
El proyecto THESILO rehabilitará antiguos silos de cereal en España y Portugal para convertirlos en sistemas de almacenamiento térmico.
- 🔋 1.050 silos abandonados en España y Portugal.
- 🌡️ Conversión en baterías térmicas para almacenar renovables.
- 🏚️ Infraestructuras rurales olvidadas con nueva vida energética.
- ♻️ Uso de materiales reciclados y sistemas Power-to-Heat.
- 🇪🇸🇵🇹 Proyecto transfronterizo EUROACE entre Extremadura y Portugal.
- 🌾 Impulso al mundo rural y nuevas oportunidades industriales.
- ⚡ Más estabilidad eléctrica frente a la intermitencia solar y eólica.
Viejos silos agrícolas convertidos en baterías térmicas: la apuesta de Extremadura para almacenar energía renovable
Durante décadas, cientos de silos de cereal dominaron el paisaje rural de la península ibérica. Muchos quedaron abandonados tras los cambios en el modelo agrícola y logístico. Estructuras enormes, de hormigón, resistentes… y prácticamente vacías. Ahora, un nuevo proyecto quiere darles una segunda vida muy distinta: convertirlos en grandes sistemas de almacenamiento energético.
El proyecto THESILO, impulsado en Extremadura y Portugal, plantea reutilizar antiguos silos de grano como baterías térmicas capaces de almacenar excedentes de energía renovable en forma de calor. Una idea que mezcla economía circular, rehabilitación del patrimonio industrial y transición energética en una sola jugada. Y ojo, porque tiene bastante sentido técnico.
El proyecto está coordinado por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE) y se desarrolla dentro del programa europeo Interreg VI-A España-Portugal (POCTEP) 2021-2027, con una financiación de más de 1,5 millones de euros.
Por qué los silos son ideales para almacenar energía
A simple vista, un silo abandonado puede parecer poco útil. Pero desde el punto de vista energético reúne varias características muy interesantes.
Estas construcciones fueron diseñadas para soportar grandes cargas, cambios de temperatura y décadas de uso intensivo. Su estructura de hormigón armado ofrece una enorme inercia térmica, algo fundamental cuando se quiere almacenar calor durante muchas horas o incluso días.

Además, muchos están situados cerca de núcleos rurales, zonas agrícolas o infraestructuras eléctricas ya existentes. Eso reduce costes de adaptación. No hace falta construir instalaciones completamente nuevas desde cero. Ahí está una de las claves.
El almacenamiento térmico funciona calentando materiales capaces de conservar energía durante largos periodos. Más tarde, ese calor puede reutilizarse para procesos industriales, calefacción o incluso para producir electricidad en determinados sistemas híbridos.
Y esto llega en un momento importante. Europa está aumentando muy rápido su capacidad solar y eólica, pero el gran cuello de botella sigue siendo el almacenamiento. Cuando sobra energía renovable durante ciertas horas del día, gran parte se desperdicia o se vende a precios muy bajos. Convertir ese excedente en calor almacenable puede aliviar bastante el problema.
Mucho más barato que algunas baterías convencionales
Las baterías electroquímicas de litio han revolucionado el almacenamiento energético, nadie lo discute. Pero no son la solución perfecta para todo.
En aplicaciones industriales y térmicas, almacenar calor directamente suele ser bastante más eficiente y económico. Sobre todo cuando se utilizan materiales reciclados o minerales abundantes como medio de almacenamiento.
Ahí entra otra parte interesante de THESILO. El proyecto estudia qué materiales pueden funcionar mejor dentro de estos antiguos silos para conservar energía térmica durante más tiempo y con menos pérdidas.
En los últimos años, varios centros europeos han experimentado con arena, rocas volcánicas, sales fundidas, residuos cerámicos e incluso hormigón triturado como sistemas de almacenamiento térmico de bajo coste. Finlandia, por ejemplo, ya opera baterías térmicas basadas en arena capaces de almacenar calor durante semanas para redes urbanas de calefacción.

