
Una investigación revela cómo décadas de protección han permitido recuperar una especie al borde de la desaparición y por qué los censos anteriores se quedaban cortos.
- 🐢 Casi 183.000 tortugas gigantes adultas y subadultas viven en el atolón de Aldabra, según la estimación más completa realizada hasta la fecha.
- 📉 Menos de 1.000 ejemplares sobrevivían en el siglo XIX, después de décadas de explotación humana.
- 🌿 Décadas de protección han contribuido a recuperar una de las poblaciones de reptiles más extraordinarias del planeta.
- 🔬 Cinco años de censos, realizados entre 2018 y 2022, han permitido calcular cuántas tortugas viven incluso en zonas donde resulta difícil observarlas.
- 🌍 Hay más tortugas gigantes en Aldabra que habitantes en todo Seychelles, un hecho excepcional para una especie que estuvo cerca de desaparecer.
- ⚠️ Las sequías, el aumento del nivel del mar y las especies invasoras siguen representando amenazas para su supervivencia.
Una población que estuvo al borde de desaparecer en el siglo XIX se ha convertido en uno de los grandes éxitos de la conservación de la naturaleza. Un nuevo estudio científico revela que el atolón de Aldabra, en Seychelles, alberga muchas más tortugas gigantes de las que se habían contabilizado hasta ahora, aunque los investigadores advierten de que su futuro sigue amenazado por el cambio climático.
De menos de 1.000 ejemplares a la mayor población de tortugas gigantes del mundo
En pleno océano Índico, a cientos de kilómetros de las principales islas habitadas de Seychelles, se encuentra Aldabra, un remoto atolón coralino que alberga uno de los ecosistemas insulares mejor conservados del planeta.
Allí vive la tortuga gigante de Aldabra (Aldabrachelys gigantea), una especie emblemática que durante el siglo XIX sufrió una explotación tan intensa que su población llegó a reducirse a menos de 1.000 individuos.
Estos animales eran capturados para obtener carne y abastecer a los barcos que recorrían el océano Índico. Su gran tamaño, sus movimientos lentos y su facilidad para sobrevivir durante largos periodos sin alimentarse los convirtieron en presas especialmente vulnerables.
Sin embargo, más de un siglo después, la situación es radicalmente distinta.
Una investigación realizada por científicos de la Seychelles Islands Foundation (SIF) y la Universidad de Exeter ha calculado que casi 183.000 tortugas gigantes adultas y subadultas viven actualmente en libertad en Aldabra.
Se trata de la mayor estimación registrada para esta especie y confirma que el atolón alberga la población de tortugas gigantes silvestres más numerosa del mundo.

Cómo han conseguido contar casi 183.000 tortugas en un atolón remoto
Contar animales en libertad nunca es sencillo, pero hacerlo en Aldabra plantea dificultades especialmente importantes.
Las tortugas se distribuyen por extensas áreas de vegetación, zonas de matorral, pastizales y terrenos donde pueden permanecer ocultas durante buena parte del día. Además, buscan refugio bajo la sombra para evitar el sobrecalentamiento.
Por eso, un censo convencional basado únicamente en los ejemplares observados puede dejar fuera a una parte considerable de la población.
Para resolver este problema, los investigadores analizaron los registros de campo recogidos por el personal de la SIF durante cinco años, entre 2018 y 2022.
En lugar de limitarse a sumar los animales detectados, aplicaron un procedimiento estadístico conocido como muestreo jerárquico bayesiano por distancias.
Este método permite estimar la cantidad de tortugas que probablemente estaban presentes, pero que los investigadores no llegaron a observar.
El modelo incorpora factores como el tipo de hábitat, las diferencias de visibilidad y la distancia a la que se detectan los animales. De esta manera, puede calcular la abundancia de tortugas en distintas zonas del atolón y cuantificar la incertidumbre de las estimaciones.
El resultado es una estimación rigurosa de la población de Aldabra, basada en técnicas estadísticas modernas y en décadas de experiencia de seguimiento ecológico.
¿Significa esto que la población casi se ha duplicado desde 1999?
Uno de los aspectos más importantes del estudio es que la nueva cifra no demuestra que las tortugas se hayan multiplicado por dos durante las últimas décadas.
