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Investigadores hongkoneses desarrollan una película inteligente para ventanas que reduce la temperatura hasta 21 °C y ahorra más del 20% de energía

11 junio, 2026 1 comentario

5/5 - (9 votos)
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Nuevo film inteligente para ventanas disminuye la humedad del 91,7% al 53,8% y reduce la demanda energética de los edificios.

  • 🏙️ Lámina inteligente para ventanas.
  • 🌡️ Menos calor interior durante el día.
  • 💧 Absorción de humedad por la noche.
  • 🔒 Mayor privacidad nocturna.
  • ⚡ Reducción del consumo energético superior al 20%.
  • 🌍 Menos emisiones de carbono en edificios.
  • 🦠 Resistencia a bacterias y hongos.
  • 💰 Coste de fabricación reducido.
  • 🏢 Aplicación en ciudades cálidas y húmedas.
  • ♻️ Materiales de bajo impacto ambiental.

La película inteligente que regula luz y humedad de forma automática para reducir el consumo energético de los edificios

Los edificios consumen cerca del 30% de la energía mundial y generan una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero. En este contexto, cualquier tecnología capaz de mejorar la eficiencia energética sin requerir sistemas complejos despierta un enorme interés. Y eso es precisamente lo que ha conseguido un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Hong Kong.

Su desarrollo consiste en una película inteligente para ventanas capaz de reaccionar de manera autónoma a los cambios ambientales. Durante el día ayuda a reducir la entrada de calor solar y, por la noche, absorbe humedad del aire mientras aumenta la privacidad interior. Todo ello sin electricidad, sensores electrónicos ni mecanismos móviles.

Una ventana que cambia de comportamiento según la hora del día

La innovación recibe el nombre de MRLR (Moisture-responsive and Light-regulating film), una película multicapa diseñada para aprovechar procesos naturales como la evaporación y la absorción de agua.

Su estructura combina una capa de nanofibras de poliacrilonitrilo (PAN) con un hidrogel transparente de poliacrilamida (PAAM). Ambos materiales poseen una elevada capacidad para almacenar y liberar humedad, una característica que los investigadores han utilizado para controlar simultáneamente la temperatura, la iluminación y la humedad interior.

Durante las horas de sol, el agua retenida en la película se evapora gradualmente. Este proceso consume energía térmica y reduce la cantidad de radiación solar que atraviesa la ventana. Como consecuencia, disminuye el calentamiento del espacio interior.

Cuando llega la noche y aumenta la humedad ambiental, la película absorbe vapor de agua. En ese momento se vuelve menos transparente, lo que contribuye a reforzar la privacidad de los ocupantes mientras ayuda a controlar la humedad del ambiente.

No parece gran cosa. Pero en edificios con amplias superficies acristaladas el efecto acumulado puede ser considerable.

Resultados sorprendentes en las pruebas realizadas

Los ensayos de laboratorio mostraron un comportamiento especialmente prometedor.

En condiciones nocturnas, la humedad relativa de una cámara experimental descendió desde el 91,73% hasta el 53,76% en apenas seis horas gracias a la capacidad de absorción de la película.

Durante el día, los investigadores observaron reducciones de temperatura de hasta 21,1 °C en determinadas condiciones de ensayo. Esta cifra corresponde al comportamiento del sistema en el entorno experimental y demuestra la capacidad del material para modificar significativamente las condiciones térmicas locales.

Para evaluar su posible implantación real, el equipo desarrolló además simulaciones utilizando datos meteorológicos de distintas ciudades del mundo. Los resultados apuntan a una reducción media del consumo energético superior al 20% anual y a una disminución de emisiones superior a 18 kilogramos de CO₂ por metro cuadrado cada año.

Más allá del aire acondicionado: una nueva estrategia para edificios eficientes

La mayor parte de las soluciones actuales para ventanas inteligentes se basa en materiales termocrómicos o fotocrómicos, capaces de modificar sus propiedades ópticas según la temperatura o la intensidad de la luz.

Sin embargo, muchos de estos sistemas presentan inconvenientes importantes: costes elevados, procesos de fabricación complejos o problemas de durabilidad a largo plazo.

La propuesta desarrollada en Hong Kong adopta una filosofía distinta. Utiliza materiales abundantes, económicos y relativamente sencillos de producir a gran escala.

