
Esta película solar alemana pesa menos de 2 kg/m² y lleva energía fotovoltaica donde los paneles no pueden.
- ☀️ Película fotovoltaica de apenas 2 mm de espesor.
- 🪶 Menos de 2 kg por metro cuadrado.
- 🏭 Pensada para cubiertas ligeras, fachadas y superficies curvas.
- 🌡️ Rendimiento especialmente estable frente al calor.
- 🔌 Módulos de hasta 55 W y sistemas de hasta 1.000 V.
- 🌍 Huella de carbono inferior a 10 g CO₂e/kWh, según el fabricante.
- 🏢 Instalaciones reales en edificios industriales y otras infraestructuras.
Una película solar ultraligera convierte tejados y fachadas que no soportan paneles convencionales en pequeñas centrales eléctricas
El problema de la energía solar que pocas veces se ve desde la calle
La expansión fotovoltaica ha convertido cubiertas residenciales, naves industriales y grandes superficies comerciales en lugares cada vez más habituales para producir electricidad. Pero esa transformación tiene límites.
Un módulo convencional necesita una estructura capaz de soportarlo, sistemas de fijación y unas condiciones geométricas razonablemente favorables. En edificios antiguos, almacenes con cubiertas ligeras, pabellones, hangares, determinadas fábricas o construcciones con superficies curvas, la instalación puede exigir refuerzos estructurales costosos.
A veces las cuentas dejan de salir antes incluso de colocar el primer panel.
Heliatek, una empresa alemana especializada en fotovoltaica orgánica, ha desarrollado una solución bastante diferente: HeliaSol, una película solar flexible y autoadhesiva que se coloca directamente sobre determinadas superficies.
Más que reducir el peso del panel convencional, cambia el concepto de módulo fotovoltaico.

Una placa solar que prácticamente se pega al edificio
Cada módulo HeliaSol 436-2000 tiene aproximadamente 2 metros de longitud y 43,6 centímetros de anchura, pesa alrededor de 1,6 kg y presenta un espesor inferior a 2 mm, sin contar la caja de conexiones.
El resultado es una carga inferior a 2 kg/m².
La diferencia frente a una instalación fotovoltaica rígida puede ser decisiva cuando la capacidad portante de una cubierta es reducida.
La película puede además adaptarse a superficies curvadas en una dirección con un radio mínimo de 50 cm. Esto abre posibilidades en cubiertas arqueadas, fachadas, depósitos y determinadas estructuras industriales donde colocar paneles planos resulta mucho más complejo.

Detrás de esa flexibilidad se encuentra una tecnología fotovoltaica bastante distinta al silicio cristalino.
En lugar de silicio, materiales fotovoltaicos orgánicos
HeliaSol utiliza células solares orgánicas de triple unión encapsuladas entre películas protectoras.
Los materiales activos absorben la radiación solar y generan electricidad mediante un principio fotovoltaico comparable en su finalidad al de una célula convencional, aunque la estructura de los materiales y el proceso de fabricación son diferentes.
Una de las ventajas de trabajar con capas extremadamente delgadas es el reducido consumo de material.
La película incorpora además de fábrica el adhesivo posterior, la caja de conexiones y el cableado correspondiente. No se trata, por tanto, de una lámina fotovoltaica experimental que posteriormente deba convertirse en módulo. Llega preparada para integrarse en una instalación eléctrica.

HeliaSol dispone además de certificaciones IEC 61215 e IEC 61730, dos referencias internacionales importantes para evaluar el comportamiento, la durabilidad y la seguridad de módulos fotovoltaicos.
Pegar en lugar de perforar cambia bastante la instalación
Una instalación fotovoltaica tradicional suele necesitar perfiles, anclajes, soportes y diferentes elementos mecánicos.
HeliaSol utiliza otro procedimiento.
La superficie se prepara y limpia, se coloca correctamente el módulo, se retira la protección del adhesivo y la película se fija mediante presión con un rodillo. Después llega la conexión eléctrica.
Parece sencillo, aunque no equivale a colocar una pegatina doméstica. La preparación del soporte, las condiciones ambientales, el diseño eléctrico y el cumplimiento de la normativa continúan siendo esenciales, y el fabricante establece que la instalación debe realizarla personal autorizado.
La ventaja está en eliminar buena parte de la infraestructura mecánica asociada al módulo rígido.

También desaparece en determinadas aplicaciones la necesidad de perforar la cubierta, algo interesante cuando se quiere preservar la impermeabilización.
Entre los soportes compatibles aparecen materiales habituales en construcción e industria como metal, hormigón, vidrio, membranas y determinadas superficies bituminosas, siempre respetando las condiciones establecidas para cada aplicación.
El calor es uno de sus puntos más interesantes
Hay un detalle técnico especialmente relevante para países con veranos intensos.
Las células de silicio pierden parte de su potencia conforme aumenta su temperatura. Y un panel expuesto al sol puede alcanzar temperaturas bastante superiores a la del aire que lo rodea.
HeliaSol presenta un comportamiento térmico diferente.
Según su ficha técnica, el coeficiente de temperatura de la potencia máxima es de 0,00 %/°C entre 25 y 65 °C. Entre 65 y 85 °C pasa a ser de aproximadamente -0,11 %/°C.

