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Google construirá un centro de datos pionero sin agua en un estado con sequía crónica usando tecnología avanzada de refrigeración por aire

25 febrero, 2026 3 comentarios

2.1/5 - (28 votos)
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Google construirá un centro de datos pionero en Texas cambiando miles de litros de agua para refrigeración de servidores por tecnología avanzada de refrigeración por aire.

  • Centros de datos, sed de agua.
  • Texas, clima extremo, presión hídrica.
  • Refrigeración sin consumo de agua.
  • IA, nube, demanda imparable.
  • Energía renovable asociada.
  • Impacto local bajo la lupa.

Un centro de datos sin agua en un estado con sequía crónica

La promesa es contundente: el próximo centro de datos de Google en el condado de Wilbarger, Texas, funcionará sin utilizar agua para refrigeración. En un estado marcado por olas de calor, sequías recurrentes y tensiones crecientes sobre los acuíferos, el anuncio no es menor. Tampoco casual. Los centros de datos se han convertido en una de las infraestructuras críticas de la era digital, pero también en una fuente silenciosa de conflicto ambiental.

Durante años, la refrigeración de servidores ha dependido de sistemas evaporativos intensivos en agua, una solución eficiente desde el punto de vista térmico, pero problemática allí donde el agua escasea. En ese contexto, hablar de un centro de datos “water-free” en Texas suena casi a provocación. O a cambio de paradigma.

Por qué los centros de datos ponen en jaque al agua

Los servidores no descansan. Procesan búsquedas, mapas, correos, vídeos, modelos de inteligencia artificial… y todo ese cálculo genera calor. Mucho. Mantener temperaturas estables es esencial para evitar fallos, y ahí entra el agua como refrigerante barato y eficaz.

El problema no es solo el volumen total, sino dónde se consume. En Estados Unidos operan más de 4.000 centros de datos y dos tercios se encuentran en zonas con estrés hídrico. No están pensados para adaptarse rápido a una sequía prolongada, y tampoco lo están las infraestructuras municipales que comparten recurso con ellos.

Para ponerlo en contexto: un centro de datos de tamaño medio puede llegar a consumir más de 400 millones de litros de agua al año solo para refrigeración, una cifra comparable al consumo anual de unas 1.000 viviendas. No es irrelevante. Y menos aún cuando se concentra en regiones vulnerables.

Uso de agua en la refrigeración de centros de datos

Cuando se habla de consumo de agua en centros de datos, no se hace referencia al agua que circula dentro de los circuitos cerrados de refrigeración, como los sistemas de agua helada usados en chillers industriales. En la mayoría de instalaciones modernas, esos circuitos están sellados y no implican un consumo directo de agua por sí mismos.

El impacto hídrico aparece en una fase distinta del proceso: la disipación final del calor. Para evacuar la energía térmica generada por miles de servidores funcionando de forma continua, muchos centros de datos recurren a torres de refrigeración evaporativas u otros sistemas auxiliares que sí requieren reposiciones periódicas de agua debido a evaporación, purgas y control de la calidad del fluido.

Es en ese punto donde se produce el consumo neto de agua, especialmente relevante en regiones con estrés hídrico. Por ese motivo, organismos del sector energético y del agua, así como estudios independientes, contabilizan el uso anual de agua asociado a la refrigeración, aunque el circuito primario sea cerrado.

La relevancia del anuncio de Google —y de iniciativas similares en otras compañías tecnológicas— no radica en el uso de agua helada, una tecnología ampliamente conocida y utilizada desde hace décadas, sino en la eliminación de los sistemas evaporativos y en la apuesta por refrigeración por aire u otras soluciones de intercambio térmico sin consumo de agua.

Esta distinción es clave para entender el debate actual. Un centro de datos puede emplear chillers y, aun así, tener un impacto hídrico significativo. El reto que se plantea ahora la industria es avanzar hacia modelos capaces de operar sin consumo neto de agua, especialmente en zonas donde el recurso es limitado y cada metro cúbico cuenta.

La apuesta de Google: aire en lugar de agua

Google no ha detallado al milímetro la tecnología que usará en Texas, pero sí ha confirmado el enfoque: refrigeración avanzada por aire, reservando el agua únicamente para usos básicos del campus, como cocinas o servicios.

No es una solución trivial. Refrigerar con aire en climas cálidos implica un mayor consumo energético, lo que desplaza el problema del agua a la electricidad. Aquí entra en juego otro elemento clave del proyecto: la energía.

El centro de Wilbarger County se construye junto a nuevas plantas de energía limpia desarrolladas en colaboración con AES, diseñadas para alimentar directamente la instalación. La lógica es clara: si se elimina el agua, la electricidad debe ser renovable, local y suficiente. De lo contrario, el impacto simplemente cambia de forma.

Texas, con su enorme capacidad eólica y solar, ofrece esa posibilidad. Y también una ventaja estratégica: proximidad a millones de usuarios que demandan servicios digitales en tiempo real.

IA, crecimiento y una infraestructura que no deja de expandirse

El trasfondo es incómodo. La demanda de computación no deja de crecer, impulsada por la inteligencia artificial generativa, el almacenamiento masivo y los servicios en la nube. La infraestructura física que lo sostiene, sin embargo, no ha cambiado tan rápido como el discurso tecnológico.

En foros recientes, algunas voces del sector han minimizado el impacto hídrico por consulta digital, señalando que una interacción con un sistema de IA consume apenas fracciones de mililitro de agua. Técnicamente cierto. Ambientalmente, incompleto. El problema no está en la consulta aislada, sino en la escala acumulada, día tras día, en miles de instalaciones repartidas por regiones frágiles.

Un informe del sector del agua proyecta que la demanda hídrica de los centros de datos podría triplicarse en los próximos 25 años si no se generalizan soluciones alternativas. De ahí la relevancia de iniciativas como esta, más allá del titular.

Potencial

Este tipo de centros de datos abre varias vías realistas hacia un modelo digital más compatible con los límites del planeta:

La normalización de la refrigeración sin agua en regiones con estrés hídrico, reservando los sistemas evaporativos solo donde el recurso sea abundante y renovable.

La integración obligatoria de energías renovables locales, no como compensación posterior, sino como parte estructural del diseño del centro.

El impulso a normativas más exigentes sobre uso de agua y transparencia ambiental en infraestructuras digitales, algo que empieza a debatirse en varios países.

Y, quizá lo más importante, una conversación más honesta sobre el coste real de la nube, la IA y los servicios “intangibles”. Porque no lo son. Consumen suelo, energía, materiales… y agua.

Que Google prometa un centro de datos sin agua en Texas no resuelve el problema global. Pero señala una dirección. Y, en un contexto de crisis climática, a veces eso ya es un primer paso necesario.

Vía Wilbarger County data center

Fotos vía datacenters.google

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Publicado en: Eficiencia energética

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Comentarios

  1. Julio Toledo dice

    26 febrero, 2026 a las 22:54

    Hola. de dónde sacan ese dato? el consumo de agua? utilizan chillers. El circuito es cerrado. usan agua helada. Quien los asesora? tienen idea de cómo usar la refrigeración mediante agua?

    Responder
  2. Daniel dice

    27 febrero, 2026 a las 03:12

    cuanta charlatanería, los chillers condensados por aire, son de la época en que los pantalones se subían con roldan. Basta de tonterías por favor!

    Responder
  3. Anónimo dice

    27 febrero, 2026 a las 04:13

    si leíste bien? Se refieren a una fase diferente que usan sistemas evaporativos

    Responder

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