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Investigadora noruega descubre que los peces costeros transportan carbono a zonas profundas del océano a través de sus heces, pueden hundirse hasta 6.390 metros al día

28 octubre, 2025 Deja un comentario

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Los peces ayudan a transportar carbono desde la superficie hacia las profundidades del océano, donde puede almacenarse a largo plazo.

  • Peces, aliados del clima.
  • Excremento marino, clave en el secuestro de carbono.
  • Carbono hundido, menos CO₂ en la atmósfera.
  • Más actividad en verano, más impacto climático.
  • Nuevas políticas de pesca, enfoque climático necesario.

Los peces ayudan al océano a almacenar carbono

Los peces son mucho más que alimento. Son ingenieros del carbono. En cada rincón del océano, ayudan a mover y almacenar carbono, y por tanto, a frenar el cambio climático. Su rol como reguladores invisibles del clima global está empezando a salir a la luz.

El carbono está en todas partes: en lo que comemos, en lo que respiramos y, cada vez más, en forma de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera. Proviene principalmente de la quema de combustibles fósiles. Cuando ese carbono se queda en el mar, y no vuelve al aire, el planeta respira un poco mejor.

Angela Martin, experta en ecología marina, lo resume de forma sencilla: sin peces en las profundidades, el carbono se queda en la superficie y vuelve al cielo. Con peces, en cambio, se hunde. Se entierra. Y eso cambia todo.

Pero hasta ahora, la mayoría de investigaciones se centraban en peces de mar abierto. ¿Y los de la costa? Poco se sabía. Hasta ahora.

Nuevos descubrimientos desde las costas del norte

Durante su doctorado en la Universidad de Agder, Angela Martin puso el foco en peces costeros noruegos, un grupo olvidado pero crucial. Analizó su excremento para entender cómo afecta al ciclo del carbono marino.

Su conclusión es clara: los peces costeros también cuentan. Y mucho.

Martin estudió diez especies típicas del litoral noruego, entre ellas bacalao, escorpina, caballa y varios tipos de lábridos. Todas viven en aguas relativamente poco profundas del Skagerrak y la costa oeste de Noruega. En esas aguas se da un intenso intercambio de carbono entre el mar y el aire, por lo que el papel de los peces ahí es especialmente relevante.

Analizar las heces no fue tarea fácil. Martin desarrolló métodos específicos para recolectarlas y estudiar su contenido. Así descubrió que no solo hay carbono en el excremento, sino que este se hunde rápido, especialmente si el pez ha comido animales con conchas o estructuras calcáreas.

La velocidad con la que se hunden las heces —entre 2.550 y 6.390 metros por día— determina si el carbono queda atrapado en los sedimentos o si vuelve rápidamente a la atmósfera. Es decir: la dieta del pez importa, y mucho.

Cuatro formas en que los peces influyen en el clima

El impacto climático de los peces va más allá de lo que imaginamos. Este estudio identificó cuatro mecanismos principales por los que los peces ayudan a regular el clima:

  • Almacenamiento directo: en sus cuerpos y en sus heces, ricas en carbono.
  • Transporte: a través de migraciones y movimientos diarios entre aguas profundas y poco profundas.
  • Regulación del ecosistema: controlan especies herbívoras que podrían arrasar zonas clave como los bosques de algas.
  • Bomba de nutrientes: movilizan nutrientes esenciales para el crecimiento del fitoplancton, que capta grandes cantidades de CO₂.

Es un sistema complejo. Un equilibrio constante entre emisión y almacenamiento.

Estaciones, ciclos y carbono

La cantidad de heces —y por tanto, de carbono potencialmente almacenado— aumenta en verano, cuando los peces se alimentan más. Esto sugiere que el efecto climático de los peces varía a lo largo del año y podría estar vinculado al cambio de estaciones, la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento.

Los peces no solo respiran y emiten CO₂ como cualquier otro animal. También generan mecanismos naturales de captura de carbono. Y lo hacen de forma eficiente.

Cambios en la gestión pesquera

Este tipo de investigaciones está empezando a cambiar la forma en que se entienden las pesquerías. Ya no basta con hablar de capturas sostenibles. Es necesario incorporar el papel climático de los peces en las políticas de gestión marina.

Angela Martin colabora ahora con el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), donde se plantea incluir el impacto climático en las recomendaciones sobre cuotas de pesca.

Esto es especialmente urgente en zonas como el Skagerrak, donde hay grandes reservas de carbono en los fondos marinos, pero aún no se sabe del todo cómo llegaron ahí. Es posible que peces costeros tengan un papel decisivo en transportar carbono desde zonas someras hacia las profundidades.

Una nueva línea de investigación

Los métodos que Martin desarrolló ya están siendo replicados en otras universidades, como la de Oslo y varias instituciones en Irlanda y Finlandia. Su trabajo, aunque lleno de tropiezos, abre la puerta a una ciencia marina más integrada, que no vea a los peces solo como recursos, sino como agentes del equilibrio climático.

Cada pez, cada migración, cada excremento cuenta.

Este tipo de hallazgos ofrece nuevas herramientas para mitigar la crisis climática:

  • Incluir el papel de los peces en los modelos climáticos. Hoy, la mayoría los ignoran.
  • Diseñar áreas marinas protegidas que favorezcan especies clave para el ciclo del carbono.
  • Modificar prácticas pesqueras para evitar el colapso de ecosistemas con alta capacidad de almacenamiento.
  • Fomentar la restauración de hábitats costeros —como los bosques de algas o las praderas marinas— que actúan en conjunto con los peces como sumideros naturales.
  • Invertir en ciencia marina aplicada que conecte biodiversidad, clima y políticas públicas.

El océano es mucho más que agua. Es una infraestructura natural de captura de carbono, y los peces, sus engranajes. Entenderlos, protegerlos y gestionar sus poblaciones con una visión ecológica será esencial si se quiere avanzar hacia un modelo más justo y sostenible para el planeta.

Más información: AURA: El papel funcional de los vertebrados marinos en el ciclo del carbono oceánico

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Publicado en: Medio Ambiente, Cambio Climático

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