
Científicos desarrollan método circular con metal líquido y luz solar que “cosecha” hidrógeno del agua dulce y del mar.
- Hidrógeno verde directamente desde agua de mar.
- Metal líquido (galio) activado por luz solar.
- Proceso circular reutilizable del material.
- Eficiencia inicial: 12,9 %.
- Sin necesidad de agua ultrapura.
- Posible producción descentralizada cerca de la costa.
Científicos utilizan luz solar y metal líquido para producir hidrógeno a partir del agua
Un grupo de investigadores ha desarrollado un proceso capaz de producir hidrógeno limpio utilizando únicamente luz solar y metal líquido, y lo más interesante: puede funcionar tanto con agua dulce como con agua de mar. La técnica abre una nueva vía para obtener hidrógeno verde, una de las piezas clave de la transición energética.
El método, descrito en la revista científica Nature Communications, permite “cosechar” moléculas de hidrógeno directamente del agua evitando algunas de las limitaciones que arrastran las tecnologías actuales de producción de hidrógeno. En lugar de depender de sistemas complejos o de agua altamente purificada, este enfoque utiliza un material muy particular: galio en estado líquido.
Según el investigador principal Luis Campos, el proceso demuestra que es posible producir hidrógeno sostenible aprovechando recursos muy abundantes: agua y luz.
“Ahora existe una forma de extraer hidrógeno sostenible usando agua de mar, que es fácilmente accesible, y apoyándose únicamente en la luz”, explica el investigador.
El hidrógeno lleva décadas considerado un combustible prometedor. No es difícil entender por qué: cuando se utiliza como combustible, el único subproducto es agua, sin emisiones directas de dióxido de carbono. Por eso se ve como una herramienta potencial para descarbonizar sectores donde la electrificación directa resulta complicada, como la industria pesada, el transporte marítimo o la producción de fertilizantes.
El papel clave del galio
En el centro de esta tecnología se encuentra el galio, un metal poco común pero fascinante desde el punto de vista químico. Su punto de fusión es muy bajo: alrededor de 29,7 °C, lo que significa que puede pasar fácilmente de sólido a líquido con un pequeño aporte de energía.
Cuando el galio se encuentra en forma de pequeñas partículas suspendidas en agua y se expone a la luz —ya sea solar o artificial— ocurre algo interesante. En su superficie comienza una reacción química: el metal se oxida lentamente al entrar en contacto con el agua, generando hidrógeno gaseoso.
El proceso produce un compuesto llamado oxihidróxido de galio, que posteriormente puede volver a convertirse en galio metálico mediante un proceso electroquímico. Es decir, el material se recupera y reutiliza, cerrando así un ciclo químico circular.
Esa circularidad es importante. Reduce la necesidad de extraer constantemente nuevo material y mejora la viabilidad económica del sistema a largo plazo.
El equipo de investigación logró alcanzar una eficiencia del 12,9 %, una cifra prometedora para una tecnología en fase temprana. Para ponerlo en contexto, las primeras células solares de silicio desarrolladas en la década de 1950 apenas alcanzaban un 6 % de eficiencia, y tardaron décadas en superar el 10 %.
Una alternativa a los métodos actuales de producción de hidrógeno
La mayor parte del hidrógeno que se produce hoy en el mundo no es realmente limpio. Más del 95 % se obtiene a partir de combustibles fósiles, principalmente mediante reformado de gas natural. Este proceso libera grandes cantidades de CO₂.
El llamado hidrógeno verde se obtiene normalmente mediante electrólisis, que separa el hidrógeno del oxígeno utilizando electricidad renovable. Sin embargo, este sistema tiene varios inconvenientes: requiere electricidad abundante, infraestructuras costosas y, en muchos casos, agua muy purificada.
Ahí es donde esta nueva tecnología podría marcar una diferencia.
El proceso basado en galio evita varias de estas limitaciones:
- Puede utilizar agua de mar sin desalinización previa.
- Funciona con luz solar directa.
- Permite recuperar y reutilizar el material catalizador.
- Tiene potencial para sistemas modulares y descentralizados.
Para regiones costeras con abundante sol —como Australia, el norte de África o incluso partes del sur de Europa— este enfoque podría resultar especialmente interesante.
Hacia reactores de hidrógeno a escala intermedia
El equipo científico ya trabaja en el siguiente paso: desarrollar un reactor experimental de escala media que permita probar el sistema fuera del laboratorio.
Ese paso es clave. Muchas tecnologías prometedoras en energía funcionan bien en condiciones controladas, pero enfrentan desafíos cuando se intenta escalarlas. Factores como la estabilidad del material, la eficiencia real bajo condiciones naturales o el coste del sistema pueden cambiar bastante.
También será necesario evaluar cómo integrar este tipo de producción en sistemas energéticos reales. Por ejemplo, combinándolo con almacenamiento de hidrógeno, plantas industriales cercanas o infraestructuras portuarias.
Si el proceso logra mantenerse eficiente a mayor escala, podría convertirse en una herramienta interesante dentro del creciente ecosistema del hidrógeno verde.
Potencial
La producción de hidrógeno con luz solar y metal líquido encaja en una tendencia clara: buscar tecnologías energéticas más simples, más circulares y menos dependientes de recursos escasos.
Si se perfecciona, este enfoque podría abrir varias posibilidades interesantes.
Por ejemplo, plantas de hidrógeno costeras alimentadas por energía solar, capaces de producir combustible limpio para barcos, puertos o industrias cercanas. También podría integrarse en sistemas híbridos renovables, donde el exceso de energía solar se utilice para regenerar el galio y mantener el ciclo activo.
Incluso se podrían imaginar reactores modulares flotantes, instalados cerca de parques eólicos marinos o plantas solares costeras. El hidrógeno producido podría almacenarse o transformarse en amoniaco verde, facilitando su transporte.
No sería una solución única para todo el sistema energético —ninguna lo es—, pero sí podría convertirse en una pieza más del puzzle de la descarbonización.
A veces los avances empiezan con observaciones aparentemente simples. En este caso, algo tan básico como ver cómo un metal líquido reacciona con el agua bajo la luz. Y de ahí… quizá una nueva forma de producir energía limpia.
Más información: Luis G. B. Campos et al, Low temperature and rapid photothermal oxidation of liquid gallium for circular hydrogen production, Nature Communications (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-68664-1



Panclasta dice
El ‘Motor de agua’ de un inventor español, acusado luego de fraude, venía a ser lo mismo, un motor de 4T que funcionaba con Hidrógeno, ningún misterio, y obtenía el H2 por electrólisis del agua con algo que no quedó claro si era Boro o FerroSilicio.
‘Nada nuevo bajo el Sol, lo que unos hacen hoy, otros ya lo hicieron antes, y otros lo repetirán después’ -Eclesiastés