
Un cubo reutilizable que recoge y mide el agua desperdiciada mientras se calienta la ducha.
- Recuperación del agua fría de la ducha.
- Depósito simple de 8 litros reutilizable.
- Medición del consumo en tiempo real.
- Conciencia doméstica del agua.
- Reducción del desperdicio diario sin reformas.
- Pequeños gestos, impacto acumulado.
BERGVATTNET, un kit sencillo y asequible para ahorrar agua en la ducha
¿Y si la ducha cotidiana —ese gesto automático que casi nadie cuestiona— pudiera convertirse en un pequeño acto de sostenibilidad? Sin obras. Sin cambiar toda la instalación del baño. Sin volverse experto en fontanería.
Esa es la idea detrás de BERGVATTNET, una pequeña gama de accesorios lanzada por IKEA que busca algo muy concreto: aprovechar el agua que normalmente se pierde mientras esperamos a que salga caliente.
Es un momento breve, casi imperceptible. Pero si se multiplica por millones de hogares y por años de uso… el volumen desperdiciado deja de ser anecdótico.
Organismos como la ADEME francesa o muchas agencias de eficiencia hídrica europeas llevan tiempo señalando ese problema invisible: el agua fría que corre por el desagüe antes de alcanzar la temperatura adecuada. En una vivienda media, esa espera puede suponer varios litros en cada ducha.
No parece mucho. Hasta que se suma.
El enfoque de IKEA es simple: recoger, medir y hacer visible ese consumo.
Pequeños objetos. Pero con una idea clara detrás.
Primer elemento del dispositivo: el cubo BERGVATTNET de 8 litros
El componente más básico del sistema es también el más intuitivo: un cubo diseñado para encajar en la esquina de la ducha.
Su función es tan sencilla que sorprende no haberla visto más veces en productos comerciales: recoger el agua fría que sale antes de que llegue la caliente.

El recipiente tiene 8 litros de capacidad, suficiente para almacenar el agua de una o incluso varias duchas cortas. Esa agua no es agua sucia. Simplemente es agua limpia que todavía no ha alcanzado la temperatura adecuada.
En lugar de perderse por el desagüe, puede reutilizarse fácilmente en el hogar:
- Rellenar la cisterna del inodoro.
- Regar plantas.
- Limpiar suelos o terrazas.
- Prelavar utensilios.
En muchas casas ya se hace de forma improvisada con cubos o barreños. La diferencia aquí está en el diseño adaptado al espacio de la ducha, que facilita integrarlo en la rutina diaria sin estorbar.
Además, el cubo incorpora detalles prácticos: asa robusta, boquilla vertedora y una pequeña bandeja superior para colocar jabón o accesorios.
Nada revolucionario. Pero sí muy pensado.
Y a veces la sostenibilidad empieza precisamente así: con soluciones domésticas muy simples.
El agua recuperada también cuenta
Uno de los aspectos interesantes de este tipo de soluciones es que ayudan a revalorizar el agua dentro del hogar.
En muchos países europeos, la disponibilidad de agua potable se da por sentada. Pero la realidad empieza a cambiar. Las sequías recurrentes en regiones mediterráneas, incluidas zonas de España, Italia o el sur de Francia, están obligando a repensar el uso cotidiano del recurso.

El agua que se recupera durante una ducha puede parecer poca cosa. Sin embargo, si se reutiliza cada día, puede cubrir una parte significativa de usos domésticos que no requieren agua potable.
Las plantas del balcón, por ejemplo. O el pequeño jardín.
Es un gesto pequeño. Pero repetido cientos de veces al año, deja de ser tan pequeño.
Segundo elemento del dispositivo: el contador de ducha
El segundo componente del sistema introduce un elemento diferente: la medición del consumo.
El contador digital BERGVATTNET muestra tres datos en tiempo real:
- Cantidad de agua utilizada.
- Duración de la ducha.
- Temperatura.
Puede parecer un simple gadget. Pero la psicología del comportamiento demuestra algo interesante: cuando las personas ven el consumo en tiempo real, tienden a reducirlo automáticamente.

Es el mismo principio que utilizan los contadores inteligentes de electricidad.
La diferencia es que aquí la información aparece justo en el momento en que se está usando el recurso.
El dispositivo incluso incorpora una función curiosa: si se corta el agua menos de dos minutos —por ejemplo, mientras uno se enjabona— el temporizador se reanuda automáticamente.
Un pequeño empujón para seguir las recomendaciones de ahorro que suelen hacer organismos públicos.

Y sí, IKEA sugiere convertirlo en un juego familiar. Quién hace la ducha más eficiente. Quién reduce más el consumo.
Puede parecer una tontería. Pero la gamificación del ahorro funciona sorprendentemente bien en muchos hogares.
La eficiencia hídrica empieza en casa
La mayor parte de las estrategias para reducir el consumo de agua suelen centrarse en infraestructuras: depuración, reutilización urbana, desalación o modernización agrícola.
Todas ellas son necesarias. Pero el consumo doméstico sigue representando una parte relevante del uso urbano de agua.
En Europa, las duchas pueden representar entre el 20 % y el 30 % del consumo de agua en una vivienda. Por eso cada pequeño ajuste cuenta:
- Duchas más cortas.
- Grifos eficientes.
- Aireadores.
- Sistemas de medición.
- Reutilización del agua fría inicial.
No se trata de cambiar radicalmente el estilo de vida. Se trata de hacer visible el recurso que normalmente pasa desapercibido.
Cuando el consumo se ve… suele cambiar.
Potencial
Soluciones como BERGVATTNET muestran algo interesante: la transición ecológica no siempre depende de grandes infraestructuras o tecnologías complejas.
A veces empieza con cambios muy cotidianos.
Si este tipo de sistemas se extendiera ampliamente en los hogares europeos, podría contribuir a varios objetivos importantes:
- Reducción del desperdicio de agua potable en viviendas.
- Disminución del consumo energético asociado al agua caliente.
- Mayor conciencia ciudadana sobre el uso del agua.
- Integración del ahorro en rutinas domésticas normales.
Además, abre la puerta a otras innovaciones domésticas que ya empiezan a aparecer:
- Sistemas de recuperación de agua de ducha para cisternas.
- Duchas con recirculación temporal de agua.
- Sensores inteligentes de consumo.
- Electrodomésticos conectados para gestión hídrica.
La sostenibilidad, al final, no siempre llega con grandes gestos heroicos.
A veces empieza con algo tan sencillo como mirar el agua que cae de la ducha… y decidir no dejarla escapar sin más.
Vía www.ikea.com



Jose I dice
Buenos dias.. Eso lo hago siempre y no me hace falta el aparato que mencionáis, ( en mi caso es para fregar suelos y para el wc ).
Ya no saben que sacar al mercado para consumir. Lo veo inutil y ocupa mucho sitio.
Jordi dice
Nos imaginamos que el cubo que tu pones en la ducha es invisible, por lo cual no ocupa espacio. Por otro lado, si usas una alcachofa en tu ducha, te encanta sostenerla con la mano en dirección al cubo o la sumerges en el cubo y te vas agachando hasta que el agua sale caliente.