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Investigadores chinos desarrollan chaqueta invernal que regula la temperatura corporal con un 82.8% más de eficacia gracias al sudor

23 agosto, 2025 Deja un comentario

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Un equipo de científicos en China desarrolló una chaqueta con membrana de celulosa bacteriana que cambia de grosor según la humedad, cuando hay humedad (por sudor): se reduce a 2 mm para permitir enfriamiento. En aire frío y seco: mantiene 13 mm de grosor para conservar el calor.

  • Chaqueta que se adapta al sudor.
  • Regula el calor según la humedad.
  • Hasta 82,8 % más eficiente que tejidos normales.
  • Funciona en pruebas reales, no solo en laboratorio.
  • Reto: durabilidad y producción a gran escala.
  • Gran potencial en ropa de trabajo y uso diario.

En invierno, vestirse por capas es la norma. Abrigos gruesos, bufandas, guantes. Todo sirve para atrapar el calor y mantener a raya el frío. Pero cuando el cuerpo entra en movimiento, como al caminar rápido o hacer tareas al aire libre, esa protección se convierte en un horno portátil.

El sudor se acumula. La incomodidad crece. Y muchas veces, quitarse una capa es la única salida, aunque eso signifique exponerse al frío. Este problema lleva décadas sin una solución realista fuera del ámbito deportivo de alto rendimiento.

Ahora, un avance desarrollado en China promete cambiar las reglas del juego.

Una membrana que responde al sudor

El equipo dirigido por Xiuqiang Li, de la Universidad de Aeronáutica y Astronáutica de Nanjing, diseñó una chaqueta con un relleno a base de celulosa bacteriana, un material de origen biológico que responde de forma natural a la humedad.

En aire seco y frío, el material conserva una estructura porosa de 13 milímetros, reteniendo el calor corporal. Pero cuando el nivel de humedad aumenta —por ejemplo, al sudar durante una actividad intensa— la membrana se contrae hasta solo 2 milímetros, permitiendo que el exceso de calor escape.

Este cambio de grosor ocurre sin necesidad de baterías, sensores ni mecanismos externos. Solo con la humedad del propio cuerpo.

Resultados de laboratorio y pruebas reales

Primero, el equipo probó la membrana en condiciones controladas, simulando la piel humana y diferentes niveles de humedad y temperatura. Posteriormente, integraron el material en chaquetas comerciales y realizaron pruebas en exteriores.

Voluntarios caminaron, pedalearon y realizaron tareas cotidianas mientras se registraban datos como temperatura corporal, sensación térmica y nivel de confort percibido.

El resultado: una mejora del 82,8 % en la capacidad de regulación térmica frente a textiles convencionales. Además, se amplió en promedio 7,5 horas la “zona sin estrés térmico”, es decir, el periodo en que la temperatura corporal se mantiene estable sin intervención externa.

Aplicaciones más allá del invierno urbano

Esta tecnología tiene implicaciones concretas para personas que trabajan al aire libre: recolectores de residuos, personal de limpieza urbana, repartidores, policías, entre otros. Para estos colectivos, pasar varias horas en entornos cambiantes sin necesidad de quitarse o ponerse capas representa un cambio significativo en comodidad y salud térmica.

También hay potencial en sectores como el turismo de montaña, la construcción, o incluso en entornos militares, donde el equilibrio térmico puede ser clave para la resistencia física y la concentración.

En un plano más experimental, el mismo principio podría aplicarse en el diseño de trajes espaciales, donde el control pasivo del calor sigue siendo uno de los retos técnicos más complejos.

Obstáculos pendientes

A pesar de su eficacia, la membrana de celulosa bacteriana aún enfrenta barreras importantes:

  • Resistencia a largo plazo: falta probar su comportamiento frente al uso diario, los lavados frecuentes, la fricción y los cambios de temperatura extremos.
  • Condiciones extremas: todavía no hay datos suficientes sobre su rendimiento bajo nieve intensa, viento fuerte o lluvias prolongadas.
  • Escalabilidad: aunque la celulosa bacteriana es un material biodegradable y potencialmente económico, aún queda por resolver cómo producirla de forma masiva y sostenible.

Organismos como la Agencia Espacial Europea o iniciativas de ropa técnica circular en países nórdicos ya han mostrado interés en tecnologías que aprovechan propiedades naturales sin depender de electrónica ni fuentes de energía externas.

Más información: Sweat-sensitive adaptive warm clothing | Science Advances

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Publicado en: Gadgets Ecológicos

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