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Investigadores españoles patentan nuevo método que duplica el tamaño de microalgas y prolonga su conservación de 1 semana a 2 meses

4 febrero, 2026 Deja un comentario

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Nuevo medio semisólido desarrollado en Andalucía permite preservar microalgas flageladas hasta 8 veces más tiempo sin alterar su genética.

  • Colonias más grandes, crecimiento visible.
  • Supervivencia extendida, hasta 2 meses.
  • Menos contaminación, cultivos más estables.
  • Transporte sin frío, logística sencilla.
  • Puente a la industria, farmacia y cosmética.
  • Base para bioeconomía, carbono y recursos vivos.

Científicos andaluces diseñan técnica que amplía colonias de microalgas de 2 a 5 mm y las mantiene viables durante meses para uso industrial

Un equipo de investigación de la Universidad de Almería (UAL) ha dado un paso que va más allá del laboratorio. La patente que han desarrollado no solo permite conservar microalgas delicadas durante más tiempo, sino que lo hace manteniendo intactas sus propiedades genéticas y funcionales, algo clave cuando se piensa en aplicaciones reales, fuera del microscopio y dentro de cadenas de producción industriales.

En el fondo, la innovación toca un problema clásico de la biotecnología verde: cómo pasar de cultivos frágiles y casi artesanales a sistemas robustos, reproducibles y escalables. Las microalgas llevan años en el radar como materia prima para cosmética natural, compuestos farmacéuticos, biofertilizantes o incluso alimentos funcionales. Pero su conservación, su transporte y su estabilidad genética han sido un cuello de botella constante.

La novedad de la invención radica en el medio de cultivo semi-sólido, una base viscosa a medio camino entre sólida y líquida que combina gel y nutrientes. Esta textura intermedia crea un entorno donde las células no quedan “aplastadas” como en un sólido clásico ni dispersas en exceso como en un medio líquido. El resultado es visible: colonias que crecen de 2 a 5 milímetros y una vida útil que pasa de una semana a cerca de dos meses sin perder calidad biológica.

Este detalle, que puede parecer menor, tiene implicaciones grandes. Más tamaño significa mejor manejo, selección y transferencia de colonias. Más tiempo de supervivencia implica menos reinicios de cultivo, menos residuos de laboratorio y menos consumo de recursos asociados al mantenimiento constante.

La invención también abre la puerta a algo muy práctico: el transporte a temperatura ambiente. En un contexto donde los biobancos, las startups de biotecnología y los centros de investigación colaboran a escala internacional, poder mover cepas sin cadenas de frío complejas reduce costes, emisiones y riesgos de pérdida de material biológico.

Uno de los focos del trabajo está en las microalgas flageladas, organismos con capacidad de movimiento que necesitan entornos más acuosos para mantener su comportamiento natural. El medio semisólido logra ese equilibrio extraño pero eficaz: suficiente soporte para estabilizar la colonia, suficiente fluidez para que las células sigan “vivas” en el sentido más literal de la palabra.

La comunidad investigadora persigue que estas microalgas sean viables para uso a escala industrial. No se trata solo de producir más, sino de producir igual, siempre. La estabilidad genética es la base de cualquier proceso biotecnológico serio. Una mutación no controlada puede cambiar la productividad, la composición química o la bioactividad de una cepa. En sectores como la cosmética o la farmacéutica, eso no es un matiz, es una línea roja.

Medio sólido y líquido

La patente se centra en un método que permite mantener cepas microalgales, preferentemente flageladas, en medio semisólido, mezcla de gel y nutrientes, de manera que puedan ser recuperadas más adelante en medios líquidos para su crecimiento masivo o experimentación.

El proceso empieza de forma sencilla. En una placa de Petri se deposita una mezcla de agar y nutrientes específicos para la especie que se quiere conservar. Sobre esa base se añaden los microorganismos y se inicia una fase de incubación controlada, con temperaturas entre 15 y 30 °C y ciclos de luz y oscuridad que imitan, de forma muy básica, las condiciones naturales.

Aquí está uno de los puntos clave. En medios sólidos tradicionales, las microalgas crecen “apretadas”, con colonias pequeñas y poco margen de expansión. En este entorno gelatinoso, en cambio, la colonia gana superficie, se organiza mejor y mantiene su viabilidad durante más tiempo. Es una diferencia sutil en la textura del medio, pero profunda en sus efectos biológicos.

El equipo ha probado el método con distintos grupos de microalgas, incluyendo haptófitas marinas, conocidas por su potencial en la producción de lípidos, pigmentos y compuestos bioactivos. Son organismos prometedores para la industria, pero difíciles de manejar a largo plazo. Que puedan conservarse mejor es un paso hacia procesos más estables y menos dependientes de condiciones extremas.

Microalgas vivas

Los métodos clásicos de conservación tienen ventajas, pero también límites claros. El cultivo en medio líquido es barato y fácil, pero aumenta el riesgo de contaminación y de cambios genéticos. Funciona bien para periodos cortos, pero no es la mejor opción cuando se piensa en meses de almacenamiento.

El cultivo en estado sólido, por su parte, permite ralentizar el crecimiento y conservar cepas durante más tiempo, pero reduce la viabilidad celular con el paso de las semanas, especialmente en microalgas móviles o con alto contenido en grasas.

La propuesta de la UAL se sitúa en medio de ambos mundos. Combina estabilidad y flexibilidad, creando un entorno donde las células no solo sobreviven, sino que mantienen su identidad biológica. A largo plazo, este tipo de técnicas puede convertirse en la base de biobancos de microalgas, algo así como bibliotecas vivas de recursos biológicos para investigación, industria y restauración ambiental.

El siguiente reto es todavía más ambicioso: conservación a largo plazo mediante congelación y extracción de agua, una especie de criopreservación adaptada a estos organismos. Hoy sigue siendo inviable a gran escala, pero este tipo de avances acercan ese escenario.

Imagen: Universidad de Almería

Potencial

Este tipo de tecnología puede convertirse en una pieza clave dentro de la bioeconomía circular. Microalgas mejor conservadas y más estables genéticamente abren la puerta a:

  • Producción local de compuestos naturales para cosmética y farmacia, reduciendo importaciones y huella de transporte.
  • Biofertilizantes y estimulantes de suelo que sustituyan parte de los insumos químicos en agricultura.
  • Sistemas de captura de carbono basados en algas integrados en instalaciones industriales o depuradoras de agua.
  • Educación y ciencia ciudadana, con bancos de cepas que puedan usarse en centros educativos sin grandes infraestructuras técnicas.

No es una revolución que se vea de un día para otro. Es más bien una mejora silenciosa, de base, que hace posible que otros avances sucedan. Y a veces, en sostenibilidad, eso es justo lo que marca la diferencia.

Vía Junta de Andalucía

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Publicado en: Tecnología verde, Artículos destacados

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