La diferencia aquí es el enfoque de reutilización arquitectónica. No se trata solo de instalar un depósito térmico. Se intenta reaprovechar una infraestructura rural existente y convertirla en un activo energético.
El silo experimental de Torremocha como laboratorio real
La primera prueba piloto se desarrollará en el municipio cacereño de Torremocha, donde uno de estos silos servirá como demostrador tecnológico.
Allí se evaluará el comportamiento real del sistema: pérdidas térmicas, capacidad de almacenamiento, eficiencia de los intercambiadores de calor y viabilidad económica para futuras implantaciones industriales o municipales.
No es un detalle menor. Muchas tecnologías energéticas funcionan bien en laboratorio, pero fallan cuando se enfrentan al uso real, a cambios climáticos o a costes operativos inesperados. Validarlo en un entorno rural auténtico aporta bastante credibilidad al proyecto.
Además, la iniciativa no se limita a la parte técnica. También incluye análisis regulatorios, ambientales y socioeconómicos. Porque claro, transformar edificios agrícolas en instalaciones energéticas implica permisos, normativa urbanística y adaptación de infraestructuras locales.
Una oportunidad inesperada para revitalizar zonas rurales
Aquí aparece uno de los puntos más interesantes del proyecto. THESILO no se plantea únicamente como una iniciativa energética. También busca convertirse en una herramienta de revitalización rural.
La región EUROACE —que integra Extremadura y parte de Portugal— acumula unos 1.050 silos en desuso. Muchos se encuentran en municipios afectados por despoblación, envejecimiento y pérdida de actividad económica.
Convertir parte de esas infraestructuras en nodos energéticos podría atraer inversión, actividad técnica y empleo especializado. Quizá no transforme completamente la economía rural, pero sí puede generar nuevas cadenas de valor relacionadas con mantenimiento, digitalización, eficiencia energética o servicios industriales asociados.
Y hay otra derivada poco comentada: reutilizar edificios existentes evita el impacto ambiental de nuevas construcciones. Menos cemento, menos consumo de materiales, menos ocupación de suelo. A veces la sostenibilidad pasa precisamente por eso, por reutilizar lo que ya está ahí.
El almacenamiento térmico gana protagonismo en Europa
Durante años, el almacenamiento energético se asoció casi exclusivamente a baterías eléctricas. Pero la situación está cambiando rápido.
La Agencia Internacional de la Energía lleva tiempo señalando que el almacenamiento térmico industrial será fundamental para descarbonizar sectores difíciles de electrificar, especialmente industrias que requieren calor constante como la agroalimentaria, química o cerámica.
De hecho, la Unión Europea está impulsando tecnologías Power-to-Heat dentro de su estrategia para reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. Sistemas capaces de transformar electricidad renovable barata en calor útil. Justo el enfoque que explora THESILO.
En España, además, el crecimiento masivo de la energía solar está empezando a generar momentos de saturación en la red eléctrica. Tener soluciones de almacenamiento térmico distribuidas territorialmente podría ayudar a absorber parte de esos excedentes renovables.
No parece descabellado pensar que, dentro de unos años, muchos municipios rurales puedan combinar autoconsumo solar, almacenamiento térmico local y pequeñas redes energéticas compartidas.
Potencial
La idea de convertir antiguos silos agrícolas en infraestructuras energéticas resume bastante bien hacia dónde parece dirigirse la transición ecológica: menos demolición, más reutilización inteligente.
Este tipo de proyectos puede ayudar a crear sistemas energéticos más flexibles, capaces de almacenar excedentes renovables locales y reducir el desperdicio eléctrico. También abre la puerta a modelos descentralizados donde pequeños municipios participen activamente en la producción y gestión energética.
En zonas rurales con abundante energía solar, los silos térmicos podrían alimentar procesos industriales, secaderos agrícolas, calefacción colectiva o redes de calor municipales. Incluso servir como respaldo energético en momentos de alta demanda.
No resolverán por sí solos la crisis climática. Pero sí muestran algo importante: muchas soluciones sostenibles no requieren inventar infraestructuras futuristas. A veces basta con mirar de otra forma aquello que llevaba décadas olvidado en mitad del paisaje.
Más información: https://www.poctep.eu/



Fredi dice
en el futuro vamos a comer cobre.
Panclaste dice
Esos silos los hizo el ‘Servicio nacional del trigo’, al que los agricultores debían entregar el grano obligatoriamente, para evitar acaparamientos y especulaciones con los precios.
Tampoco pasaría nada si esos Silos se dedicasen a eso, a almacenar grano, cobrando algo a los cultivadores o funcionando en cooperativa.
Evitaría gastos duplicados de que cada cosechero tenga su almacén propio. No?
Hilario Martin Martínez dice
yo los grafiteria y atraerian visitantes, grafiti en defensa de la naturaleza y lla España vaciada