• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores convierten residuos de la industria papelera en una molécula para futuras baterías usando agua, sonido y solo 20 minutos

3 septiembre, 2026 Deja un comentario

3.7/5 - (3 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google
Imagen representativa generada por IA

La University of Illinois Urbana-Champaign ha desarrollado un método para descomponer lignina Kraft, uno de los grandes residuos de la fabricación de papel. Microgotas de agua generadas mediante ultrasonidos rompen la lignina a temperatura ambiente, sin catalizadores metálicos ni condiciones químicas agresivas, produciendo una nueva molécula denominada SEMILL-A.

  • 🔊 Ultrasonidos como motor de la reacción.
  • 💧 Microgotas de agua a temperatura ambiente.
  • ♻️ Valorización de lignina Kraft.
  • ⏱️ Proceso de apenas 20 minutos.
  • 🔋 Molécula con posible aplicación en baterías de flujo.

Ondas sonoras y microgotas de agua convierten residuos de la industria papelera en una molécula útil para almacenar energía

¿Por qué importa?

La industria papelera genera enormes cantidades de lignina Kraft, un material vegetal que suele quemarse dentro de las propias fábricas. La nueva técnica transforma parte de ese residuo en una molécula capaz de intercambiar electrones, una propiedad interesante para fabricar productos químicos renovables y, quizá más adelante, almacenar electricidad.

Un residuo abundante que todavía se aprovecha poco

La lignina es uno de los componentes principales de la madera. Actúa como una especie de armazón natural: aporta rigidez, protege las fibras vegetales y mantiene unida la estructura de árboles y plantas.

Durante la fabricación de pasta de papel mediante el proceso Kraft, esa lignina se separa de la celulosa y queda concentrada en un líquido oscuro conocido como licor negro. De ahí puede recuperarse como lignina Kraft, un polvo de composición compleja que varía según la madera empleada y las condiciones industriales.

Cada año se generan en el mundo más de 50 millones de toneladas de esta lignina. Más del 90 % se quema en las propias fábricas para producir calor, recuperar reactivos del proceso y reducir el consumo externo de energía.

Ese aprovechamiento energético tiene sentido dentro de una planta papelera. El inconveniente es que un material renovable rico en estructuras aromáticas termina utilizado como combustible de bajo valor. Una fracción podría destinarse a productos químicos, materiales o sistemas de almacenamiento energético capaces de sustituir compuestos derivados del petróleo.

Ahí está el verdadero interés del trabajo realizado en Estados Unidos.

Microgotas agitadas con ultrasonidos

El equipo dirigido por Joaquín Rodríguez-López, profesor de Química de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, ha desarrollado un método para descomponer lignina Kraft utilizando ondas sonoras de alta frecuencia.

El experimento parte de una mezcla de agua, aceite, lignina y ácido introducida en un pequeño recipiente. La ultrasonificación agita intensamente el líquido y forma diminutas gotas de agua dispersas en el aceite. Los investigadores las denominan microgotas de agua emulsionadas por sonicación.

Su tamaño importa. En la superficie que separa el agua del aceite aparecen condiciones químicas diferentes a las de una disolución convencional. La elevada proporción entre superficie y volumen favorece reacciones rápidas y puede generar especies químicas muy reactivas, entre ellas compuestos derivados del oxígeno.

Estas microgotas contribuyen a romper algunos de los enlaces de la lignina y a incorporar nuevos grupos funcionales. Todo ocurre a temperatura ambiente, sin añadir catalizadores metálicos de tierras raras y en unos 20 minutos.

No es una reacción completamente libre de productos químicos. El medio contiene aceite y ácido, y la energía necesaria para generar los ultrasonidos debe contabilizarse. La aportación científica consiste en conseguir una transformación rápida bajo condiciones mucho más suaves que muchos tratamientos térmicos convencionales.

SEMILL-A, una molécula inesperada

El proceso convirtió aproximadamente el 56 % de la lignina tratada en un producto molecular más pequeño. El equipo lo bautizó como SEMILL-A, un nombre formado a partir de la técnica empleada y del lugar donde fue descubierto.

