
Una investigación en Sevilla revela cómo los paneles, los vallados y la presencia de pequeñas presas están cambiando el comportamiento de las aves rapaces.
- 🦅 Seis especies de aves rapaces utilizan regularmente la instalación fotovoltaica.
- ☀️ Casi 300 hectáreas de paneles solares y terrenos asociados fueron objeto de la investigación.
- 🔭 Dos años y medio de seguimiento permitieron documentar cómo descansan, vigilan y cazan estas aves.
- 🐇 Conejos, liebres, perdices y pequeños mamíferos encuentran cierta protección dentro del recinto y atraen a los depredadores.
- 🌿 No se detectaron rapaces muertas o heridas por colisiones durante el periodo estudiado, aunque esto no significa que el riesgo sea inexistente.
Una gran planta fotovoltaica de Sevilla se ha convertido en un lugar frecuentado por distintas aves rapaces. Investigadores de la Universidad de Málaga han seguido durante dos años y medio el comportamiento de estas aves en una instalación de casi 300 hectáreas del valle del Guadalquivir y han descubierto que utilizan los paneles, postes y vallados para descansar, vigilar el terreno y localizar alimento. Los resultados aportan nuevas evidencias sobre cómo determinadas instalaciones de energías renovables pueden convivir con la fauna, aunque también plantean preguntas que todavía necesitan respuesta.
Una planta solar de Sevilla se convierte en territorio de caza para las rapaces
La expansión de la energía solar fotovoltaica está transformando numerosos paisajes agrícolas españoles. Grandes extensiones que anteriormente se destinaban al cultivo pasan a albergar módulos solares, caminos de mantenimiento, vallados y estructuras metálicas.
Esta transformación plantea una cuestión ambiental importante: ¿pueden las grandes plantas solares ofrecer oportunidades a determinadas especies animales, además de modificar sus hábitats?
Para investigarlo, un equipo liderado por la Universidad de Málaga, en colaboración con BioGea Consultores, la Universidad de Extremadura y Ofitecma Marbella, estudió una instalación fotovoltaica situada en la provincia de Sevilla.
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Raptor Research bajo el título Raptors Using a Solar Photovoltaic Facility in Southern Spain, analizó la presencia y el comportamiento de las aves desde la puesta en marcha de la infraestructura.
Los científicos realizaron observaciones periódicas desde puntos fijos y recorridos a pie por el interior de la planta. El objetivo no era únicamente identificar las especies presentes, sino comprender qué actividades desarrollaban dentro de la instalación y qué elementos utilizaban.
Los resultados confirmaron la presencia de seis especies de rapaces. El ratonero común y el cernícalo vulgar fueron las especies observadas con mayor frecuencia, mientras que el milano negro destacó por su abundancia.

Los paneles solares ofrecen algo que escasea en los campos de cultivo: lugares elevados para vigilar
Uno de los hallazgos más interesantes tiene que ver con la propia estructura de las instalaciones fotovoltaicas.
En las grandes superficies dedicadas al cereal, especialmente cuando apenas existen árboles, las aves rapaces encuentran pocos puntos elevados desde los que observar el terreno.
Las plantas solares introducen numerosos elementos que pueden cumplir esa función: postes, vallados, soportes metálicos y módulos fotovoltaicos.
Los investigadores comprobaron que las aves utilizaban estas estructuras como posaderos para descansar y localizar posibles presas.
Esta ventaja resulta especialmente útil para especies que practican la caza desde posiciones elevadas. Permanecer inmóviles mientras examinan el terreno permite detectar movimientos sin necesidad de realizar vuelos continuos.
Cuando aparece una oportunidad, pueden lanzarse sobre la presa desde el punto de observación.
De este modo, una infraestructura diseñada para producir electricidad también puede proporcionar elementos que determinadas rapaces aprovechan en su actividad diaria.
No significa que los paneles solares sustituyan a los árboles ni a otros componentes naturales del hábitat. Sin embargo, demuestra que las aves pueden incorporar estructuras artificiales a sus estrategias de alimentación.
Conejos, liebres y pequeños mamíferos encuentran cierta protección dentro de la instalación
La presencia de rapaces no depende únicamente de los lugares donde pueden posarse. También está relacionada con la disponibilidad de alimento.
En el interior de la planta estudiada, los investigadores observaron conejos, liebres, perdices y pequeños mamíferos.
Una de las posibles explicaciones es que las instalaciones fotovoltaicas suelen tener restringida la actividad cinegética. Esta limitación puede proporcionar cierta protección a algunos animales que, en otros terrenos, estarían más expuestos a la caza.
La combinación de presas disponibles y puntos elevados de observación convierte determinadas zonas del recinto en espacios atractivos para las rapaces.
De hecho, el equipo documentó varias especies cazando entre los módulos fotovoltaicos, una observación que va más allá de la simple presencia ocasional de aves sobrevolando la instalación.
No obstante, conviene distinguir entre observar animales dentro de una planta solar y demostrar que sus poblaciones han aumentado gracias a ella.
Para establecer esa relación sería necesario comparar la abundancia de fauna antes y después de la construcción, además de estudiar terrenos similares sin instalaciones solares.

