
El sistema permite descomponer plásticos PET (como botellas y textiles) en monómeros útiles como BHET. Bajo luz solar simulada, logró convertir el 59% del PET con un rendimiento del 39% de BHET, superando ampliamente los métodos térmicos convencionales.
- Baterías agotadas de vehículos eléctricos: materia prima clave.
- Plásticos PET convertidos en monómeros útiles.
- Catalizador solar: hierro y grafito reciclado.
- Procesos más eficientes y limpios.
- Viabilidad económica y reducción de emisiones.
- Tecnología adaptable y escalable.
Construyendo catalizadores a partir de baterías gastadas
La clave de esta estrategia es un catalizador híbrido, diseñado a partir de materiales recuperados de baterías LFP al final de su vida útil. Se extraen los cátodos de FePO₄ y los ánodos de grafito, que tras un tratamiento químico actúan como base absorbente de luz. El hierro, disuelto desde el FePO₄, se deposita sobre el grafito reciclado mediante impregnación y pirólisis controladas.
El resultado es un material fototérmico activo, con nanopartículas de óxido de hierro (Fe₂O₃) uniformemente distribuidas, capaces de absorber luz solar y transformarla en calor localizado. Este calor es lo que impulsa la ruptura eficiente de cadenas de poliéster, como las del PET, generando monómeros reutilizables de BHET (tereftalato de bis-hidroxietilo).
Este enfoque no solo da nueva vida a residuos problemáticos, sino que también crea materiales funcionales con alto valor añadido, lo que representa un salto del reciclaje al upcycling: una valorización activa del residuo.
Despolimerización solar del PET
Para evaluar el potencial del catalizador, el equipo ensayó con plásticos PET bajo luz solar simulada (0,73 W/cm²). En solo 60 minutos, se alcanzó una conversión del PET cercana al 59%, con una producción de BHET superior al 39%. Estas cifras multiplican por tres y por ocho, respectivamente, los rendimientos obtenidos con métodos térmicos convencionales a igual temperatura.
El análisis cinético descartó efectos fotónicos: el rendimiento mejorado se debe al calor localizado generado por la luz solar, lo que permite descomponer el PET con menor energía.
Además, el sistema mostró una durabilidad notable, manteniendo más del 90% de su eficiencia tras 15 ciclos. Esta resistencia al uso repetido lo posiciona como una solución viable para operaciones industriales reales.
Viabilidad en condiciones solares reales
Los ensayos a escala piloto incluyeron un reactor fototérmico exterior, alimentado por luz solar natural y potenciado con una lente de Fresnel. En condiciones reales, el sistema alcanzó más de 190 °C y logró una conversión del PET del 99,8% en solo 30 minutos, con una recuperación de 39 gramos de BHET de alta pureza, lo que representa un rendimiento del 94%.
Lo más relevante: se probó con residuos postconsumo reales—botellas tintadas, envases flexibles, textiles y cajas plásticas—con muy buenos resultados, incluso en presencia de colorantes y polímeros mixtos. El catalizador demostró gran selectividad y actividad, clave para tratar flujos de residuos complejos, habituales en el reciclaje doméstico y urbano.
Del concepto a la viabilidad comercial
El equipo realizó un análisis tecnoeconómico completo (TEA), modelando una planta industrial capaz de procesar 100.000 toneladas de PET al año. El coste mínimo de venta estimado para el BHET recuperado fue de 1,003 €/kg, un 12% inferior al de monómeros vírgenes. Esto lo hace competitivo en el mercado.
Además, el proceso consume menos energía que las rutas térmicas tradicionales, evitando la emisión de 34.474 toneladas equivalentes de CO₂ al año, y reduciendo más de 83 toneladas de gases ácidos contaminantes.
Este enfoque no solo reduce costes, sino también el impacto ambiental, alineándose con los objetivos actuales de política climática y economía circular.
Una plataforma para la innovación circular
La versatilidad del sistema va más allá del PET o de las baterías LFP. La síntesis del catalizador es modular y adaptable, lo que permite integrarlo con otros tipos de baterías agotadas o plásticos postconsumo. Este modelo de aprovechamiento dual de residuos propone una lógica distinta: en lugar de destruir por completo, transformar selectivamente para obtener materiales más útiles que los originales.
El equipo prevé mejoras futuras: aumentar la capacidad de las plantas, recuperar calor residual, simplificar la producción del catalizador en un solo paso, y estudiar el comportamiento con baterías envejecidas de distintos orígenes. Todo esto busca afinar su rendimiento y escalabilidad.
Potencial
Este tipo de tecnologías representan una nueva generación de soluciones climáticamente inteligentes. Algunas de sus contribuciones más prometedoras incluyen:
- Cerrar ciclos de materiales complejos, como plásticos multicapa y baterías de litio, que hoy son un desafío para la industria del reciclaje.
- Reducir la dependencia de materias primas vírgenes, como el petróleo o minerales críticos, al recuperar componentes funcionales directamente del residuo.
- Descentralizar la valorización de residuos, abriendo la puerta a unidades modulares que funcionen con energía solar local en comunidades o regiones con menos infraestructuras.
- Acelerar la transición hacia una economía circular real, con procesos económicamente viables, ambientalmente neutros y técnicamente replicables.
- Fomentar sinergias entre sectores: automoción, envases, electrónica y energías renovables, creando una red interconectada de aprovechamiento de residuos.
Este avance no solo da respuesta a un problema técnico, sino que abre una vía práctica y transformadora para repensar la vida útil de nuestros recursos, impulsando una sociedad más resiliente, menos dependiente de lo nuevo, y más comprometida con el planeta.
Más información: www.sciengine.com



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