A finales de los años noventa se estimaba que Aldabra albergaba aproximadamente 100.000 ejemplares.
Comparar directamente esa cifra con los casi 183.000 animales calculados ahora podría sugerir un crecimiento espectacular en apenas una generación.
Sin embargo, los investigadores explican que los censos antiguos utilizaban metodologías diferentes y probablemente subestimaban el número real de tortugas.
El nuevo modelo corrige precisamente uno de los principales problemas de aquellas estimaciones: los animales que estaban presentes, pero permanecían ocultos.
Por tanto, parte de la diferencia se debe a una mayor precisión científica y no necesariamente a un incremento reciente de la población.
De hecho, el análisis indica que la abundancia de tortugas se mantuvo relativamente estable durante el periodo estudiado, lo que constituye una señal positiva para su conservación.
La recuperación histórica es real, pero no debe confundirse con una duplicación demostrada desde 1999.
Cuatro décadas de protección que han cambiado el destino de la especie
La recuperación de las tortugas gigantes de Aldabra no ha sido consecuencia de una única intervención, sino de un esfuerzo de conservación prolongado durante décadas.
El atolón fue declarado reserva natural estricta en 1981 y pasó a formar parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1982.
Estas medidas contribuyeron a limitar la presión humana y a conservar los hábitats de los que depende la especie.
La protección también ha incluido programas de seguimiento científico y actuaciones destinadas a controlar animales introducidos que alteran el equilibrio ecológico.
Un ejemplo importante fue la eliminación de las cabras asilvestradas, completada en 2012. Estos herbívoros competían por la vegetación y reducían la disponibilidad de alimento y sombra para las tortugas.
La combinación de protección del territorio, control de especies invasoras y vigilancia continuada ha favorecido que Aldabra mantenga una población extraordinariamente abundante.
El resultado demuestra que los programas de conservación pueden conseguir cambios profundos cuando se mantienen durante varias generaciones.
Las tortugas gigantes también ayudan a conservar el ecosistema
La importancia de esta recuperación va mucho más allá de evitar la desaparición de una especie.
Las tortugas gigantes son consideradas ingenieras del ecosistema, porque sus actividades modifican físicamente el entorno y condicionan el funcionamiento de las comunidades vegetales.
Al alimentarse de hierbas, hojas y otras plantas, contribuyen a regular la vegetación. Sus desplazamientos también influyen en la estructura de determinados hábitats.
Además, pueden dispersar semillas a través de sus excrementos, facilitando el transporte de material vegetal entre distintas zonas.
Estas funciones resultan especialmente relevantes en ecosistemas insulares, donde la desaparición de grandes herbívoros puede provocar transformaciones duraderas.
Por ello, conservar las tortugas de Aldabra significa también proteger procesos ecológicos de los que dependen otras especies.
Esta capacidad explica que las tortugas gigantes se utilicen en determinados proyectos de restauración ecológica como sustitutas funcionales de grandes herbívoros desaparecidos.
El cambio climático amenaza uno de los mayores éxitos de conservación
A pesar de los resultados positivos, los científicos advierten de que la situación actual no garantiza la supervivencia futura de la población.
Aldabra es un atolón coralino de escasa elevación sobre el nivel del mar y, por tanto, especialmente sensible a determinados efectos del cambio climático.
Las sequías prolongadas pueden reducir la disponibilidad de vegetación y agua, mientras que el aumento de las temperaturas puede limitar las horas durante las que las tortugas pueden alimentarse sin riesgo de sobrecalentamiento.
El aumento del nivel del mar representa otra amenaza potencial para los hábitats costeros.
A estos problemas se suma la presencia de especies invasoras.
Aunque las cabras asilvestradas fueron eliminadas, las ratas negras y los gatos asilvestrados continúan presentes en buena parte del atolón. Ambos pueden depredar huevos y crías, afectando especialmente a las primeras etapas de vida.
Por eso, los autores insisten en que mantener los programas de seguimiento y ampliar las actuaciones contra las especies invasoras será fundamental para anticipar posibles cambios demográficos.
El nuevo estudio proporciona una referencia científica mucho más fiable para detectar futuras disminuciones antes de que se conviertan en una crisis de conservación.
Más información: Inferring the Abundance of an Island Megaherbivore From Semi-Structured Distance Sampling.

Deja una respuesta