La transformación también puede apreciarse a simple vista: el polvo oscuro de partida da lugar a un producto de color naranja. El cambio visual no demuestra por sí mismo qué molécula se ha formado, por lo que el grupo recurrió a varias técnicas de caracterización.

La estructura y las propiedades del compuesto se estudiaron mediante espectroscopía infrarroja, resonancia magnética nuclear, espectrometría de masas de alta resolución, cromatografía, microscopía y análisis electroquímicos. Investigadores del Laboratorio Nacional Argonne apoyaron el trabajo con simulaciones moleculares.

Los resultados indican que SEMILL-A puede aceptar y ceder electrones. También responde a variaciones del pH. Ambas características abren la puerta a utilizarla como punto de partida para productos químicos funcionales y materiales electroactivos.

Conviene mantener los pies en el suelo: todavía no es un ingrediente listo para introducirse en una batería.

Por qué una molécula vegetal podría servir para almacenar electricidad

Las baterías de flujo almacenan energía en líquidos contenidos en depósitos externos. Durante la carga y la descarga, esos líquidos circulan por una celda electroquímica donde determinadas moléculas aceptan o liberan electrones.

Este diseño permite aumentar la capacidad instalando depósitos más grandes. Por ello, las baterías de flujo se investigan principalmente para almacenamiento estacionario, por ejemplo junto a parques solares y eólicos. El peso y el volumen resultan menos críticos que en un vehículo eléctrico.

Algunos sistemas comerciales utilizan vanadio, un metal con buen comportamiento electroquímico que presenta costes y dependencias mineras relevantes. También se desarrollan electrolitos basados en hierro y moléculas orgánicas fabricadas a partir de materias primas fósiles o renovables.

SEMILL-A pertenece, por ahora, a esta última línea de investigación. Que pueda intercambiar electrones la convierte en candidata para seguir estudiando. Aún falta demostrar su solubilidad, estabilidad, tensión de funcionamiento, densidad energética y comportamiento después de numerosos ciclos.

El propio Rodríguez-López reconoce esa incertidumbre: la molécula podría no acabar formando parte de una batería. El descubrimiento ofrece sobre todo una nueva ruta para modificar biomasa compleja y obtener compuestos con propiedades ajustables.

De quemar lignina a construir una biorrefinería

Las papeleras ya aprovechan energéticamente el licor negro. Extraer demasiada lignina podría obligarlas a sustituir parte del calor y la electricidad que hoy producen con ese combustible interno. La valorización química solo será ambientalmente razonable si se integra sin perjudicar el balance energético de la fábrica.

Una opción más sensata sería separar una fracción de la lignina y dirigirla hacia productos con suficiente valor añadido. Este modelo se acerca al concepto de biorrefinería, donde la madera se divide en distintas corrientes y cada componente se destina al uso que mejor aprovecha sus propiedades.

La celulosa continuaría empleándose en papel, cartón, textiles o materiales derivados. Parte de la lignina seguiría aportando energía al proceso. Otra parte podría transformarse en resinas, adhesivos, recubrimientos, materiales de carbono o moléculas electroactivas.

La clave está en evitar que el tratamiento del residuo consuma más recursos y energía de los que permite ahorrar. Todavía no existe un análisis de ciclo de vida publicado que compare este método con la combustión de lignina o con otras rutas de valorización.

Una plataforma que podría ir más allá del papel

El interés del experimento no termina en SEMILL-A. El equipo investiga si las microgotas generadas por ultrasonidos pueden utilizarse para romper otros biopolímeros y determinados plásticos.

La posibilidad resulta atractiva porque muchos residuos son difíciles de reciclar precisamente por la resistencia y heterogeneidad de sus enlaces. Una técnica que opere a temperatura ambiente y evite catalizadores metálicos costosos podría ampliar el catálogo de materiales aprovechables.

Eso aún es una hipótesis de trabajo. Cada polímero reacciona de manera distinta y la lignina Kraft ya presenta una enorme variabilidad. Un método eficaz con una muestra de laboratorio puede ofrecer resultados diferentes con lignina procedente de otra especie de árbol o de otra fábrica.