Su rango normal de funcionamiento se sitúa entre -40 y 70 °C, aunque ha sido sometido a ensayos de hasta 85 °C dentro de las pruebas correspondientes a las normas IEC.
Este comportamiento puede resultar particularmente interesante sobre fachadas metálicas, cubiertas industriales y edificios situados en regiones cálidas, donde las temperaturas superficiales durante el verano pueden ser elevadas.
No convierte automáticamente a la película en la mejor solución fotovoltaica para climas cálidos. Hay que considerar producción anual, orientación, superficie disponible, coste y durabilidad. Pero elimina una de las penalizaciones térmicas habituales de la fotovoltaica convencional.
Su principal limitación está en la eficiencia
Aquí aparece la contrapartida.
HeliaSol alcanza aproximadamente entre un 7,2 % y un 8 % de eficiencia de apertura, dependiendo de la versión. Los módulos disponibles alcanzan potencias nominales de 50 y 55 W.
Un panel moderno de silicio cristalino supera ampliamente esas cifras de eficiencia. Cuando el espacio es limitado y la cubierta puede soportar módulos convencionales, el silicio permite instalar mucha más potencia en la misma superficie.
Por eso sería poco acertado presentar esta película como sustituta universal de los paneles tradicionales.
No compite en el mismo terreno.
Su interés aparece cuando existe mucha superficie disponible, pero esa superficie no puede aprovecharse mediante módulos convencionales.
Un tejado que produce menos electricidad por metro cuadrado continúa siendo interesante si la alternativa real era producir cero.
Las fachadas empiezan a convertirse en centrales solares
La aplicación en superficies verticales resulta especialmente atractiva.
Las ciudades contienen kilómetros cuadrados de fachadas que actualmente cumplen una función básicamente constructiva. Integrar generación fotovoltaica en ellas permitiría incrementar la capacidad renovable urbana sin ocupar nuevo suelo.
Además, una fachada presenta un perfil de generación diferente al de una cubierta.
Su producción total puede ser menor dependiendo de la orientación, pero algunas fachadas pueden captar mejor la radiación durante determinadas horas del día. Esto permite complementar la producción de los sistemas instalados sobre tejados.
La llamada fotovoltaica integrada en edificios está avanzando precisamente en esa dirección: tejados, fachadas, marquesinas y otros elementos constructivos dejan de ser superficies pasivas.
Y HeliaSol ya está saliendo del terreno puramente experimental.
BMW ya la está probando en una fábrica alemana
Uno de los ejemplos más recientes se encuentra en la planta de BMW Group de Dingolfing, Alemania.
En febrero de 2026 se instalaron películas HeliaSol sobre las fachadas orientadas al sol de tres torres de más de 45 metros de altura.
La instalación ocupa aproximadamente 330 m², utiliza 414 películas fotovoltaicas y suma alrededor de 22 kWp de potencia.
La electricidad se utiliza directamente en las operaciones de la propia fábrica.
El proyecto tiene interés por algo más que sus 22 kWp. Las películas se instalaron directamente sobre fachadas de hormigón que hasta ese momento no producían electricidad.
Heliatek también ha desplegado la tecnología en otras configuraciones poco habituales.
En 2025 aparecieron instalaciones sobre cubiertas y fachadas combinadas, chimeneas e incluso depósitos de agua. En el aeropuerto de Colonia/Bonn, por ejemplo, se colocaron 80 módulos sobre una chimenea de 27 metros de altura, sumando alrededor de 4,4 kWp.
Son proyectos relativamente pequeños frente a una gran planta fotovoltaica. Su relevancia está en demostrar qué tipo de superficies pueden incorporarse a la generación distribuida.
Europa está empujando precisamente hacia edificios que produzcan energía
La evolución de esta tecnología coincide con un cambio regulatorio importante.
La revisión de la Directiva europea de eficiencia energética de los edificios (EPBD) acelera la incorporación de energía solar en edificios residenciales, comerciales y públicos siempre que su instalación resulte técnica y económicamente adecuada.
La normativa europea establece un calendario progresivo durante los próximos años para extender la energía solar a determinadas categorías de edificios nuevos y existentes.
Los nuevos edificios no residenciales y públicos de más de 250 m² entran entre los primeros grupos afectados, mientras que posteriormente se incorporarán determinadas reformas de edificios comerciales, aparcamientos cubiertos, viviendas nuevas y edificios públicos existentes.
Hay un detalle especialmente relacionado con tecnologías ultraligeras: la capacidad estructural del edificio es uno de los factores que deben considerarse para determinar la viabilidad de una instalación solar.
Ahí una solución que pesa menos de 2 kg/m² podría encontrar un mercado considerable.
Una fábrica preparada para llevar la película solar a otra escala
El desafío de la fotovoltaica orgánica ha sido durante años abandonar el laboratorio y convertirse en un producto industrial reproducible.
