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Ingeniero británico alimenta un coche eléctrico usando baterías recicladas de más de 500 vapers desechables, capaz de recorrer 29 km

12 marzo, 2026 Deja un comentario

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YouTuber británico reutiliza baterías de vapers tirados para alimentar un pequeño vehículo eléctrico con una autonomía de 29 km.

  • Vapers desechables tirados → millones cada año.
  • Baterías de litio todavía funcionales.
  • Más de 500 vapers reutilizados.
  • Batería experimental de 50 voltios y 2,5 kWh.
  • Pequeño coche eléctrico funcionando.
  • Autonomía cercana a 29 kilómetros.
  • Ejemplo claro del potencial oculto en el residuo electrónico.

Un británico logra mover un coche eléctrico con baterías de vapers desechables

Cualquiera que haya paseado por el recinto de un festival o haya mirado dentro de una papelera pública probablemente se haya topado con decenas de vapers desechables tirados. En pocos años estos dispositivos se han convertido en uno de los ejemplos más visibles de residuos electrónicos de usar y tirar.

Las cifras ayudan a entender la magnitud del problema. Las estimaciones de organismos internacionales indican que al menos 844 millones de vapers desechables fueron descartados en el mundo en 2022, y solo en 2023 se calcula que alrededor de 500.000 unidades se tiraban cada día. Lo paradójico es que muchos de ellos contienen pequeñas baterías de ion-litio recargables, similares a las que usan auriculares inalámbricos o pequeños gadgets electrónicos.

En otras palabras: tecnología energética útil… que acaba en la basura tras unos pocos días de uso.

La pregunta es inevitable. ¿Podría aprovecharse esa energía antes de que se pierda?

Eso es exactamente lo que quiso comprobar el creador británico Chris Doel, conocido por sus experimentos con electrónica recuperada. Tras alimentar previamente una bicicleta eléctrica con vapers reciclados e incluso su propio taller, decidió subir el nivel del desafío: mover un coche eléctrico usando exclusivamente baterías extraídas de estos dispositivos desechables.

El resultado, aunque experimental, funciona.

Convertir vapers desechados en una batería funcional

Para su proyecto, Doel reunió más de 500 vapers usados, muchos de ellos recogidos en el suelo de un festival musical. Después comenzó un proceso que en realidad se parece bastante al que seguiría cualquier laboratorio de baterías: analizar celda por celda.

No todas las baterías seguían en buen estado. Algunas estaban degradadas o completamente descargadas. Otras, en cambio, mantenían todavía buena parte de su capacidad. Tras probarlas individualmente, el creador separó las que todavía podían reutilizarse.

Las celdas válidas se agruparon en 14 módulos impresos en 3D, formando filas de pequeñas baterías conectadas entre sí. El conjunto final alcanzó una capacidad aproximada de 2,5 kilovatios-hora y una tensión de 50 voltios, suficiente para alimentar un vehículo eléctrico pequeño.

A escala doméstica puede parecer poco, pero en términos energéticos equivale aproximadamente a la electricidad que consumiría una vivienda media durante varias horas.

Este tipo de ensamblaje recuerda a cómo se construyen las baterías de muchos vehículos eléctricos actuales: módulos formados por cientos o miles de celdas individuales, controladas por sistemas electrónicos que mantienen el equilibrio de carga.

Chris ya fue capaz de construir una batería mural de 2.52 kWh con 500 vapers reciclados y alimentar todo su taller durante 3 días.

El pequeño coche eléctrico elegido para el experimento

El vehículo seleccionado fue un Reva G-Wiz, un pequeño coche eléctrico urbano de principios de los años 2000. No era especialmente potente ni popular, pero precisamente por eso resultaba ideal para el experimento.

Este modelo desarrolla alrededor de 17 caballos de potencia y alcanza una velocidad máxima cercana a 80 kilómetros por hora en condiciones normales. Su batería original funciona a 50 voltios, lo que facilitaba reemplazarla por el sistema improvisado de vapers.

Intentar alimentar un coche moderno sería mucho más complicado.
Un vehículo eléctrico actual suele incorporar baterías de entre 50 y 80 kWh, decenas de veces más grandes que la del experimento. Según los cálculos del propio Doel, harían falta alrededor de 12.000 celdas de vapers para alimentar un coche como un Tesla.

El G-Wiz, en cambio, era lo suficientemente pequeño como para intentarlo.

Seguridad ante todo: gestión de batería y control de temperatura

Un paquete de baterías improvisado puede ser peligroso si no se controla adecuadamente. Las baterías de ion-litio son muy eficientes, pero también sensibles a sobrecargas, cortocircuitos o sobrecalentamientos.

Por eso el proyecto incorporó varias medidas de seguridad.

Las baterías se instalaron dentro de una estructura rígida de aluminio, diseñada para evitar movimientos bruscos durante la conducción. Cada celda incluía además fusibles individuales.

El sistema también contaba con un BMS (Battery Management System), una electrónica que supervisa constantemente el voltaje de cada batería. Este tipo de sistemas se utiliza en cualquier vehículo eléctrico moderno para evitar que una celda se cargue o descargue demasiado.

Además, el paquete incorporaba sensores de temperatura. Si alguna zona se calentaba demasiado, una alarma avisaba inmediatamente. Esto es crucial porque el sobrecalentamiento puede provocar thermal runaway, una reacción en cadena que puede causar incendios en baterías.

No era un proyecto para aficionados sin conocimientos técnicos, desde luego.

Un coche eléctrico cargado… con un cargador USB-C

Una de las partes más curiosas del experimento fue el sistema de carga.

Doel logró recargar su batería experimental utilizando un adaptador USB-C conectado a un cargador de portátil de 138 vatios. En otras palabras, el coche podía cargarse literalmente con el mismo tipo de cargador que alimenta un ordenador.

Esto no significa que sea una solución práctica para el transporte cotidiano, pero sí demuestra algo interesante: los sistemas eléctricos pequeños pueden ser sorprendentemente flexibles cuando se diseñan con electrónica adecuada.

Conduciendo un coche impulsado por vapers

Con el sistema listo, llegó el momento de la prueba real.

El pequeño coche salió a la carretera, circulando lentamente por la ciudad. Durante el trayecto, el acompañante mantenía la mano cerca de un interruptor de emergencia por si algo fallaba.

Pero el sistema aguantó.

El vehículo logró recorrer alrededor de 29 kilómetros antes de que la batería se agotara, alcanzando en algunos momentos velocidades cercanas a 64 kilómetros por hora.

Incluso pasó por un drive-through de comida rápida y realizó algunos recados cotidianos, como una visita a una tienda de bricolaje.

No era un sistema pensado para uso diario, pero demostraba algo evidente: muchas de las baterías que hoy se tiran todavía contienen energía perfectamente utilizable.

Vía Chris Doel

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Publicado en: Vehículos Eléctricos

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