
Un equipo suizo corrigió una mutación en el gen SSP2 de tomates domesticados. Esta corrección permitió que las plantas fructificaran más rápido y mantuvieran un crecimiento compacto.
- Tomates que maduran antes gracias a una sola corrección genética.
- Planta más compacta, menor cantidad de flores, pero más fruta lista.
- Intervención sin insertar ADN foráneo: edición de precisión.
- Útil para cultivos en climas fríos o cultivos urbanos en interior.
- Debate legal abierto en Europa sobre su regulación.
Esta técnica suiza hace que los tomates den fruto mucho más rápido
Lograr que un tomate fructifique antes no es cuestión de suerte. En realidad, basta con corregir una diminuta “falta de ortografía” en su ADN para que cambie su ritmo de crecimiento. Eso fue exactamente lo que hizo un equipo de investigadores suizos en una variedad domesticada de tomate. El cambio se realizó en el gen SSP2, y provocó que las plantas comenzaran a dar fruto antes, manteniéndose además compactas.
Precisión genética para acelerar el crecimiento
En su estudio, los investigadores demostraron que corregir una única mutación perjudicial permite ajustar el calendario de desarrollo del tomate de forma predecible. La clave está en el gen SSP2, responsable de activar el cambio en las puntas de crecimiento: de generar hojas a generar flores. Y ese paso es crucial, ya que marca el inicio del camino hacia la producción del fruto.
Esta corrección genética no implica introducir genes ajenos, como ocurría en los transgénicos clásicos, sino modificar una letra específica del genoma, algo que podría darse de forma natural. La técnica empleada pertenece a lo que se conoce como edición genómica de precisión, una herramienta que está transformando la mejora vegetal.
Una lección genética desde Suiza
El trabajo lo lidera el profesor Sebastian Soyk, de la Universidad de Lausana, cuyo grupo se especializa en genética de floración y arquitectura vegetal. La investigación muestra que, a lo largo del proceso de domesticación del tomate, se acumularon mutaciones ligeramente perjudiciales que han pasado desapercibidas pero que afectan al rendimiento. Esta carga genética no deseada, también conocida como coste de la domesticación, es más común de lo que parece.
En este caso concreto, el gen SSP2 había perdido efectividad, debilitando su interacción con el ADN. Eso entorpecía su papel como compañero del gen paralelo SSP, con el que normalmente colabora para activar la floración en respuesta al florigén, una señal clave codificada por el gen SINGLE FLOWER TRUSS (SFT). Cuando SSP2 falla, la planta tarda más en pasar de crecer hojas a formar flores, lo que retrasa la fructificación.
Resultados medidos con precisión
Tras corregir la mutación en SSP2, las plantas empezaron a madurar antes. Produjeron menos flores por ramillete, pero concentraron su energía en generar frutos rojos antes del tiempo habitual. Los datos indican un 8 % más de frutos completamente maduros al momento de la cosecha, comparado con las plantas no corregidas. Eso sí, con un 11 % menos de azúcar (Brix), lo que podría afectar al sabor si no se compensa con otras mejoras genéticas.
Lo interesante es que la forma de la planta también cambió: se volvió más compacta, lo cual facilita el manejo en invernaderos o cultivos intensivos. Aunque no se incrementó el número total de frutos, el adelanto en la maduración y la uniformidad en el crecimiento son ventajas importantes para la logística agrícola.
Implicaciones regulatorias y éticas
Desde 2005, Suiza mantiene una moratoria sobre el cultivo de organismos genéticamente modificados. En junio de 2025, se aprobó su extensión hasta 2030, pero el debate está evolucionando. Se discute si estas ediciones puntuales, que no introducen ADN externo y podrían suceder naturalmente, deben regularse igual que los transgénicos tradicionales.
Este es un debate abierto en toda Europa, donde países como Alemania o Francia también están revisando sus políticas. La clasificación legal de los cultivos editados con nuevas herramientas como CRISPR/Cas9 podría determinar si tecnologías como la del SSP2 llegan al campo o se quedan en el laboratorio.
¿Qué significa para los próximos cultivos?
Adelantar la cosecha tiene beneficios claros. Para zonas de clima frío o con estaciones cortas, como en el norte de Europa o la agricultura de montaña, una planta que madura más rápido puede marcar la diferencia. También en sistemas de cultivo urbano o vertical, donde cada día cuenta y el espacio es limitado.
El hecho de que estas plantas sean más compactas permite una planificación más eficiente: se pueden espaciar y podar con mayor precisión. Además, al tener un calendario predecible, es más fácil escalonar la producción o sincronizarla con la demanda del mercado.
Sin embargo, hay una contrapartida: la menor concentración de azúcares. Pero los criadores de plantas pueden compensar esa pérdida seleccionando otros genes asociados al sabor o adaptando la estrategia al mercado —por ejemplo, priorizar frutos precoces en cadenas de suministro rápidas.
Más información: Repairing a deleterious domestication variant in a floral regulator gene of tomato by base editing | Nature Genetics



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