
Energy Vault ultima en China una batería gravitacional gigante que entrega 25 MW durante 4 horas con más del 80% de eficiencia.
- 🏗️ Torre de casi 150 metros convertida en batería.
- 🌬️ Excedentes de energía eólica y solar.
- 🧱 Bloques de 35 toneladas fabricados con materiales reciclados.
- ⚡ Capacidad de almacenamiento de 100 MWh.
- 🔄 Eficiencia superior al 80 %.
- ⏳ Vida útil estimada de más de 35 años.
- 🔋 Alternativa a las baterías de litio.
- 🇨🇳 Primera instalación comercial de este tipo en funcionamiento.
La gigantesca batería gravitacional que podría cambiar el almacenamiento de energía renovable
A primera vista parece un edificio brutalista más en el paisaje industrial chino. Sin embargo, la estructura que se alza en Rudong, al norte de Shanghái, representa uno de los experimentos energéticos más ambiciosos de los últimos años: una enorme batería gravitacional capaz de almacenar electricidad renovable utilizando únicamente masas elevadas y la fuerza de la gravedad.
El proyecto, desarrollado por Energy Vault junto con socios locales, está a punto de convertirse en el primer sistema comercial de almacenamiento gravitacional a gran escala del mundo. Un paso importante en un momento en el que las redes eléctricas necesitan soluciones capaces de gestionar cantidades cada vez mayores de energía solar y eólica.
Cuando la gravedad se convierte en una fuente de almacenamiento
El principio físico detrás del sistema es sorprendentemente sencillo. Cuando los parques eólicos o solares generan más electricidad de la que la red necesita en ese momento, esa energía sobrante se emplea para elevar grandes bloques de material reciclado hasta la parte superior de la torre.
La energía queda almacenada como energía potencial gravitatoria. Más tarde, cuando aumenta la demanda eléctrica o disminuye la producción renovable, los bloques descienden de forma controlada y accionan generadores que devuelven electricidad a la red.
La idea recuerda al funcionamiento de las centrales hidroeléctricas de bombeo, consideradas desde hace décadas la tecnología de almacenamiento más eficiente a gran escala. La diferencia es que aquí no se necesitan embalses, ríos ni grandes desniveles naturales.

Una torre diseñada para almacenar electricidad
La instalación de Rudong alcanza los 148 metros de altura y ocupa una superficie aproximada de 13.200 metros cuadrados.
Su capacidad de almacenamiento es de 100 MWh, suficiente para suministrar una potencia máxima de 25 MW durante unas cuatro horas. Aunque estas cifras no compiten todavía con las mayores centrales hidroeléctricas de bombeo, sí permiten estabilizar redes locales y absorber importantes cantidades de energía renovable.
Los bloques utilizados pesan alrededor de 35 toneladas cada uno y están fabricados con residuos de construcción, hormigón reciclado y otros agregados industriales. Esta característica aporta un valor añadido interesante: parte de los residuos que normalmente terminarían en vertederos encuentran aquí una segunda vida útil.
Más allá del litio: la búsqueda de nuevas baterías para la transición energética
El rápido crecimiento de las energías renovables está impulsando una carrera mundial por encontrar sistemas de almacenamiento más sostenibles.
Actualmente, las baterías de ion-litio dominan el mercado debido a su elevada densidad energética y rapidez de respuesta. Sin embargo, dependen de materias primas cuya extracción genera impactos ambientales y geopolíticos significativos.
La Agencia Internacional de la Energía ha advertido en repetidas ocasiones que la demanda de minerales críticos como litio, níquel, cobalto y grafito continuará creciendo durante las próximas décadas. Por ello, numerosas empresas y centros de investigación están explorando alternativas complementarias.
Las baterías gravitacionales forman parte de este grupo emergente de tecnologías junto con el almacenamiento térmico, el aire comprimido, los volantes de inercia o los sistemas basados en hidrógeno verde.
No pretenden sustituir completamente al litio. Más bien buscan ocupar nichos específicos donde la durabilidad, el bajo mantenimiento y la independencia de materiales críticos resulten especialmente valiosos.
La ventaja de una vida útil excepcionalmente larga
Uno de los aspectos más atractivos de este sistema es su longevidad.
Mientras que muchas baterías electroquímicas experimentan degradación con el paso de los ciclos de carga y descarga, los sistemas gravitacionales utilizan principalmente componentes mecánicos. Energy Vault estima una vida útil superior a 35 años, con necesidades de mantenimiento relativamente reducidas.
Además, no requieren electrolitos inflamables, sustancias tóxicas ni complejos procesos de reciclaje al final de su vida útil.
En un contexto donde la economía circular gana protagonismo, estas características podrían convertirse en una ventaja competitiva importante.
Antiguas minas y espacios industriales como futuras baterías
La tecnología gravitacional no se limita a la construcción de torres.
Diversos proyectos internacionales estudian aprovechar infraestructuras ya existentes, especialmente minas abandonadas, para crear sistemas de almacenamiento energético. En estos casos, los pozos mineros actúan como enormes estructuras verticales donde se elevan y descienden masas pesadas.
La propia Energy Vault ha mostrado interés en desarrollar instalaciones en antiguas explotaciones mineras de Europa. Este enfoque permitiría reutilizar espacios industriales degradados y generar nuevas oportunidades económicas en regiones afectadas por el cierre de actividades extractivas.
En países con una larga tradición minera, esta posibilidad resulta especialmente interesante para impulsar procesos de transición justa.
Un complemento ideal para la energía eólica y solar
La producción renovable depende de factores naturales variables. El viento no siempre sopla cuando se necesita electricidad y los paneles solares dejan de producir durante la noche.
Por eso, el almacenamiento se ha convertido en una pieza fundamental de la transición energética.
Tecnologías como la implantada en Rudong permiten almacenar energía durante las horas de mayor producción renovable y liberarla posteriormente en momentos de máxima demanda. Esto ayuda a reducir vertidos energéticos, mejorar la estabilidad de la red y disminuir la dependencia de centrales térmicas de respaldo.
Cuanta mayor capacidad de almacenamiento tenga un sistema eléctrico, más sencillo resulta aumentar la penetración de fuentes renovables sin comprometer la seguridad del suministro.
Una nueva generación de infraestructuras energéticas
La torre de Rudong refleja un cambio de mentalidad cada vez más visible en el sector energético. Las infraestructuras ya no solo producen electricidad; también la almacenan, la gestionan y la distribuyen de forma inteligente.
En los próximos años podrían aparecer paisajes energéticos muy diferentes a los actuales: antiguas minas convertidas en baterías gigantes, edificios diseñados para almacenar electricidad mediante gravedad o instalaciones híbridas capaces de combinar generación renovable y almacenamiento en un mismo espacio.
Puede parecer ciencia ficción. Pero esta torre china demuestra que algunas de esas ideas ya están dejando de ser experimentos para convertirse en realidad comercial.

Potencial
Las baterías gravitacionales pueden desempeñar un papel importante en la construcción de sistemas eléctricos más limpios y resilientes.
Su capacidad para almacenar grandes cantidades de energía renovable durante largos periodos ayuda a reducir el uso de combustibles fósiles en momentos de baja producción eólica o solar. Además, al depender principalmente de componentes mecánicos y materiales reciclados, ofrecen una alternativa interesante para disminuir la presión sobre los recursos minerales estratégicos.
También podrían revitalizar infraestructuras industriales en desuso, especialmente antiguas minas y zonas degradadas, transformándolas en activos para la transición energética.
Aunque todavía deben demostrar su competitividad a gran escala frente a otras tecnologías de almacenamiento, representan una vía prometedora para diversificar las soluciones disponibles. Y en la transición energética, precisamente eso es lo que más se necesita: múltiples herramientas trabajando juntas para construir un sistema más sostenible, más seguro y mucho más flexible.
Más información: Energy Vault Project – China, Rudong



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