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Google apuesta por una gigantesca batería de “óxido” que almacenará energía limpia durante hasta 100 horas, la mayor jamás instalada

2 marzo, 2026 Deja un comentario

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El sistema utiliza química de «hierro-aire», que literalmente respira oxígeno para oxidar los gránulos de hierro y liberar electrones. Debido a que el hierro, el agua y el aire son abundantes y baratos, el costo marginal de agregar horas de almacenamiento es mucho menor que el de iones de litio, lo que lo convierte en la solución ideal para «afianzar» la energía renovable durante las pausas climáticas de varios días.

  • Centro de datos en Minnesota.
  • 1.400 MW eólicos + 200 MW solares.
  • 300 MW / 30 GWh de almacenamiento.
  • 100 horas de respaldo continuo.
  • Tecnología basada en oxidación reversible del hierro.
  • Objetivo: red más estable, sin subir tarifas.

La batería de “óxido” que quiere cambiar las reglas del juego en los centros de datos de Google

Un nuevo centro de datos de Google en Pine Island, Minnesota, funcionará con renovables variables y un sistema de almacenamiento de larga duración basado en baterías de hierro-aire, una tecnología que utiliza un proceso tan cotidiano como la formación de óxido para almacenar electricidad durante días.

El proyecto, desarrollado por Xcel Energy, integrará 1.400 MW de energía eólica, 200 MW solares y 300 MW de potencia con 30 GWh de capacidad de almacenamiento, suministrados por Form Energy. Para ponerlo en contexto: la mayor batería operativa hasta ahora por capacidad es la de Edwards & Sanborn en California, con 3,3 GWh. Aquí se habla de casi diez veces más energía almacenada.

No es una diferencia menor. Es un salto de escala.

Cómo funciona la batería que “respira” óxido

Las baterías de hierro-aire operan mediante un principio sencillo pero elegante: la oxidación reversible. Cuando se cargan, una corriente eléctrica convierte el óxido en hierro metálico. Al descargarse, el hierro reacciona con el oxígeno del aire y vuelve a transformarse en óxido, liberando electricidad en el proceso.

Nada de litio. Nada de níquel o cobalto. Solo hierro, agua y aire.

La clave no está en la potencia instantánea —otras tecnologías pueden ofrecer descargas más rápidas— sino en la duración. Este sistema está diseñado para suministrar energía durante hasta 100 horas consecutivas. Eso permite cubrir periodos prolongados sin viento o sin sol, algo que las baterías convencionales de 2 a 4 horas no pueden hacer.

Es almacenamiento pensado para días enteros, no para picos puntuales.

Centros de datos: el nuevo frente energético

Los centros de datos se han convertido en infraestructuras críticas. Inteligencia artificial, computación en la nube, servicios digitales… todo depende de ellos. Pero también son grandes consumidores eléctricos, con demandas constantes y muy elevadas.

La combinación de renovables variables con almacenamiento de larga duración cambia la ecuación. Permite ofrecer lo que en el sector eléctrico se llama capacidad firme: energía disponible cuando realmente se necesita, no solo cuando sopla el viento o brilla el sol.

Desde Xcel Energy se ha presentado el acuerdo como un modelo de colaboración público-privada que impulsa los objetivos de descarbonización del estado de Minnesota sin trasladar costes adicionales a hogares y empresas. Google asumirá los costes de nueva infraestructura de red asociados al proyecto, evitando así tensiones tarifarias.

Un matiz importante: el despliegue de grandes centros de datos suele generar debate por su consumo de energía y agua. En este caso, el encaje regulatorio también ha sido relevante. En 2025, Minnesota amplió incentivos para centros de datos incorporando requisitos ambientales sobre uso de energía y recursos hídricos. Ese equilibrio —atracción de inversión con salvaguardas ambientales— marca tendencia en varios estados de EE. UU.

Más allá del litio: diversificar el almacenamiento

La transición energética no puede depender de una sola química. Las baterías de ion-litio dominan el mercado actual, especialmente para movilidad y almacenamiento de corta duración, pero presentan limitaciones cuando se trata de cubrir varios días seguidos sin generación renovable.

El hierro, en cambio, es uno de los materiales más abundantes y económicos del planeta. Su cadena de suministro es madura y geográficamente diversificada. Esto reduce riesgos geopolíticos y presión sobre minerales críticos.

No se trata de sustituir al litio en todos los usos. Se trata de complementarlo.

En un sistema eléctrico cada vez más renovable, será necesario combinar almacenamiento de corta, media y larga duración. Las baterías de hierro-aire ocupan ese espacio que hasta ahora quedaba huérfano entre las soluciones de horas y las tecnologías estacionales como el hidrógeno.

Un modelo exportable

La declaración de responsables empresariales y de la Cámara de Comercio de Minnesota apunta a algo interesante: la colaboración entre grandes consumidores eléctricos y empresas de servicios públicos puede acelerar la descarbonización del sistema completo.

Si los nuevos centros de datos incorporan desde el inicio energía libre de carbono y almacenamiento avanzado, se evita el efecto rebote de aumentar la demanda con generación fósil adicional.

Otros estados —y otros países— observan con atención este tipo de acuerdos. La electrificación masiva, el auge de la inteligencia artificial y la digitalización requieren energía. Mucha. La cuestión es de dónde viene y cómo se gestiona.

Potencial

El despliegue de baterías de hierro-aire a gran escala puede contribuir de forma realista a la estabilidad de sistemas eléctricos con alta penetración renovable. Permite:

  • Reducir el uso de centrales de gas en periodos prolongados sin viento ni sol.
  • Integrar más energía eólica y solar sin comprometer la fiabilidad.
  • Diversificar tecnologías y materias primas críticas.
  • Facilitar una electrificación más limpia de industrias y servicios digitales.

Si esta tecnología demuestra viabilidad técnica y económica en proyectos como el de Minnesota, podría replicarse en regiones con alta variabilidad renovable —desde el Medio Oeste estadounidense hasta zonas con fuerte desarrollo eólico en Europa—.

No es una solución mágica. Pero sí una pieza importante.

La transición energética necesita almacenamiento que aguante días enteros. Y, a veces, el futuro se construye con algo tan simple como el hierro que se oxida y se desoxida. Parece básico. Pero puede cambiar el tablero.

Vía Xcel Energy Newsroom

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Publicado en: Almacenamiento de energía

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