Esta aproximación resulta especialmente interesante porque la eficiencia energética de los edificios se está convirtiendo en uno de los pilares de las políticas climáticas internacionales. La Unión Europea, por ejemplo, impulsa actualmente la rehabilitación energética del parque inmobiliario mediante la revisión de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), que busca reducir progresivamente el consumo energético y las emisiones asociadas al sector de la construcción.

En este escenario, soluciones pasivas como esta película podrían complementar sistemas de climatización de alta eficiencia, aislamiento avanzado o energías renovables integradas en edificios.

Especialmente útil en regiones cálidas y húmedas

La tecnología ha sido concebida pensando en lugares donde coinciden altas temperaturas y elevados niveles de humedad durante gran parte del año.

Ciudades de Asia, América Latina, África tropical o regiones mediterráneas cada vez más afectadas por olas de calor podrían beneficiarse especialmente de este tipo de soluciones.

La combinación de control térmico, gestión de humedad y protección visual ofrece ventajas que van más allá del ahorro energético. También puede mejorar el confort de los ocupantes y reducir la dependencia de equipos de aire acondicionado, uno de los principales responsables de los picos de demanda eléctrica en muchas ciudades.

Además, en un contexto de calentamiento global, la adaptación climática de los edificios se está convirtiendo en una necesidad cada vez más urgente. Los materiales capaces de responder automáticamente al entorno representan una de las líneas de investigación más prometedoras dentro de la arquitectura bioclimática.

Durabilidad, higiene y mantenimiento reducido

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que los investigadores no se limitaron a analizar la eficiencia energética.

La película fue sometida a 300 ciclos de absorción y liberación de humedad, manteniendo un comportamiento estable durante las pruebas.

También mostró resistencia frente a la proliferación de bacterias y hongos, un aspecto especialmente importante en ambientes húmedos donde el crecimiento microbiológico suele convertirse en un problema recurrente.

Incluso tras varios días de exposición continua a aire muy contaminado, el material conservó propiedades repelentes al polvo, reduciendo potencialmente las necesidades de limpieza y mantenimiento.

Estos factores son fundamentales para cualquier tecnología destinada a instalarse masivamente en viviendas, oficinas o edificios públicos.

Potencial

La transición hacia ciudades bajas en carbono no depende únicamente de grandes infraestructuras energéticas. En muchas ocasiones, los avances más transformadores llegan a través de mejoras discretas que se integran en elementos cotidianos.

Esta película inteligente encaja perfectamente en esa filosofía. Puede instalarse sobre superficies ya existentes, no requiere alimentación eléctrica y aprovecha procesos naturales para mejorar el rendimiento energético de los edificios.

En el futuro podría combinarse con vidrios de alta eficiencia, fachadas bioclimáticas, paneles solares integrados o sistemas de ventilación natural para crear edificios capaces de adaptarse de forma dinámica a las condiciones climáticas.

La suma de miles de pequeñas mejoras distribuidas por viviendas, oficinas y espacios públicos podría traducirse en una reducción significativa de la demanda energética urbana. Y eso, en un mundo cada vez más cálido, tiene mucho valor.

Porque la construcción sostenible ya no consiste únicamente en levantar edificios más eficientes. También implica que los propios materiales trabajen a favor del clima. Esta nueva película inteligente apunta precisamente en esa dirección.

Más información: Yuechao Chao et al, Scalable Moisture‐Responsive and Light‐Regulating Films for Building Energy Saving and Privacy Protection, Advanced Energy Materials (2025). DOI: 10.1002/aenm.202503332

Vía Hong Kong Polytechnic University

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Publicado en: Arquitectura sostenible, Eficiencia energética

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Comentarios

  1. Francisco Barrera dice

    13 junio, 2026 a las 20:16

    Creo que hay algo que no están explicando ¿a qué temperatura se libera el vapor que sale de la película? Porque esa liberacion se da al interior y eso, en resumen, es que pase calor p9r evaporacion, aunque nonpor radiación.

    Si la película fuera reflectiva al exterior, entendería que no pase calor al interior, y eso tampoco lo comentan.

    Y por otro lado, los hidrogeles ya han sido evaluados para mejorar el performance geberal de losnsistemas vidriados, si es una tecnología similar, no hay mucho en qué innovar.

    Responder

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