
La compañía valenciana Genia Bioenergy ha conseguido patentar una tecnología para transformar la paja del arroz en biometano, un gas de origen renovable que sustituye al gas natural de origen fósil, consiguiendo que un residuo pase a ser un nuevo producto.
- Paja de arroz convertida en energía renovable.
- Tecnología española, patentada y ya en expansión internacional.
- Alternativa real al gas natural fósil.
- Reducción de emisiones y residuos agrícolas.
- Proyecto piloto en marcha en la Albufera de Valencia.
Una patente española consigue convertir la paja del arroz en energía
La compañía valenciana Genia Bioenergy ha conseguido patentar una tecnología para transformar la paja del arroz en biometano, un gas de origen renovable que puede sustituir al gas natural fósil. El avance convierte un residuo agrícola problemático en un recurso energético limpio y útil.
La tecnología desarrollada por Genia Bioenergy mejora notablemente la eficiencia y rentabilidad del proceso de biometanización. Esto representa una solución real para un residuo difícil de gestionar que ha sido históricamente un quebradero de cabeza para el sector arrocero.
Un proceso optimizado para un residuo difícil
El sistema patentado por Genia Bioenergy combina pretratamientos innovadores con un sistema de digestión anaerobia en múltiples etapas. Esta configuración permite aumentar significativamente la producción de biogás, haciéndola viable a escala industrial.
Según Luis Alberto Sebastián, director de tecnología de la empresa, “No hemos inventado la rueda, pero hemos conseguido que gire más rápido”. La frase resume el enfoque de la compañía: mejorar tecnologías existentes con una visión estratégica y aplicada.
Uno de los elementos clave es el ensilado, que permite almacenar la paja sin pérdida de capacidad energética, lo cual facilita una producción constante durante todo el año. Además, el proceso de extrusión rompe la estructura fibrosa de la planta, haciéndola más accesible para los microorganismos encargados de su descomposición.
Pero el punto más diferenciador está en la hidrólisis a baja temperatura: al reducir la temperatura a menos de 25 °C (cuando lo habitual son 50 °C), se logra un importante ahorro energético. Esta reducción en el consumo energético no solo mejora la rentabilidad del proceso, sino que también disminuye la huella de carbono asociada.
La digestión se realiza en varias fases —hidrólisis, acidogénesis, acetogénesis y metanogénesis— con control específico de condiciones en cada etapa, lo que permite una transformación más completa y eficaz del residuo en metano de alta calidad.
De residuo molesto a recurso estratégico
El arroz es el tercer cereal más cultivado del mundo, y su cosecha deja tras de sí millones de toneladas de paja, un residuo difícil de aprovechar. Su alto contenido en sílice lo hace inútil como forraje y su quema, aunque común, está penalizada por su impacto ambiental: emisiones contaminantes, daños a la salud pública y contribución directa al cambio climático.
En regiones como la Albufera de Valencia, las quemas de paja generaban tensiones sociales y ambientales cada año. Con esta tecnología, se abre una vía para eliminar esas quemas y sustituirlas por un modelo circular que genera energía limpia, reduce emisiones y crea valor económico.
No es un caso aislado. Empresas de India, Estados Unidos y otros países arroceros ya han mostrado interés en la patente, conscientes de que este avance puede replicarse en zonas con problemas similares de gestión de residuos agrícolas.
Proyecto en marcha y objetivos ambiciosos
Genia Bioenergy ya tramita, junto a otros socios, los permisos para levantar un centro de bioenergía industrial en el entorno de la Albufera. Esta planta será una referencia tecnológica y ambiental, con capacidad para procesar grandes volúmenes de paja y transformarlos en biometano utilizable en redes de gas o en movilidad sostenible.
Además, la compañía tiene en marcha un ambicioso plan de expansión. Su objetivo es convertirse en el principal productor independiente de biometano en España y Portugal, con al menos 20 centros operativos en 2030. Esto no solo refuerza la soberanía energética, sino que dinamiza el medio rural, fomenta empleos verdes y fortalece la economía circular.
Potencial
Tecnologías como la de Genia Bioenergy representan una palanca real contra la crisis climática. A partir de un residuo abundante y problemático, se genera energía renovable, se evitan emisiones, se reducen costes para los agricultores y se incentiva una economía basada en el aprovechamiento local de recursos.
¿Qué beneficios concretos puede aportar esta innovación?
- Sustitución progresiva del gas fósil por biometano de origen agrícola.
- Reducción de emisiones contaminantes asociadas a la quema de residuos.
- Estabilización del precio del gas renovable, al ser producido localmente.
- Inyección de valor en zonas rurales, con creación de empleo estable y cualificado.
- Fomento de sinergias entre agricultura, industria y energía, en ecosistemas sostenibles.
En un contexto de emergencia climática, no se trata solo de producir energía verde, sino de hacerlo desde la inteligencia, el territorio y la colaboración entre sectores. Y ahí, la transformación de residuos como la paja del arroz en biometano no es una utopía: es una solución concreta, escalable y alineada con los objetivos climáticos europeos.
Más información: geniaglobal.com



Humberto Rodríguez dice
Realmente es un logro GENIAL, teniendo en cuenta los niveles de producción de arroz, en el mundo; y sobre todo en países poco desarrollados.
Cuba; debería mirar en ese sentido, a fin de aprovechar al maximo este subproducto de cosecha, en su reconversión de algo tan importante como es una energía limpia. Saludos
Pedro Julio Real dice
Es completanente un desarrollo de gran beneficio para el planeta y la humanidad a partir de lo que se podria considerar basura desechable
Consuelo dice
Infórmense antes de lo que es una planta de biogàs, pero preguntando y visitando pueblos que ya tengan una, paseen por el pueblo y pregunten a los vecinos y después decidan ,no se fien de los promotores, se lo pintarán de color de Rosa pero sí les ponen la planta de biogàs el futuro lo tendrán bien negro,yo soy de Llutxent (Valencia), nos pusieron una a menos de 2km del pueblo con la complicidad del ayuntamiento y nos han enterrado en vida, tránsito incesante que atraviesa el pueblo pasando por delante del centro de salud, guardería, farmacia, centro de mayores ,colegio, horno,bares etc,etc, la planta despide olor a gases, productos químicos ,excrementos, basuras agrias,no podemos ni abrir las ventanas por que entra el olor, tenemos problemas respiratorios,conjuntivitis, además del estrés y ansiedad que provoca esta situación,lo digo por experiencia nosotros lo estamos sufriendo y es horrible además de las amenazas y presiones a los que nos quejamos al principio cuando éramos pocos, ahora somos muchos más y no vamos a parar de luchar por nuestro pueblo y nuestro bienestar.ni en tu pueblo ni en el mío,