Algunas rapaces aprovechan incluso el aire caliente que asciende desde los paneles
El estudio también documentó un comportamiento relacionado con la dinámica térmica de las instalaciones fotovoltaicas.
Cuando la radiación solar calienta los módulos y las superficies próximas, pueden generarse movimientos ascendentes de aire. Algunas aves planeadoras aprovechan estas corrientes para ganar altura sin tener que batir continuamente las alas.
Es un mecanismo conocido en el vuelo de las rapaces: utilizar masas de aire ascendentes reduce el esfuerzo muscular necesario para elevarse.
La observación resulta interesante porque muestra que la interacción entre las aves y las plantas solares no se limita a las estructuras físicas, sino que también puede incluir las condiciones aerodinámicas locales.
Sin embargo, todavía no puede afirmarse que estas corrientes representen una ventaja energética significativa para las poblaciones estudiadas. Para demostrarlo harían falta mediciones específicas del flujo de aire y del comportamiento de vuelo.
Dos años y medio sin detectar rapaces heridas o muertas por colisiones
Otro resultado relevante fue la ausencia de rapaces muertas o heridas por impactos contra los paneles, sus estructuras de soporte o los vallados durante el seguimiento.
Se trata de una observación positiva, pero debe interpretarse correctamente.
No detectar colisiones no equivale a demostrar que nunca se producen. La probabilidad de encontrar un animal accidentado depende de factores como la frecuencia de las inspecciones, la superficie examinada y el tiempo que permanecen los restos en el terreno.
Además, los resultados corresponden a una instalación concreta y a un periodo limitado.
La investigación aporta información sobre el uso que hacen las rapaces de este espacio, pero no permite concluir que todas las plantas fotovoltaicas sean seguras para cualquier especie de ave.
El principal interrogante: ¿qué ocurría antes de instalar los paneles?
El investigador Miguel A. Farfán, de la Universidad de Málaga y coautor del trabajo, señala una limitación fundamental: el equipo desconoce cómo era la comunidad de rapaces antes de construir la planta.
Este detalle es decisivo para interpretar los resultados.
Una instalación puede ser utilizada por numerosas aves y, al mismo tiempo, haber provocado cambios negativos para otras especies que anteriormente ocupaban el terreno.
Por ejemplo, las aves esteparias dependen de paisajes abiertos y presentan necesidades ecológicas diferentes de las rapaces que utilizan postes para vigilar o cazar.
La transformación de un campo agrícola en una instalación vallada puede beneficiar a algunos animales y perjudicar a otros.
Por ello, la presencia de seis especies de rapaces no demuestra por sí sola una mejora global de la biodiversidad.
Los investigadores también consideran necesario estudiar qué ocurre cuando varias plantas fotovoltaicas se concentran en una misma zona y cómo evolucionan sus efectos a medio y largo plazo.
Cómo diseñar plantas solares que favorezcan la biodiversidad
Los resultados de Sevilla permiten plantear medidas de gestión que podrían mejorar la compatibilidad entre producción eléctrica y conservación de la naturaleza.
Una primera medida consiste en mantener una cubierta vegetal adecuada entre las filas de paneles, siempre que sea compatible con la prevención de incendios, las necesidades de mantenimiento y las condiciones ecológicas del lugar.
La vegetación puede ofrecer alimento y refugio a insectos y pequeños vertebrados, que forman parte de las redes tróficas de las que dependen numerosas aves.
También resulta importante evitar tratamientos indiscriminados con herbicidas, conservar elementos naturales de interés y adaptar la gestión de la vegetación a los ciclos reproductivos de las especies presentes.
En determinadas ubicaciones, la instalación de posaderos específicos podría facilitar la actividad de las rapaces. Sin embargo, esta intervención debe evaluarse cuidadosamente: atraer depredadores puede resultar contraproducente cuando existen aves esteparias amenazadas que nidifican en el suelo.
Otra medida fundamental es planificar la ubicación de las plantas antes de construirlas, evitando hábitats especialmente sensibles y corredores ecológicos importantes.
Estas propuestas son criterios de gestión ecológica que deben estudiarse en cada emplazamiento, no actuaciones cuya eficacia haya sido demostrada directamente por la investigación de Sevilla.
El siguiente paso será estudiar las aves esteparias en toda Andalucía
Tras analizar el comportamiento de las rapaces en esta instalación, los investigadores prevén ampliar el trabajo al conjunto de Andalucía.
El nuevo objetivo será comprender cómo afecta la expansión fotovoltaica a las aves esteparias, especialmente vinculadas a los paisajes agrícolas abiertos.
Es una cuestión particularmente relevante en una comunidad autónoma donde coinciden un elevado potencial solar, grandes superficies agrícolas y especies de notable interés para la conservación.
El trabajo forma parte del Plan Complementario de I+D+i en el área de Biodiversidad, con financiación de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Ciencia e Innovación y fondos europeos Next Generation EU.
¿Por qué importa este descubrimiento?
La transición energética necesita sustituir progresivamente las fuentes de energía contaminantes, pero también debe reducir los impactos ambientales asociados a las nuevas infraestructuras.
La investigación de la Universidad de Málaga demuestra que la relación entre las plantas fotovoltaicas y la fauna es más compleja que una simple división entre instalaciones perjudiciales o beneficiosas.
Una misma infraestructura puede proporcionar refugio, alimento y puntos de observación a determinadas especies mientras modifica las condiciones de vida de otras.
La oportunidad consiste en aprovechar este conocimiento para mejorar la selección de emplazamientos, el diseño y la gestión de los parques solares.
La producción de electricidad renovable y la conservación de la biodiversidad pueden ser compatibles en determinadas circunstancias. Conseguirlo exige planificación, seguimiento científico y decisiones adaptadas a cada ecosistema.

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