Heliatek dispone en Dresde de producción propia para sus películas solares y ha desarrollado procesos industriales específicamente destinados a fabricar estas capas orgánicas ultrafinas.
La compañía plantea capacidades de producción que pueden llegar a millones de metros cuadrados anuales.
Esa industrialización resulta fundamental. Una tecnología fotovoltaica puede ofrecer propiedades excelentes y quedarse en un nicho si no consigue fabricar módulos de manera uniforme, garantizar durabilidad, certificar el producto y reducir costes.
En este caso, probablemente el indicador más importante durante los próximos años no será alcanzar récords de eficiencia de laboratorio. Será comprobar cuánto cuesta producir cada kilovatio hora durante toda la vida útil frente a las alternativas disponibles para esas mismas superficies.
Una vida útil de 20 años cambia la percepción sobre la fotovoltaica orgánica
La durabilidad ha sido históricamente uno de los puntos débiles asociados a las células solares orgánicas.
Los materiales pueden degradarse por humedad, oxígeno, radiación ultravioleta y temperatura si el encapsulado no funciona correctamente.
Por eso resulta relevante que HeliaSol disponga actualmente de una garantía de rendimiento de 20 años, además de una garantía de producto de cinco años.
El fabricante condiciona, lógicamente, esa vida operativa a que la superficie sobre la que se instala también permanezca en buenas condiciones.
Esto introduce una consideración práctica que no debería pasarse por alto: colocar una película con una expectativa de funcionamiento de décadas sobre una cubierta que necesitará sustituirse en pocos años tendría poco sentido económico y ambiental.
La fotovoltaica flexible funciona mejor cuando se integra dentro de la planificación completa del edificio.
No todos los tejados necesitan paneles solares pesados
El desarrollo de la fotovoltaica está entrando en una etapa diferente.
Durante años la prioridad fue aumentar la eficiencia y abaratar los módulos. Esa carrera continúa y el silicio sigue dominando claramente el mercado.
Ahora aparece otra pregunta: ¿cómo aprovechar todas las superficies que el panel convencional no puede utilizar?
Ahí entran películas orgánicas, módulos flexibles, vidrio fotovoltaico, tejas solares y otras soluciones de integración arquitectónica.
Cada una tendrá su espacio.
Para una cubierta robusta, plana y bien orientada, probablemente seguirá teniendo más sentido instalar módulos de silicio de alta eficiencia. Para una nave cuya cubierta apenas admite cargas adicionales, una fachada vertical de hormigón o una estructura curva, la respuesta puede ser completamente diferente.
Ese matiz es importante. La transición energética no necesita una única tecnología fotovoltaica perfecta. Necesita soluciones adaptadas a edificios muy distintos.
Potencial
El verdadero potencial de las películas solares ultraligeras podría estar en transformar superficies que actualmente se consideran inútiles desde el punto de vista energético.
Europa dispone de un parque inmobiliario enorme y envejecido. Muchos de esos edificios seguirán en funcionamiento durante décadas y no todos pueden recibir una instalación fotovoltaica convencional sin modificaciones importantes.
Aplicar películas solares sobre almacenes, centros logísticos, fábricas, aparcamientos, instalaciones deportivas, depósitos, fachadas y cubiertas ligeras permitiría añadir capacidad renovable distribuida sin esperar a construir nuevos edificios.
Combinadas con autoconsumo, baterías, bombas de calor, gestión inteligente de cargas y comunidades energéticas, estas superficies podrían formar parte de edificios capaces de cubrir una proporción creciente de su propia demanda.
Quedan retos. La eficiencia todavía es modesta, la durabilidad deberá confirmarse durante décadas de funcionamiento real y el coste final instalado será decisivo para determinar hasta dónde puede llegar la tecnología.
Pero hay una idea difícil de ignorar.
En las ciudades ya existe buena parte de la superficie necesaria para producir más energía solar. Está en los tejados, paredes, depósitos, naves y estructuras que rodean a la población todos los días.
El desafío consiste en encontrar una tecnología capaz de aprovechar cada una de ellas. Y algunas quizá no necesiten un panel solar. Puede bastar una película de 2 mm.
Más información: www.heliatek.com

Nestor dice
quisiera saber si esa placas están a la venta, y si de pueden transitar encima de ella
caminar sobre ella , específicamente en el caso que se quiera poner en el techo
Gracias
José RV dice
Hace muchos años, en Isofoton se crearon usando grafeno, después se vendió a una empresa extranjera y el proyecto se fue al carajo..
Marcelo Mejia dice
Me
Gustaria saber el precio por cada panel y si hacen envíos a Colombia 🇨🇴
Mercè dice
Hola,
me gustaria tener mas informacion, como precios, energia, … y aquí en España si hay empresa de contacto (a ser posible en Catalunya).
Gracias,
Merry Pez dice
quiero saber el costo, cuánto tiempo tiene de duración y podría tener una a prueba?
hay en León, Gto. México
Luis Carlos Villavicencio Márquez dice
precio y si hacen envíos a Ecuador. Además, costo de instalación en unos 12.000 metros cuadrados. Muchas gracias