
AQUA TERRA, presentado al James Dyson Award 2026, propone una solución extremadamente sencilla: una estructura perforada con forma de gran tornillo que se introduce en el suelo y permite que agua subsuperficial poco profunda se filtre y acumule en su interior. Está pensada para reutilizar esa agua en riego, jardinería y limpieza, sin bombas eléctricas.
- 💧 Recuperación de agua presente en las capas superficiales del suelo.
- ⚡ Funcionamiento pasivo, sin electricidad.
- 🔩 Instalación mediante un cuerpo en forma de tornillo.
- 🌱 Agua destinada a riego, jardinería y limpieza.
- 🧹 Membrana para reducir tierra y sedimentos.
- 🧪 Prototipo desarrollado en la Universiti Teknologi Malaysia.
- ⚠️ Todavía sin datos publicados de producción diaria de agua.
Un tornillo hueco que convierte el suelo húmedo en una pequeña reserva de agua
A simple vista, AQUA TERRA se parece más a una pieza de ingeniería geotécnica que a un sistema de recuperación de agua.
Su cuerpo tiene forma helicoidal y está diseñado para introducirse en el terreno mediante rotación manual, como si se tratara de un gran tornillo. Una vez colocado, el propio suelo húmedo que rodea el dispositivo actúa como fuente.
El agua se desplaza lentamente desde el terreno hacia el interior. Antes de alcanzar la zona de almacenamiento atraviesa una membrana semipermeable, cuya función es reducir la entrada de partículas de tierra y sedimentos.
Después queda acumulada dentro del dispositivo hasta su extracción con una bomba manual.
No hay compresores. Tampoco una bomba eléctrica trabajando bajo tierra. La captación se produce de forma pasiva aprovechando el contacto entre el dispositivo y el terreno húmedo.
El prototipo construido por el equipo mide 29,5 cm de altura y 9 cm de diámetro interior y se ha fabricado mediante impresión 3D con PLA+.
Una fuente de agua diferente a la lluvia y las aguas grises
Aquí está la parte realmente peculiar de AQUA TERRA.
Los depósitos domésticos de lluvia capturan agua antes de que llegue al suelo. Los sistemas de aguas grises intentan dar una segunda vida al agua procedente, por ejemplo, de duchas, lavabos o lavadoras.

AQUA TERRA actúa después de que el agua haya entrado en el terreno.
Esto podría permitir combinar diferentes estrategias dentro de una misma vivienda o explotación. El agua de lluvia podría almacenarse en depósitos, las aguas grises tratarse para determinados usos y una fracción de la humedad subsuperficial recuperarse para necesidades de menor exigencia, como regar determinadas plantas o realizar tareas de limpieza.
No son tecnologías rivales. Ocupan puntos diferentes del ciclo del agua.
Ese enfoque distribuido tiene sentido en lugares donde cada litro de agua potable evitado cuenta.
Cómo funciona AQUA TERRA
El funcionamiento puede resumirse en cuatro etapas.
1. Instalación en el suelo
El cuerpo helicoidal se introduce mediante giro manual. El diseño evita tener que abrir un agujero grande para instalar el sistema.
2. Entrada lenta de agua
La humedad existente en el terreno circundante puede desplazarse hacia el interior del dispositivo.
3. Filtrado de partículas
Una membrana situada antes del depósito ayuda a impedir que parte de la tierra y los sedimentos terminen acumulándose en el interior.
4. Extracción
El agua almacenada se recupera mediante una pequeña bomba manual y puede utilizarse para aplicaciones no potables.
En las pruebas realizadas durante el desarrollo se midió también el esfuerzo necesario para introducir el prototipo. El resultado medio fue de 3,666 N·m, suficiente para demostrar la viabilidad de una instalación manual a esta escala.

