeneradores puedan atraer a los murciélagos. Las estructuras altas podrían confundirse con elementos naturales, como árboles, o convertirse en puntos de interés durante sus desplazamientos.
También se investiga si los sonidos generados por las instalaciones influyen en su comportamiento.
Otra posibilidad es que, pese a disponer de ecolocalización, los murciélagos no siempre consigan detectar o evitar adecuadamente las palas en movimiento.
El problema puede agravarse cuando los animales se aproximan a la zona barrida por el rotor y no disponen de tiempo suficiente para modificar su trayectoria.
Por ahora, estas explicaciones deben considerarse hipótesis que pueden intervenir de forma diferente según la especie y las condiciones del entorno.
Cómo reducir las muertes sin renunciar a la energía eólica
La investigación no plantea abandonar la energía eólica, sino mejorar su compatibilidad con la conservación de la biodiversidad.
De hecho, los resultados pueden ayudar a identificar dónde y cómo se producen los mayores riesgos.
Existen varias estrategias técnicas que permiten avanzar en esa dirección.
1. Elegir mejor la ubicación de los parques eólicos
La planificación del emplazamiento es una de las medidas preventivas más importantes.
Antes de construir un parque eólico, es posible estudiar la actividad de los murciélagos mediante detectores acústicos, campañas de observación y análisis de las características del territorio.
El objetivo es evitar, siempre que resulte viable, áreas con elevada actividad de especies vulnerables o corredores de desplazamiento especialmente importantes.
El estudio señala que las estrategias de ubicación pueden contribuir a reducir las muertes y que las diferencias entre especies justifican enfoques de conservación específicos.
2. Detener temporalmente los aerogeneradores en situaciones de riesgo
Una de las soluciones más prometedoras consiste en modificar el funcionamiento de las turbinas durante los periodos en los que existe una mayor probabilidad de colisión.
Los murciélagos suelen presentar una actividad elevada durante determinadas noches y bajo condiciones meteorológicas concretas.
En esas circunstancias, los operadores pueden elevar temporalmente la velocidad del viento necesaria para que el aerogenerador comience a producir electricidad o detenerlo durante intervalos seleccionados.
Esta estrategia, conocida como curtailment o limitación operativa, busca reducir las colisiones sin necesidad de mantener los equipos detenidos permanentemente.
Su eficacia y el impacto sobre la producción eléctrica dependen del emplazamiento y de cómo se configure el protocolo.
3. Utilizar sensores y sistemas de control inteligentes
Otra posibilidad es combinar sensores acústicos, información meteorológica y sistemas de control de los aerogeneradores.
Los detectores ultrasónicos permiten registrar la actividad de los murciélagos y, junto con otros datos ambientales, pueden ayudar a identificar momentos de mayor riesgo.
Un sistema automatizado podría utilizar esa información para adaptar temporalmente el funcionamiento de determinadas turbinas.
La ventaja potencial es aplicar las restricciones cuando resulten necesarias, en lugar de establecer paradas indiscriminadas durante periodos prolongados.
No obstante, estos sistemas requieren validación en condiciones reales para demostrar que reducen efectivamente la mortalidad.
4. Investigar diseños de aerogeneradores menos peligrosos
Los investigadores también apuntan a la posibilidad de introducir modificaciones en el diseño de las instalaciones.
La geometría del rotor, las características de las palas y la disposición de los equipos pueden influir en la exposición de los animales al riesgo de colisión.
Desarrollar soluciones eficaces exige comprender mejor el comportamiento de vuelo de las especies afectadas y comprobar experimentalmente los resultados.

Por qué proteger a los murciélagos también beneficia a la agricultura
La conservación de los murciélagos no es únicamente una cuestión de biodiversidad.
Muchas especies insectívoras consumen grandes cantidades de insectos y contribuyen al control natural de poblaciones que pueden incluir plagas agrícolas.
Su actividad forma parte de los servicios ecosistémicos que ayudan a mantener el funcionamiento de los sistemas naturales y productivos.
La disminución de sus poblaciones puede alterar las relaciones entre depredadores e insectos, aunque el impacto concreto depende de las especies y del ecosistema.
Por este motivo, proteger a los murciélagos también puede contribuir a mantener mecanismos naturales de regulación biológica y reducir la dependencia de determinadas intervenciones agrícolas.
Una transición energética que también debe proteger la biodiversidad
Los resultados ponen de manifiesto una cuestión fundamental: una tecnología capaz de reducir emisiones también puede generar impactos ambientales que deben identificarse y corregirse.
La energía eólica desempeña un papel importante en la descarbonización del sistema eléctrico, pero sus beneficios climáticos no eliminan la necesidad de evaluar sus efectos sobre la fauna.
Tampoco sería correcto utilizar estas cifras para concluir que las energías renovables son ambientalmente peores que los combustibles fósiles. Una comparación rigurosa debe considerar el conjunto de impactos de cada tecnología, incluidas las emisiones, la contaminación, la ocupación del territorio y los efectos sobre los ecosistemas.
Los propios autores reconocen que la disponibilidad y calidad de los datos siguen siendo limitaciones importantes de su análisis.
Por ello, una de las prioridades debería ser mejorar y estandarizar los programas de seguimiento de la mortalidad en instalaciones eólicas, así como compartir información que permita evaluar la eficacia de las medidas preventivas.
El desafío consiste en conseguir que el crecimiento de la generación renovable vaya acompañado de una reducción progresiva de sus impactos sobre la biodiversidad.
La conclusión más relevante no es que haya que elegir entre aerogeneradores y murciélagos, sino que la planificación, el seguimiento científico y las mejoras tecnológicas deben permitir proteger a ambos.
Más información: Charles J. Labuzzetta y colaboradores. The scope and severity of bat fatalities at US wind energy facilities. Proceedings of the National Academy of Sciences (2026). DOI: 10.1073/pnas.2612674123.

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