
Científicos combinan micelio de hongo comestible y nanofibras de celulosa para crear sustituto sostenible al envoltorio plástico.
- Revestimiento natural a base de hongos.
- Sustituto potencial del plástico de un solo uso.
- Barreras contra agua, aceite y grasa.
- Material seguro, comestible y fácil de producir.
- Aplicación directa sobre papel, tejidos o madera.
Revestimiento derivado de hongos: una alternativa sostenible al plástico alimentario
Un equipo de la Universidad de Maine ha dado un paso interesante hacia un futuro con menos plásticos. Su investigación demuestra que un revestimiento natural, cultivado directamente sobre distintos materiales, puede funcionar como barrera impermeable y sustituir envoltorios y recubrimientos sintéticos de uso cotidiano.
El estudio parte de una pregunta sencilla: ¿es posible que un hongo comestible, combinado con fibras de madera procesadas, actúe como una capa protectora eficaz contra el agua, el aceite y la grasa? La respuesta apunta a que sí, y lo hace con una elegancia muy propia del mundo natural.
Cómo funciona este revestimiento fúngico
El protagonista es el hongo cola de pavo (Trametes versicolor), ampliamente conocido por su capacidad para colonizar madera y formar una red compacta de micelio. Bajo el sombrero del hongo crece una malla de filamentos finísimos que, en la naturaleza, actúa como barrera frente a la humedad.
El equipo científico mezcló esta estructura con nanofibrillas de celulosa, un componente habitual en la industria papelera. Las nanofibrillas aportan resistencia a la oxidación y a la penetración de aceites, mientras que el micelio organiza el material en una superficie densa y muy adherente. El resultado es una película continua, delgada y sorprendentemente robusta, comparable al espesor de una capa de pintura.
La investigadora Caitlin Howell, que dirige el proyecto, recuerda algo evidente pero a menudo olvidado: la naturaleza lleva millones de años resolviendo problemas de impermeabilización, adhesión y resistencia. En sus palabras, la clave está en aprovechar esos mecanismos “para reducir la dependencia de plásticos que terminan en vertederos y océanos”.
Cómo se cultiva el revestimiento
La técnica es sencilla y escalable. El hongo se cultiva en un medio líquido que ya incluye nanofibrillas de celulosa. Esa mezcla se extiende después en capas muy finas sobre papel, denim, fieltro de poliéster o láminas de abedul. Tres días bastan para que la superficie quede totalmente impermeabilizada. Con un día extra, el micelio crece un poco más y surgen tonos amarillos, naranjas o tostados que indican las zonas donde se ha expandido.
Para detener el crecimiento y fijar la estructura, el material se introduce en un horno. No hace falta añadir sustancias químicas ni realizar procesos complejos. El recubrimiento queda integrado en el soporte original, sin modificar su textura más allá de un ligero tacto satinado.
Resultados de las pruebas
En las pruebas de laboratorio, las gotas de agua se mantuvieron en forma de pequeñas esferas perfectas sobre los materiales tratados. Nada de absorción. Nada de manchas. Frente a líquidos más agresivos —como n-heptano, tolueno o aceites vegetales— el comportamiento fue igual de resistente.
Este rendimiento sitúa al material como candidato real para sustituir recubrimientos plásticos en envases alimentarios, vasos desechables o embalajes grasos. Además, se trata de un material seguro para el contacto con alimentos, biodegradable y basado en un organismo comestible. No es poca cosa.
Por qué esta investigación importa
Los materiales basados en micelio están viviendo un momento de impulso. Arquitectos e ingenieros los exploran para aislamiento térmico, paneles de construcción o incluso alternativas ligeras al hormigón.
En Singapur, un grupo de la Universidad Tecnológica Nanyang experimenta con bambú residual y micelio de seta ostra para crear azulejos que reducen la temperatura en edificios. Y en Reino Unido, un equipo de la Universidad de Newcastle trabaja con mycocrete, un compuesto fúngico con propiedades similares a un hormigón ultra ligero.
Este nuevo revestimiento se suma a esa tendencia, pero con un enfoque más próximo al día a día: envases, bolsas o envoltorios que millones de personas usan y tiran cada jornada. Y, como siempre, la clave está en la escala. Si una solución así se industrializa, el impacto sería enorme.
Potencial
Esta tecnología abre puertas prácticas. Podría integrarse en la fabricación de vasos compostables verdaderamente impermeables, bandejas alimentarias sin laminados plásticos o cajas de cartón resistentes a la grasa sin tratamientos químicos. Incluso en textiles, donde los acabados repelentes suelen incluir sustancias fluoradas difíciles de gestionar ambientalmente.
Si la industria adopta estos recubrimientos fúngicos, se avanzaría hacia envases monomaterial reciclables, compostaje doméstico sin complicaciones y productos de un solo uso con menor impacto. No soluciona la crisis climática por sí sola, claro, pero encaja en un cambio más profundo: materiales que se degradan sin dejar rastro y que aprovechan procesos biológicos en lugar de recursos fósiles.
Una pieza más —pequeña, pero valiosa— en la transición hacia una economía verdaderamente circular.
Vía An edible fungus could make paper, fabric liquid-proof – American Chemical Society



Emma Hdez Bulbarela dice
Los felicito!!
Es una emergencia mundial la necesidad de sustituir el plástico omnipresente.
Gracias porque en diferentes instituciones se está tomando muy en serio esta situación que ya rebasó todas las expectativas y que aunque no negamos su versatilidad, su funcionalidad prácticamente en todos los aspectos de la vida, el daño que está ocasionando a todos los ecosistemas es descomunal. Ojalá que llegue ese momento tan esperado en que el plástico ya no represente una amenaza para la vida y que este descubrimiento forme parte de las grandes tecnologías para elaborar productos sostenibles.
Edison Acosta dice
Es un avance muy importante que no puede quedarse archivado en la universidad. Debe quedar en las manos correctas, es más, la patente debería quedar abierta y libre para que muchos puedan tomarla; de esta manera, acelerar la transición y revertir los daños ambientales que se están saliendo de control. Invito a que este hallazgo sea de libre uso para el bien de nuestro planeta.
Pedro Ramos dice
Soy Ingeniero Químico, y tengo una gran idea, para desarrollar con este producto que podría solucionar un gran problema en la salud, que hoy por hoy no tiene solución.
Sería posible conseguir un contacto con la Universidad de Mein, para establecer una relación , para abrir la posibilidad de realizar una investigación en conjunto que permita obtener una solución a una o más enfermedades?