
Locomotoras eléctricas con baterías récord llegan al sector minero australiano para reducir emisiones en rutas remotas.
- 14,5 MWh por locomotora.
- Baterías móviles terrestres más grandes del mundo.
- Un millón de litros de diésel menos al año.
- Minería pesada, sin catenarias.
- Frenado regenerativo hasta el 60 %.
- Electricidad renovable local.
La locomotora eléctrica equipada con las baterías móviles terrestres más grandes del mundo debuta en Australia
El despliegue de dos locomotoras permitirá reducir alrededor de un millón de litros de diésel al año, una cifra nada menor en uno de los sectores más intensivos en energía del planeta.
Locomotora eléctrica de batería
La minera australiana Fortescue ha incorporado a su flota locomotoras eléctricas alimentadas por baterías, diseñadas y fabricadas por Progress Rail. No se trata de un prototipo ni de una prueba de laboratorio: son máquinas pensadas para mover mineral de hierro a gran escala, desde las minas del interior hasta los puertos del oeste de Australia.
Estas locomotoras empezarán a operar en rutas reales de transporte de mineral, un entorno duro, remoto y exigente. Justo donde la electrificación clásica mediante catenaria resulta compleja, cara o directamente inviable.
Durante años, la descarbonización del transporte se ha centrado casi exclusivamente en el vehículo privado. Importante, sí, pero insuficiente. Mientras los grandes sistemas logísticos sigan quemando combustibles fósiles, el balance global apenas se mueve. La industria pesada —minería, transporte marítimo, ferrocarril de larga distancia— concentra una parte enorme de las emisiones.
En aviación ya se están probando combustibles sintéticos. En el ferrocarril, las líneas electrificadas funcionan bien… hasta que el trazado se adentra en regiones aisladas. Ahí el diésel sigue mandando. Y es precisamente en ese hueco donde estas locomotoras eléctricas empiezan a cambiar el guion.

Las baterías móviles terrestres más grandes del mundo
Construidas por Progress Rail en Sete Lagoas, Brasil, estas unidades forman parte del plan de Fortescue para alcanzar cero emisiones operativas en la región de Pilbara antes de que termine la década. La decisión no es reciente: se tomó hace más de dos años, cuando este tipo de soluciones aún generaba bastante escepticismo.
Cada locomotora cuenta con ocho ejes y una capacidad de 14,5 MWh, lo que las convierte en las baterías móviles terrestres más grandes del mundo. No es solo cuestión de tamaño. Incorporan frenado regenerativo, capaz de recuperar hasta el 60 % de la energía durante los descensos cargados. En trayectos mineros, con fuertes pendientes y toneladas de material, eso marca la diferencia.
La recarga se realiza a 2,8 MW, lo que permite rotaciones rápidas sin detener la operación durante horas. Además, la electricidad utilizada procede de instalaciones renovables propias, cerrando el círculo: menos emisiones directas y también menos emisiones asociadas a la energía consumida.

Hacia un futuro ferroviario más verde
La entrega estaba prevista inicialmente para 2023, pero finalmente se completó este año. La primera locomotora llegó en junio y la segunda hace apenas unas semanas. Ambas desembarcaron en Port Hedland antes de dirigirse al complejo minero de Pilbara.
“No son conceptos”, afirmó Dino Otranto, director ejecutivo de Fortescue. “Son activos operativos que están redefiniendo lo que es posible en el transporte ferroviario pesado”. Y no le falta razón. Aquí no hay renders futuristas ni promesas vagas. Hay acero, baterías y mineral en movimiento.
Fortescue no está sola. Otras compañías mineras australianas siguen el mismo camino. A comienzos de mes, BHP recibió sus propias locomotoras eléctricas de batería, fabricadas por Wabtec. En este caso, con 7 MWh de capacidad y también con sistemas de recuperación de energía.
Estas unidades empezarán pronto a operar en condiciones reales. Si cumplen lo esperado —y todo apunta a que lo harán—, el mensaje será claro: el ferrocarril pesado puede electrificarse sin esperar a grandes infraestructuras.
Potencial
Estas locomotoras no van a salvar el clima por sí solas. Pero marcan un camino realista. Demuestran que la transición energética no es solo solar en tejados o coches eléctricos urbanos. También es acero, mineral, logística y decisiones industriales valientes.
A corto plazo, pueden acelerar la sustitución de locomotoras diésel en rutas mineras, forestales o industriales. A medio plazo, su lógica podría extenderse a corredores ferroviarios sin electrificar en otros continentes, reduciendo emisiones sin esperar décadas a nuevas infraestructuras.
Y a largo plazo, combinadas con renovables locales, almacenamiento estacionario y redes inteligentes, estas soluciones pueden descarbonizar uno de los eslabones más difíciles de la cadena energética. No es épico. Es práctico. Y justo por eso, importa.



Geroni Garcia dice
este es el camino a seguir,dejar de arruinar a las personas particulares obligandolas a comprar vehiculos no eficientes en pro de la ecologia,cuando hay empresas que generan muchisimos beneficiós y quemando por si solos lo que contaminan ciudades de millones de personas,despues de arreglar esto podriamos pasar al usuario de apie.
Lisandro dice
Información pobre. No explican donde estarán los puntos de carga de energía. Si usarán energía renovable y en que proporción. Es para tramos cortos? Se cargan durante la noche? En fin, consigan Información
OSCAR SANTOS GARCÍA dice
la energía eléctrica para cargar las baterías, cómo la producen ?
en centrales térmicas alimentadas por GNC , Diésel , etc . o sea con combustibles fósiles?
O con energías renovables?