
Aliseda es una plataforma multicliente de asset management y consultoría inmobiliaria que conecta capital y producto y acompaña a propietarios, inversores, promotores y family offices en la identificación y desarrollo de oportunidades inmobiliarias en el mercado español. La compañía gestiona más de 11.000 millones de euros en activos y cuenta con una amplia capacidad de originación, apoyada en su conocimiento del mercado, su capilaridad territorial y una red consolidada de relaciones con promotores e inversores. Este posicionamiento le permite identificar y generar oportunidades off market en ámbitos como suelo, obra nueva y Commercial Real Estate (CRE). En el último año, Aliseda ha incorporado alrededor de 2.700 millones de euros en activos procedentes de 180 clientes, dentro de su estrategia de crecimiento en servicios a terceros. Su modelo permite acompañar al cliente a lo largo de todo el ciclo del activo, desde la identificación y análisis de la oportunidad y la gestión urbanística hasta la definición de la estrategia, la puesta en valor y la comercialización. Para ello, cuenta con EXCENT, su plataforma especializada en obra nueva, y con EFFIC, compañía especializada en rehabilitación, eficiencia energética y gestión de Certificados de Ahorro Energético (CAE).
🔍 Mayor interés por el suelo para nuevos desarrollos.
🏗️ Promoción residencial y terciaria como motor de inversión.
🌱 Rehabilitación y eficiencia energética con más protagonismo.
📍 Oportunidades off market antes de salir al mercado abierto.
💶 Más de 2.500 millones de euros en activos captados en 2025.
🏘️ Planificación urbana orientada al largo plazo.
♻️ Construcción más eficiente y menor impacto ambiental.
Durante los últimos años, el mercado inmobiliario español ha cambiado de prioridades. Tras un periodo marcado por la incertidumbre económica, la inflación y el encarecimiento de la financiación, el suelo urbanizable vuelve a ocupar un lugar estratégico. Promotores e inversores buscan ahora parcelas con potencial de desarrollo capaces de responder a una demanda creciente de vivienda, espacios logísticos y edificios más eficientes desde el punto de vista energético.
En ese escenario, la capacidad para localizar activos antes de que lleguen al mercado abierto se ha convertido en una ventaja competitiva. La identificación de oportunidades exclusivas permite acelerar proyectos y optimizar inversiones en un contexto donde la disponibilidad de suelo finalista es cada vez más limitada en muchas ciudades españolas.
Un mercado donde encontrar suelo se ha convertido en un reto
La presión demográfica en determinadas áreas metropolitanas, junto con la escasez de suelo listo para construir, está impulsando una nueva forma de trabajar. Hoy ya no basta con adquirir terrenos; resulta imprescindible analizar su viabilidad urbanística, su capacidad para adaptarse a las nuevas exigencias ambientales y las necesidades reales del entorno.
Este cambio también responde a una transformación del propio sector. La sostenibilidad ha dejado de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito cada vez más presente en la planificación urbanística, la financiación de proyectos y las decisiones de compra de los futuros usuarios.

Por esa razón, muchas operaciones inmobiliarias incorporan desde el principio aspectos relacionados con la eficiencia energética, la movilidad sostenible, la integración de zonas verdes o la reducción del consumo de recursos durante todo el ciclo de vida del edificio.
La rehabilitación gana peso junto a la obra nueva
Aunque el desarrollo de nuevas promociones sigue siendo fundamental para aumentar la oferta disponible, la rehabilitación de edificios existentes ocupa un papel cada vez más relevante.
Buena parte del parque inmobiliario español fue construido antes de que existieran normativas exigentes en materia energética. Mejorar su aislamiento, renovar instalaciones o incorporar energías renovables permite reducir significativamente el consumo energético y las emisiones asociadas al uso cotidiano de los edificios.
En este ámbito, compañías especializadas como EFFIC trabajan en actuaciones que buscan aumentar la eficiencia tanto en edificios residenciales como terciarios, contribuyendo además a revalorizar los inmuebles y mejorar su confort.
La combinación entre nuevas promociones y rehabilitación representa una de las estrategias más equilibradas para responder al crecimiento urbano sin aumentar innecesariamente la ocupación de suelo.

La eficiencia energética cambia la forma de construir
La construcción está viviendo una evolución silenciosa, aunque profunda. Materiales con menor huella de carbono, sistemas industrializados, bombas de calor, autoconsumo fotovoltaico o soluciones digitales para controlar el consumo energético forman parte, cada vez más, de los nuevos desarrollos.
Además, la legislación europea continúa impulsando esta transformación. La actualización de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD) marca una hoja de ruta para que el parque inmobiliario reduzca progresivamente sus emisiones y mejore su comportamiento energético durante las próximas décadas.
Esto significa que las promociones que ya nacen preparadas para cumplir esos estándares pueden mantener mejor su valor a largo plazo y ofrecer menores costes de funcionamiento a quienes las ocupen.
El valor de anticiparse al mercado
Las operaciones off market permiten acceder a activos que todavía no han iniciado un proceso de comercialización abierto. Para promotores e inversores esto puede traducirse en mayor capacidad de negociación, más tiempo para planificar el proyecto y un análisis urbanístico más detallado antes de asumir la inversión.
Sin embargo, este tipo de operaciones también requieren un profundo conocimiento del mercado, capacidad técnica y una gestión integral que abarque desde la localización del activo hasta su desarrollo y posterior comercialización.
En un contexto donde la competencia por determinados suelos es elevada, disponer de información especializada y experiencia en la gestión inmobiliaria resulta cada vez más determinante.
El suelo como pieza clave para ciudades más resilientes
La planificación del suelo no consiste únicamente en decidir dónde construir. También implica determinar cómo crecerán las ciudades durante las próximas décadas.
El diseño urbano actual incorpora cuestiones que hace apenas unos años tenían un peso mucho menor: adaptación al cambio climático, gestión eficiente del agua, creación de corredores verdes, reducción del efecto isla de calor o mejora de la movilidad peatonal y ciclista.
Cuando un desarrollo urbanístico integra estos criterios desde su fase inicial, las posibilidades de crear barrios más saludables y preparados frente a fenómenos climáticos extremos aumentan considerablemente.
La calidad del suelo disponible y la forma en que se desarrolla pueden condicionar durante décadas el consumo energético, la biodiversidad urbana o incluso la calidad del aire de una ciudad.

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