
Recyc’Elit emplea un proceso químico llamado solvolysis, que permite reciclar mezclas textiles complejas (como poliéster con algodón o elastano).
- Proceso químico innovador para reciclar textiles mixtos.
- Recuperación total de materiales: 100 % circular.
- Funciona a baja temperatura y presión atmosférica.
- Proyecto en expansión, con meta industrial para 2028.
- Ya se producen monómeros y nuevas fibras recicladas.
Reciclar lo que antes era irrecuperable
En un pequeño laboratorio, dos hermanos, Ra y Karim Medak, doctores en química, decidieron enfrentarse a un problema que sigue ahogando al planeta: el reciclaje de textiles mezclados con plásticos como el poliéster. Su objetivo no era menor: crear un proceso que no solo separara los materiales difíciles de recuperar, sino que además lo hiciera de forma sostenible y eficiente.
Nacía así Recyc’Elit, una startup francesa fundada en 2019 que ha logrado desarrollar un método pionero para descomponer textiles complejos bajo condiciones suaves: baja temperatura, presión atmosférica y un alto rendimiento. Una rareza en un sector donde los métodos tradicionales suelen requerir altas temperaturas y procesos agresivos, con grandes impactos energéticos y limitaciones sobre el tipo de residuo que pueden tratar.
¿Qué tiene de especial este proceso?
El corazón de la innovación reside en un proceso químico de solvolisis de nueva generación, que permite descomponer tejidos compuestos principalmente por poliéster, incluso cuando están mezclados con otros materiales como elastano, algodón o poliamida. La clave está en su versatilidad: acepta residuos textiles que antes eran directamente enviados a vertedero o incineradora por ser imposibles de reciclar.
A diferencia de otras tecnologías, no requiere separar previamente los materiales, lo que reduce costes y simplifica la cadena de reciclaje. Además, el proceso no solo recupera los monómeros del poliéster (como el DMT y el MEG), sino que también permite recuperar materiales secundarios, como el elastano, con un alto grado de pureza.
Esto significa que el reciclaje no se limita a extraer una fracción útil: se reaprovecha todo, sin residuos peligrosos y con posibilidades reales de reintroducir cada componente en nuevas cadenas de valor.
De prototipos a producción: una escalada controlada
En sus primeras fases, Recyc’Elit operaba con un piloto de apenas 10 litros de capacidad, equivalente a unos 1 kg de textil por lote. Pero en menos de un año, con apoyo de socios estratégicos como Ranger Green Tech, escalaron su sistema a una planta capaz de procesar 2 toneladas de residuos textiles al año. Aunque suene modesto, este avance representa un hito: es la prueba de que el modelo es escalable, eficiente y replicable.
Actualmente ya han conseguido producir varios cientos de kilogramos de monómeros, los cuales ya se han repolimerizado para fabricar nuevos hilos textiles. Es decir, ropa nueva a partir de ropa vieja… sin comprometer calidad ni integridad del material.
Y van más allá. La empresa ya trabaja en la construcción de un demostrador preindustrial, con capacidad mucho mayor, y se han fijado como meta lanzar una planta piloto industrial para finales de 2028. Será un punto de inflexión si logran mantener la eficiencia energética y la pureza del producto a gran escala.
Un reto de ingeniería… y de visión
Como en todo proyecto pionero, el camino no está libre de obstáculos. La gestión de la escalabilidad tecnológica es uno de los mayores desafíos: adaptar la química de laboratorio al entorno industrial requiere planificación constante, múltiples escenarios y capacidad de adaptación.
Lo interesante aquí es que, pese a la complejidad, el equipo no se limita a desarrollar tecnología: busca transformar todo un modelo productivo. No solo reciclan textiles, sino que demuestran que es posible diseñar procesos circulares desde el inicio, con criterios ambientales como eje central, no como añadido final.
Potencial
Lo que propone Recyc’Elit va más allá del reciclaje. Este tipo de tecnologías pueden cambiar la lógica del consumo textil, un sector que genera más de 92 millones de toneladas de residuos al año en el mundo.
Algunas claves sobre su impacto futuro:
- Reducción drástica de residuos textiles que hoy terminan en vertederos o son incinerados.
- Menor dependencia de materias primas vírgenes, como el petróleo para producir poliéster nuevo.
- Economía circular real en la industria de la moda, más allá del greenwashing.
- Nuevas oportunidades de empleo verde en sectores tecnológicos e industriales.
- Posibilidad de replicar el modelo en regiones con altos niveles de contaminación textil, como el Sudeste Asiático o América Latina.
- Tecnología alineada con las estrategias climáticas de la Unión Europea, que busca que todos los productos textiles en el mercado sean circulares, duraderos y reciclables para 2030.
En un momento en que la industria de la moda rápida está bajo escrutinio, soluciones como esta muestran un camino concreto y medible para reducir la huella ecológica del sector. No se trata de imaginar un futuro sostenible: se trata de construirlo con ciencia, voluntad y acción.
Más información: Recyc’Elit | Innovations chimiques pour un recyclage durable



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