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Estudiantes construyen un coche eléctrico que recoge la contaminación que generan sus propios neumáticos mientras circula

8 octubre, 2026 Deja un comentario

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Un innovador prototipo utiliza electricidad estática, materiales ultraligeros y conducción inteligente para combatir una contaminación invisible del tráfico.

  • 🚗 Un coche eléctrico que recoge su propia contaminación: incorpora un sistema electrostático para capturar partículas desprendidas durante la circulación.
  • 🔬 Hasta un 42 % de captación: las simulaciones indican ese porcentaje a velocidades urbanas reducidas, aunque todavía no está validado en condiciones reales.
  • ⚡ Sin filtros convencionales: las partículas reciben una carga eléctrica y quedan adheridas a una superficie colectora.
  • ⚖️ 790 kg de peso: su estructura ligera busca reducir el desgaste de los neumáticos desde el origen.
  • ♻️ Residuos aprovechables: los investigadores exploran la reutilización del material recogido en componentes del propio vehículo.
  • 🌍 Una solución para las emisiones invisibles: el proyecto aborda la contaminación generada por neumáticos, frenos y desgaste de la carretera.

Un equipo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Eindhoven, en Países Bajos, ha desarrollado VENTRA, un prototipo de coche eléctrico capaz de capturar parte de las partículas contaminantes que generan sus propios neumáticos y frenos. Su tecnología utiliza electricidad estática para recoger el polvo directamente alrededor de las ruedas, una solución que podría ayudar a reducir una fuente de contaminación que persiste incluso cuando desaparecen los motores de combustión.

Los coches eléctricos también generan partículas contaminantes

La electrificación del transporte permite eliminar las emisiones directas del tubo de escape, pero no toda la contaminación asociada a la circulación de vehículos.

Cada vez que un automóvil acelera, frena o toma una curva, sus neumáticos experimentan un desgaste progresivo. La fricción con el asfalto desprende pequeñas partículas de caucho sintético, polímeros, aditivos y materiales procedentes de la superficie de la carretera.

Los frenos convencionales también generan partículas cuando las pastillas rozan los discos. Aunque los vehículos eléctricos pueden reducir este desgaste gracias a la frenada regenerativa, la abrasión de los neumáticos sigue siendo un problema tanto para los coches eléctricos como para los de combustión.

Una parte de estos residuos queda depositada sobre el asfalto y puede ser arrastrada posteriormente por la lluvia hacia los sistemas de drenaje, los ríos y otros ecosistemas acuáticos. Otra fracción puede permanecer suspendida en el aire, dependiendo del tamaño de las partículas y de las condiciones de circulación.

El problema es especialmente relevante en entornos urbanos, donde peatones, ciclistas y conductores están expuestos a la contaminación generada por el tráfico.

Para abordar esta situación, un grupo de 43 estudiantes de 23 nacionalidades ha desarrollado VENTRA, un vehículo experimental que propone actuar directamente sobre las partículas antes de que se dispersen.

Cómo funciona el sistema que recoge el polvo de los neumáticos

La innovación principal de VENTRA es T.R.A.C.E., un sistema de captación electrostática integrado en las proximidades de las ruedas.

En lugar de recurrir a un filtro mecánico convencional, utiliza un principio físico conocido como precipitación electrostática, empleado desde hace décadas en determinados sistemas industriales de control de partículas.

Su funcionamiento se basa en varias etapas:

  1. Captación del flujo de aire. El diseño del sistema aprovecha el movimiento del aire alrededor de las ruedas para conducir parte de las partículas desprendidas hacia la zona de recogida.
  2. Carga eléctrica. Las partículas reciben una carga eléctrica que permite controlar su movimiento mediante fuerzas electrostáticas.
  3. Atracción y retención. Las partículas cargadas son atraídas hacia una superficie colectora conectada a tierra, donde quedan adheridas.
  4. Limpieza y recuperación. El material acumulado puede retirarse mediante aspiración o limpieza con agua para su posterior tratamiento.

El sistema pretende recoger las partículas cerca de su punto de generación, antes de que se dispersen por el entorno.

Este enfoque tiene una ventaja potencial: no depende de obligar a todo el aire a atravesar un filtro poroso, lo que podría reducir determinados problemas de obstrucción y resistencia al flujo.

Sin embargo, la eficacia real dependerá de factores como la velocidad del vehículo, las turbulencias alrededor de las ruedas, el tamaño de las partículas y las condiciones meteorológicas.

Hasta un 42 % de partículas capturadas, según las simulaciones

Los primeros resultados comunicados por el equipo son prometedores, aunque deben interpretarse con cautela.

Las simulaciones realizadas durante el desarrollo del sistema muestran diferencias importantes según la velocidad de circulación.

A velocidades comprendidas entre 50 y 80 km/h, aproximadamente el 24 % de las partículas generadas podrían dirigirse hacia el sistema de recogida.

A velocidades inferiores, más habituales en determinados recorridos urbanos, el porcentaje calculado aumenta hasta el 42 %.

Estos resultados sugieren que la tecnología podría resultar especialmente interesante para vehículos que circulan habitualmente por ciudades, como automóviles particulares, taxis o flotas de reparto.

No obstante, existe una distinción importante: los porcentajes proceden de simulaciones y no constituyen una reducción de emisiones demostrada mediante ensayos independientes en circulación real.