Potencial

La tecnología podría encontrar su primer espacio en biorrefinerías integradas con fábricas de pasta de papel, donde la lignina ya se concentra y no sería necesario crear una nueva cadena de recogida. Tratar únicamente una parte permitiría conservar la recuperación energética del licor negro y fabricar productos de mayor valor con la fracción más adecuada.

Otra vía consiste en ajustar la reacción para obtener moléculas con propiedades concretas. Si los investigadores logran controlar la estructura final, podrían diseñarse electrolitos renovables para baterías de flujo, materiales sensibles al pH o intermediarios destinados a la química fina.

Antes de plantear una aplicación comercial harán falta ensayos con lignina industrial diversa, recuperación de disolventes, funcionamiento continuo y cálculos energéticos completos. Después llegará la prueba decisiva: demostrar que el compuesto mantiene sus propiedades durante miles de ciclos o que puede competir económica y ambientalmente con los productos actuales.

La idea tiene recorrido, aunque se encuentra al principio. Su valor inmediato está en mostrar que unas microgotas activadas por sonido pueden convertir un polímero vegetal difícil de procesar en una molécula funcional, rápidamente y bajo condiciones moderadas.

Vía University of Illinois Urbana-Champaign

Más información: One-Step, High-Yield Deconstruction of Kraft Lignin Into a Redox-Active Small Molecule Using Sonicated Emulsive Water Microdroplets

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Almacenamiento de energía, Reutilizar

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Dejan de segar tanto los márgenes de las carreteras y consiguen un 45 % más de polinizadores y un 23 % más de especies

Una gestión más inteligente de las cunetas puede convertir kilómetros de carretera en refugios para abejas y otros insectos, reduciendo siegas y tratamientos innecesarios.

Crean una tapa para el cubo de basura que usa la luz del sol para destruir las moléculas responsables del mal olor

Un catalizador integrado en un contenedor logra combatir los olores de residuos de comida durante más de 40 días sin necesitar electricidad.

Una fina lámina desarrollada en España reduce de 53 a 34,2 °C la temperatura de un contenedor marítimo al sol sin consumir electricidad

Cubren un contenedor con una fina lámina y consiguen bajar hasta 22 °C su temperatura sin gastar electricidad.

NiPoGi E3B con Ryzen 5 7430U: un mini PC de 6 núcleos que cabe prácticamente en cualquier sitio

16 GB de RAM, triple salida de vídeo, WiFi 6 y un consumo sorprendentemente bajo: analizamos qué puede hacer realmente este compacto ordenador y dónde están sus límites.

Construyen una máquina con IA que reconoce 60.000 piezas de LEGO: ya ha salvado 25 millones de acabar en la basura

Visión artificial, cintas transportadoras y aprendizaje automático para devolver al mercado miles de piezas usadas cada día y alargar su vida útil.

Meten cáscaras de huevo trituradas dentro de magnesio y consiguen un material más resistente para coches y aviones

Investigadores convierten un residuo alimentario rico en calcio en un refuerzo para aleaciones ligeras mediante un proceso que evita fundir completamente el metal.

Crean una «armadura» de tela para las fresas: bloquea los insectos y consigue hasta 3,56 veces más producción

Una cubierta textil tridimensional protege las plantas sin insecticidas y crea un microclima favorable que acelera la fructificación.

Un petrolero de 4.500 toneladas navega 33 km con un motor de hidrógeno y evita 1,2 toneladas de CO2 en solo dos horas

Japón prueba en condiciones reales una alternativa al fuel marítimo: combustión de hidrógeno, propulsión eléctrica y una demostración que abre nuevas vías para descarbonizar los grandes buques.

BLUETTI lleva a Europa una energía más inteligente y flexible este otoño con sus ofertas de Prime Day

Del respaldo energético en casa a los viajes en autocaravana: nuevas soluciones portátiles, almacenamiento solar y descuentos de hasta 699 € durante la promoción.

Copian las branquias de los peces y crean un material que desala agua con el sol incluso cuando tiene casi 6 veces más sal que el mar

Un aerogel de biomasa logra evaporar agua de mar y resistir salmueras extremas sin quedar bloqueado por los cristales de sal, abriendo una vía para producir agua dulce con energía solar.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies