
Una alternativa que podría transformar el saneamiento urbano y reducir la dependencia de materias primas minerales, aunque todavía plantea desafíos sanitarios.
- 🌱 Eficacia demostrada: los fertilizantes reciclados estudiados no presentan una desventaja sistemática de rendimiento frente a los minerales convencionales.
- 🔬 Investigación internacional: se han recopilado más de 450 conjuntos de datos procedentes de más de 200 fuentes de 32 países.
- 🚽 Residuos convertidos en recursos: los sistemas de saneamiento especializados permiten recuperar nitrógeno, fósforo y otros nutrientes de las excretas humanas.
- 🌾 31 especies vegetales: el análisis de eficacia agrícola incluye experimentos en campo, macetas y cultivos hidropónicos.
- ⚠️ Seguridad pendiente de evaluación: los datos sobre residuos farmacéuticos y sustancias PFAS todavía son insuficientes para garantizar la seguridad de todos los productos.
La agricultura podría encontrar una fuente de nutrientes en un lugar poco habitual: los residuos procedentes de los inodoros. Una investigación internacional ha analizado diferentes fertilizantes obtenidos mediante el tratamiento de excretas humanas y ha comprobado que pueden proporcionar rendimientos agrícolas comparables a los de los abonos minerales tradicionales. Sin embargo, su aplicación requiere tratamientos adecuados, controles sanitarios y garantías sobre la presencia de contaminantes.
De los residuos del inodoro a los campos de cultivo
Cada día, los sistemas de saneamiento transportan grandes cantidades de nutrientes que proceden de la alimentación humana y que, después de pasar por el organismo, terminan en la orina y las heces.
Entre ellos destacan el nitrógeno, el fósforo y el potasio, tres elementos esenciales para el crecimiento de las plantas.
En los sistemas convencionales de alcantarillado, estos materiales se mezclan con grandes volúmenes de agua y otros residuos, lo que complica su recuperación posterior.
La alternativa estudiada por los investigadores consiste en utilizar sistemas de saneamiento orientados a la recuperación de recursos, conocidos internacionalmente por sus siglas ROS (Resource-Oriented Sanitation).
Estas instalaciones permiten recoger por separado determinados flujos de residuos humanos, evitando en lo posible su dilución con agua.
Posteriormente, los materiales recuperados se someten a tratamientos específicos para obtener productos fertilizantes que puedan incorporarse de forma controlada a la agricultura.
El objetivo no es aplicar directamente residuos humanos sin tratar sobre los cultivos, sino transformarlos en productos agrícolas caracterizados, higienizados y sometidos a controles de calidad.
Un estudio con datos de 32 países confirma su potencial agrícola
La investigación, publicada en octubre de 2026, constituye una de las evaluaciones internacionales más amplias realizadas hasta ahora sobre las características de los fertilizantes obtenidos mediante estos sistemas.
El equipo científico reunió información de distintas tecnologías de recuperación y consiguió caracterizar detalladamente 13 tipos de fertilizantes reciclados.
El análisis permitió comprobar que muchos de estos productos presentan propiedades comparables a las de categorías de fertilizantes ya conocidas.
Según su composición y comportamiento, pueden clasificarse como:
- Fertilizantes minerales, cuando los nutrientes recuperados se encuentran principalmente en formas inorgánicas.
- Fertilizantes orgánicos, cuando contienen materia orgánica que puede contribuir al aporte de nutrientes y a las propiedades del suelo.
- Fertilizantes organominerales, cuando combinan características de ambas categorías.
Esta clasificación resulta importante porque permite evaluar los productos reciclados mediante criterios agronómicos similares a los utilizados para los fertilizantes comerciales.
¿Producen las mismas cosechas que los fertilizantes tradicionales?
Para responder a esta pregunta, los investigadores realizaron un metaanálisis cuantitativo de 134 conjuntos de datos procedentes de 68 fuentes científicas.
La evaluación incluyó ensayos agrícolas en condiciones diferentes, desde experimentos controlados hasta aplicaciones en cultivos reales.
Los resultados mostraron que los fertilizantes reciclados analizados no provocaban una reducción sistemática de los rendimientos agrícolas en comparación con la fertilización mineral convencional.
Además, las plantas fertilizadas generalmente ofrecían rendimientos significativamente superiores a los de los cultivos que no recibían fertilizantes.
Esto no significa que todos los productos reciclados funcionen exactamente igual ni que puedan sustituirse unos por otros sin ajustar su aplicación.
La eficacia depende de factores como la disponibilidad de nutrientes, las características del suelo, las necesidades del cultivo y las prácticas agrícolas utilizadas.
Cómo se recuperan los nutrientes de los residuos humanos
La recuperación de nutrientes puede realizarse mediante diferentes procedimientos, dependiendo de la composición de los residuos y del producto final que se pretenda obtener.
En sistemas que recogen la orina por separado, por ejemplo, pueden aplicarse procesos de concentración, estabilización o recuperación selectiva de nutrientes.
Uno de los procedimientos conocidos para recuperar fósforo consiste en favorecer la formación de estruvita, un compuesto cristalino que contiene magnesio, amonio y fosfato.
Este material puede utilizarse como fuente de nutrientes para las plantas cuando cumple los requisitos de calidad correspondientes.
Otros tratamientos permiten recuperar compuestos nitrogenados o producir materiales orgánicos estabilizados.
La elección de la tecnología determina aspectos fundamentales del fertilizante resultante:
- Su concentración de nutrientes.
- La velocidad a la que estos quedan disponibles para las raíces.
- Su contenido de sales y materia orgánica.
- Las condiciones necesarias para garantizar su seguridad microbiológica.
Por tanto, no existe un único fertilizante fabricado a partir de residuos humanos, sino una familia de productos con propiedades y aplicaciones diferentes.
La seguridad sanitaria sigue siendo uno de los principales desafíos
Aunque los resultados agronómicos son prometedores, la investigación también identifica cuestiones que deben resolverse antes de generalizar su utilización.
Los residuos humanos pueden contener microorganismos patógenos, restos de medicamentos y otras sustancias potencialmente problemáticas.
El estudio encontró que las concentraciones de metales pesados examinadas eran, en general, bajas y comparables a las presentes en fertilizantes establecidos.
Sin embargo, la información disponible sobre contaminantes orgánicos sigue siendo incompleta.
Entre las sustancias que requieren especial atención se encuentran los residuos farmacéuticos y los PFAS, conocidos como contaminantes persistentes por su elevada resistencia a la degradación ambiental.
Los investigadores advierten de que todavía no existen datos suficientes para realizar una evaluación completa y comparable de estos contaminantes en todas las categorías de fertilizantes estudiadas.
También destacan que la seguridad microbiológica depende especialmente de las materias primas utilizadas y de las condiciones de tratamiento.
Por ello, demostrar que un fertilizante puede proporcionar buenos rendimientos agrícolas no equivale automáticamente a demostrar que cualquier producto obtenido mediante esta tecnología sea seguro.

Una oportunidad para reducir la dependencia de fertilizantes convencionales
La producción agrícola moderna necesita un suministro constante de nutrientes, pero obtenerlos mediante los procedimientos tradicionales plantea importantes desafíos ambientales y económicos.
La fabricación industrial de fertilizantes nitrogenados depende principalmente del proceso Haber-Bosch, que requiere grandes cantidades de energía y utiliza habitualmente hidrógeno producido a partir de combustibles fósiles.
Por su parte, buena parte de los fertilizantes fosfatados procede de la extracción de roca fosfórica, un recurso mineral cuya disponibilidad se concentra geográficamente.
Recuperar nutrientes de los sistemas de saneamiento podría contribuir a diversificar estas fuentes de suministro.
También permitiría aprovechar materiales que ya circulan por los sistemas urbanos y reducir las pérdidas de nutrientes hacia el medio ambiente.
Desde una perspectiva de economía circular, el planteamiento consiste en devolver a la agricultura parte de los nutrientes que salen de ella a través de los alimentos.
No obstante, el beneficio ambiental real dependerá de la energía consumida durante el tratamiento, el transporte necesario, los productos químicos utilizados y la cantidad de fertilizante convencional que pueda sustituirse.
El estudio demuestra su viabilidad agronómica, pero no establece que todos estos sistemas tengan necesariamente una huella ambiental inferior.
El siguiente obstáculo no es tecnológico, sino normativo
Los autores consideran que algunos fertilizantes reciclados ya cuentan con suficiente evidencia científica para avanzar hacia aplicaciones agrícolas más amplias.
Sin embargo, todavía existen barreras relacionadas con su autorización, clasificación y comercialización.
Aunque determinados procedimientos de recuperación de fósforo a partir de lodos de depuradora y sus cenizas cuentan con marcos regulatorios específicos, las vías de autorización de productos procedentes de sistemas de saneamiento con separación de residuos no están igualmente desarrolladas.
Los investigadores defienden que los criterios regulatorios deberían centrarse en las características y la seguridad del producto final, y no exclusivamente en el origen de sus materias primas.
Para conseguirlo, consideran necesarios métodos de ensayo comparables, requisitos de calidad rigurosos y mecanismos de control adaptados a cada tecnología.
La investigación ha contado con la participación del Instituto de Investigación Socioecológica de Alemania (ISOE), la red NetSan, el Instituto Leibniz de Horticultura, Agroscope de Suiza y la Universidad de Girona.
Sus resultados apuntan hacia un modelo agrícola en el que los sistemas de saneamiento puedan desempeñar una función adicional: recuperar nutrientes y convertirlos en materias primas útiles para producir alimentos.
La posibilidad de cerrar este ciclo a escala comercial dependerá ahora de demostrar que los productos pueden fabricarse de manera segura, económica y ambientalmente competitiva.
Vía www.isoe.de
Más información: Schröder, C., Häfner, F., Krause, A., Hallama, M., & Winker, M. (2026): Reciclaje de fertilizantes de sistemas de saneamiento orientados a los recursos: caracterización a nivel de producto y metaanálisis del desempeño agronómico. Frontiers in Environmental Science, 14:1843173. https://doi.org/10.3389/fenvs.2026.1843173

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