
Miles de módulos solares se desechan antes de agotar su vida útil. Un informe revela el enorme valor económico y ambiental que se está perdiendo.
- ♻️ Segunda vida: Entre el 45 % y el 65 % de los paneles solares retirados en Australia podrían reutilizarse, pero actualmente solo se evalúa el 10 %.
- ⏳ Retirada prematura: En una prueba realizada en Queensland, los paneles se desmontaron tras una media de 12 años de uso, frente a una vida útil de diseño de 20 a 25 años.
- 📈 Residuos en aumento: Australia podría acumular más de un millón de toneladas de paneles solares retirados para 2035.
- 💰 Un recurso desaprovechado: La recuperación de materiales valiosos podría superar los 1.000 millones de dólares australianos hasta 2035.
- ⚡ Más energía sin fabricar nuevos paneles: La reutilización de módulos funcionales podría incrementar hasta un 17 % la capacidad de generación solar del país, según las estimaciones del informe.
Miles de paneles solares se retiran cada año de los tejados australianos, aunque muchos todavía podrían seguir generando electricidad durante años. Un informe reciente de la Universidad RMIT y el centro de investigación RAND revela que hasta el 65 % de los módulos desmontados podría tener una segunda vida, mientras el país, que ya cuenta con más de cuatro millones de instalaciones y 40,6 gigavatios de potencia instalada, se prepara para afrontar una creciente acumulación de residuos fotovoltaicos.
Por qué se retiran paneles solares antes de tiempo
No todos los paneles que bajan de un techo han dejado de funcionar. En muchos casos, la retirada se produce por la sustitución por módulos más eficientes, reformas en las instalaciones, daños parciales o decisiones económicas de los propietarios. Por ejemplo, en una prueba reciente en Queensland, los paneles se retiraron tras una media de 12 años de servicio. Esto ocurre mucho antes de su vida útil de diseño, que oscila entre 20 y 25 años, experimentan una degradación progresiva desde su puesta en servicio y pueden seguir produciendo electricidad después de superar su vida útil.
Para que un módulo pueda reutilizarse, no basta con que parezca estar en buen estado. Es necesario someterlo a pruebas técnicas que incluyan inspección visual, comprobaciones de aislamiento, medición de rendimiento y detección de posibles defectos internos. Estas pruebas permiten determinar si el módulo mantiene unas condiciones adecuadas de seguridad y rendimiento para su posible reutilización.
Hasta el 65 % podría tener una segunda vida
El informe estima que entre el 45 % y el 65 % de los paneles retirados podrían ser aptos para su reutilización. Este dato no implica que todos los módulos desmontados estén listos para reinstalarse de inmediato, sino que existe un margen significativo de recuperación si se implementan protocolos de evaluación. Actualmente, solo se prueba con este fin alrededor del 10 % de los equipos retirados.
Según el informe, la reutilización de módulos todavía funcionales podría incrementar hasta un 17 % la capacidad de generación solar del país, siempre que existan las condiciones técnicas y comerciales necesarias para su reinstalación. Además, estimaciones de la empresa de reutilización solar Blue Tribe indican que un panel reutilizado conserva 133 veces más valor económico que uno destinado al reciclaje.

El desequilibrio económico entre vertedero y reciclaje
Una de las principales barreras para la circularidad es el coste. En el mercado australiano, enviar un panel solar a un vertedero cuesta entre 4 y 5 dólares australianos, mientras que un proceso de reciclaje adecuado ronda los 28 dólares australianos. Sin mecanismos de corrección, el mercado tiende a la opción más barata, derivando los residuos a vertederos, acopios o eliminación informal.
Cuando se opta por el reciclaje, existe el riesgo del reciclaje de bajo valor o trituración genérica. Dependiendo de la tecnología utilizada, este tratamiento puede dificultar la recuperación selectiva de materiales valiosos, especialmente la plata, el silicio y el cobre, que pueden quedar mezclados con otros componentes y resultar más difíciles de aprovechar, a diferencia del aluminio, que sí puede recuperarse mediante procesos mecánicos convencionales.
Recuperación de materiales y generación de empleo
Los paneles al final de su vida útil no son basura, sino una fuente de materias primas secundarias. El informe proyecta que la recuperación de estos materiales podría generar un valor acumulado estimado de más de 1.000 millones de dólares australianos hasta 2035.
Además, la transición hacia una economía circular también podría favorecer la creación de empleo. El estudio cita estimaciones que indican que el reciclaje fotovoltaico podría sostener 9,2 puestos de trabajo por cada 10.000 toneladas procesadas, en comparación con solo 2,8 empleos en las operaciones de eliminación en vertedero. Cabe destacar que la amortización de una instalación de reciclaje a escala comercial se estima en siete u ocho años bajo las condiciones analizadas, lo que apunta a una posible viabilidad económica en este escenario.
Propuestas para una economía circular solar
Para evitar que estos recursos se pierdan, los investigadores de RMIT y RAND proponen tres prioridades para el gobierno australiano:
- Crear un mercado nacional de paneles usados: Facilitar que los módulos que aún funcionan se mantengan en servicio, evitando su destrucción prematura.
- Introducir un esquema de responsabilidad extendida del productor: Establecer un marco nacional de circularidad para mediados de 2027, garantizando la recogida y el reciclaje responsables.
- Fortalecer la viabilidad comercial de los recicladores: Impulsar infraestructura comercial de reciclaje y reutilización, con normas que recompensen la recuperación genuina de materiales de alto valor.
El reto de gestionar el fin de vida útil
El desafío no reside en la tecnología fotovoltaica en sí, sino en la ausencia de sistemas eficientes para gestionar sus componentes al final de su ciclo. Actualmente, Australia genera unas 40.000 toneladas anuales de paneles retirados, cifra que podría superar las 100.000 toneladas al año a principios de la década de 2030.
Cuando un panel mantiene unas condiciones adecuadas de seguridad y rendimiento, prolongar su vida útil puede reducir potencialmente la necesidad de fabricar nuevos módulos y retrasar la generación de residuos. Para los equipos que ya no pueden aprovecharse, la recuperación eficiente de materiales permite cerrar el ciclo y reducir la demanda de materias primas.
Vía www.rmit.edu.au
Más información: www.rand.org

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