El verdadero desafío está bajo tierra
La simplicidad del dispositivo también esconde su principal dificultad: el suelo cambia muchísimo de un lugar a otro.
Un terreno arenoso permite que el agua circule de manera muy distinta a uno arcilloso. También influyen la lluvia reciente, la profundidad, la compactación, la vegetación, el nivel freático y la época del año.
Por eso un prototipo capaz de recoger agua durante una prueba controlada no permite concluir todavía cuántos litros podría obtener diariamente en un jardín o una explotación agrícola.
De hecho, los propios desarrolladores han identificado varias mejoras pendientes: reducir la resistencia durante la instalación, favorecer la entrada de agua, aumentar el volumen útil del depósito y optimizar el cierre del conjunto.
Las próximas pruebas deberán realizarse durante periodos más largos y sobre diferentes tipos de suelo.
Ese paso es fundamental. En esta tecnología importa menos comprobar que entra agua —algo ya demostrado conceptualmente— que determinar cuándo entra, cuánta entra y durante cuánto tiempo puede hacerlo de forma sostenible.
Un sistema que podría acabar conectado al móvil
El equipo de la Universiti Teknologi Malaysia ya contempla una evolución bastante más sofisticada.
Una futura versión podría incorporar un sensor ultrasónico para conocer el nivel de agua almacenada. La información se transmitiría a una aplicación móvil, evitando abrir el dispositivo para comprobar su estado.
Eso permitiría algo más interesante que consultar cuánta agua queda.
Con sensores adicionales de humedad y varios dispositivos distribuidos sobre un terreno podría llegar a construirse un sistema capaz de decidir cuándo merece la pena recuperar agua y cuándo debe conservarse en el suelo.
En agricultura o jardinería inteligente, esa información podría coordinarse con el riego.
Ahí AQUA TERRA pasaría de ser simplemente un pequeño depósito enterrado a convertirse en un elemento dentro de una gestión más precisa del agua.
Dónde tendría más sentido
No todos los terrenos serían candidatos adecuados.
La tecnología tendría mayor interés en jardines, huertos, viveros, parques urbanos, pequeñas explotaciones agrícolas o espacios comunitarios donde exista humedad subsuperficial suficiente y una demanda cercana de agua no potable.
También podría complementar sistemas de captación de lluvia.
Por el contrario, resulta difícil justificar su instalación en terrenos extremadamente secos donde apenas exista agua disponible. Tampoco debería confundirse con un pozo: AQUA TERRA trabaja con agua subsuperficial poco profunda, no pretende perforar hasta un acuífero profundo.
Esta diferencia es importante tanto técnicamente como desde el punto de vista ambiental.

Lo que todavía falta por demostrar
AQUA TERRA tiene una idea clara y visualmente sencilla, pero sigue siendo un proyecto universitario en desarrollo.
Por ahora no se ha publicado un caudal de captación en litros por día, tampoco un rendimiento anual, vida útil de la membrana, coste estimado del dispositivo comercial o comparación económica frente a otras soluciones de recuperación de agua.
Tampoco existen datos públicos que permitan determinar cómo cambia su rendimiento entre suelos arenosos, limosos y arcillosos.
Esas cifras serán decisivas.
Un dispositivo barato que obtuviera cantidades modestas de agua de forma constante podría resultar útil en jardines. Un sistema cuya recuperación fuera mínima o demasiado dependiente de las lluvias tendría un campo de aplicación bastante más limitado.
Potencial
La utilidad de AQUA TERRA podría estar en algo bastante concreto: diversificar las fuentes disponibles para usos de baja exigencia.
En una vivienda podría acompañar a un depósito de lluvia y reducir puntualmente el agua de red utilizada en el jardín. En espacios comunitarios podrían instalarse varias unidades en zonas húmedas del terreno y destinar lo recuperado al mantenimiento de vegetación cercana.
En agricultura, una posible evolución tendría más interés combinada con riego por goteo, sensores de humedad y sistemas de monitorización que utilizada como una fuente independiente de agua.
También podría servir como herramienta educativa para mostrar que la gestión hídrica no termina cuando el agua de lluvia toca el suelo.
Su potencial climático, por tanto, no debe medirse como una tecnología capaz de resolver por sí misma la escasez de agua. Resulta más razonable considerarla una pieza de una estrategia distribuida donde lluvia, reutilización, eficiencia de riego y recuperación local trabajan juntas.
Si las siguientes generaciones consiguen recuperar una cantidad útil de agua sin perjudicar la humedad necesaria para plantas y suelo, AQUA TERRA podría ocupar un hueco interesante dentro de las tecnologías de gestión hídrica doméstica y agrícola de baja energía.

Deja una respuesta