Además, la proporción de partículas que alcanza el dispositivo no debe confundirse necesariamente con la cantidad que finalmente queda retenida de forma permanente.

Para determinar su eficacia ambiental será necesario medir tanto la captación efectiva como la posible liberación posterior de partículas y el comportamiento del sistema durante un uso prolongado.

Un coche de 790 kg diseñado para desgastar menos los neumáticos

VENTRA no se limita a recoger las partículas una vez generadas. Sus diseñadores también han trabajado para reducir su producción desde el origen.

Uno de los factores que influyen en el desgaste de los neumáticos es la masa del vehículo. A igualdad de otras condiciones, un automóvil más pesado somete las ruedas a mayores cargas, especialmente durante aceleraciones, frenadas y cambios de dirección.

Para reducir este efecto, los estudiantes han desarrollado una estructura basada en paneles termoplásticos reforzados con fibra de carbono.

El monocasco pesa aproximadamente 45,5 kg, mientras que el conjunto del chasis alcanza los 135 kg.

Según los responsables del proyecto, esta solución permite ahorrar cerca de 100 kg respecto a una construcción convencional de referencia.

El vehículo completo presenta las siguientes características:

  • Peso total: 790 kg.
  • Autonomía estimada: 290 km según el ciclo WLTP.
  • Peso del chasis: 135 kg.
  • Peso del monocasco: 45,5 kg.
  • Configuración: vehículo eléctrico experimental de dos plazas.

La reducción de masa busca disminuir la energía necesaria para mover el automóvil y limitar el esfuerzo que soportan los neumáticos.

No obstante, el empleo de materiales compuestos también plantea cuestiones relacionadas con los costes de fabricación, la reparabilidad y el reciclaje al final de su vida útil.

Una pantalla que enseña a conducir contaminando menos

El tercer elemento del proyecto es Clean Drive, un sistema que analiza el comportamiento del conductor y propone cambios para reducir el desgaste mecánico.

La tecnología muestra recomendaciones en una pantalla del salpicadero para favorecer una conducción más suave y eficiente.

Entre las acciones que promueve destacan las aceleraciones progresivas, la reducción de frenadas bruscas y la eliminación de movimientos innecesarios del volante.

Estas recomendaciones tienen una explicación física: las aceleraciones intensas y los cambios rápidos de dirección incrementan las fuerzas transmitidas entre el neumático y el asfalto.

Reducir esos esfuerzos puede contribuir a prolongar la vida útil de las ruedas y disminuir la generación de partículas.

Además, anticipar las frenadas permite aprovechar mejor la recuperación de energía de los vehículos eléctricos, reduciendo la intervención de los frenos de fricción cuando las condiciones lo permiten.

La combinación de un vehículo ligero, una conducción menos agresiva y un sistema de recogida representa una estrategia más completa que actuar exclusivamente sobre las partículas una vez emitidas.

De residuo contaminante a material reutilizable

Los responsables de VENTRA también han estudiado qué hacer con los residuos recogidos.

La propuesta contempla recuperar las partículas acumuladas en el sistema electrostático y estudiar su incorporación a nuevos materiales.

El equipo muestra esta posibilidad mediante el aprovechamiento de material recuperado en elementos del interior del vehículo.

Se trata de una aproximación basada en la economía circular: transformar un residuo generado durante el funcionamiento del automóvil en una materia prima potencialmente útil.

Sin embargo, la composición de estas partículas puede ser compleja. Además de materiales procedentes de los neumáticos, pueden contener restos de la carretera, metales y otros contaminantes.

Por ese motivo, su reutilización a escala industrial exigiría procesos de caracterización, separación y control de seguridad.

La recuperación de estos residuos también podría contribuir a evitar que parte de ellos termine dispersándose en el suelo o llegando a los ecosistemas acuáticos.

El siguiente reto: demostrar que funciona fuera de las simulaciones

VENTRA es, por ahora, un demostrador tecnológico y no un automóvil destinado a su fabricación comercial.

Aunque el equipo ha construido el vehículo y desarrollado sus principales sistemas, todavía faltan resultados públicos que permitan confirmar las tasas de captación en condiciones reales de circulación.

Entre los aspectos pendientes de evaluación destacan la eficacia bajo lluvia, la acumulación de suciedad, el mantenimiento del colector, el consumo eléctrico del sistema y su comportamiento después de miles de kilómetros.

También será necesario determinar qué tamaños de partículas puede recoger y qué proporción del desgaste total de neumáticos y frenos consigue evitar que llegue al medio ambiente.

Otro desafío será adaptar el dispositivo a vehículos de mayor tamaño, diferentes geometrías de ruedas y sistemas de suspensión.

Por el momento, los desarrolladores no han anunciado planes concretos de producción en serie.

El proyecto llega, además, en un momento relevante para la industria europea. La normativa Euro 7 introduce por primera vez requisitos relacionados con las partículas procedentes del desgaste de los frenos y contempla la regulación de la abrasión de los neumáticos.

Para los nuevos tipos de turismos y furgonetas, determinadas disposiciones comenzarán a aplicarse el 29 de noviembre de 2026.

Vía TU Eindhoven

Más información: VENTRA

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Publicado en: Tecnología verde, Contaminación

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