
Investigadores del Southwest Research Institute (SwRI) y 8 Rivers han patentado un sistema que aprovecha las fluctuaciones en la demanda energética para mejorar la eficiencia de las plantas de energía.
- Almacenamiento de oxígeno líquido (LOX).
- Energía más barata en horas valle.
- Emisiones casi nulas.
- Ciclo Allam-Fetvedt mejorado.
- Más eficiencia, menos costes.
- Solución al vaivén de renovables.
- Proyecto piloto en Texas.
- Tecnología madura, aplicación innovadora.
El Southwest Research Institute (SwRI) y la empresa de innovación energética 8 Rivers han logrado algo que hasta hace poco parecía fuera del alcance: convertir uno de los mayores obstáculos de las energías limpias —su intermitencia— en una oportunidad de mejora para las plantas de generación. ¿Cómo? A través de un sistema que combina el almacenamiento de oxígeno líquido (LOX) con un ciclo térmico avanzado, haciendo más rentable y limpia la producción de electricidad.
Un nuevo enfoque para almacenar energía sin baterías
La clave del sistema está en aprovechar las horas de baja demanda eléctrica para generar y almacenar oxígeno en forma líquida. Ese oxígeno se obtiene separándolo del aire, en un proceso que normalmente consume hasta un 10% de la energía producida por la planta. Pero al mover esta tarea a las horas valle —cuando la electricidad cuesta menos y hay excedentes renovables—, se reduce drásticamente el impacto energético y económico.
Luego, cuando la demanda sube y los precios también, ese oxígeno se gasifica y se utiliza en un proceso de combustión controlada que permite capturar el CO₂ al 100%, gracias al llamado Ciclo Allam-Fetvedt. Este ciclo, desarrollado en la última década, ya era una de las grandes promesas para descarbonizar el uso del gas natural, pero su adopción estaba limitada por los costes de obtención de oxígeno. Con el nuevo sistema, ese cuello de botella se afloja.
Energía más limpia, sin comprometer la rentabilidad
Los análisis técnico-económicos realizados por SwRI confirman que esta solución puede mejorar el rendimiento global de la planta y hacerla competitiva incluso en un mercado con precios fluctuantes. La lógica es simple: almacenar cuando es barato, producir cuando es caro. Un modelo que se alinea perfectamente con el comportamiento actual y futuro de las redes eléctricas alimentadas por fuentes renovables.
Estudios del National Renewable Energy Laboratory (NREL) y Princeton University coinciden en que la creciente presencia de energía solar y eólica —actualmente en torno al 10–15% del mix energético en muchas regiones— incrementará la volatilidad en los precios eléctricos. Si ese porcentaje sube al 30%, como proyectan varios planes de transición energética, las necesidades de almacenamiento crecerán exponencialmente.
Hoy por hoy, no existe un sistema de almacenamiento a gran escala integrado en la red que sea totalmente fiable. Las baterías de ion-litio cumplen un rol, pero no pueden sostener la demanda durante varios días seguidos. En cambio, tecnologías como esta —basadas en gases industriales bien conocidos y con infraestructuras ya existentes— pueden llenar ese vacío a costes razonables y con bajas emisiones.
Tecnología probada, pero replanteada
Lo interesante no es sólo la novedad, sino la reutilización inteligente de tecnologías maduras. La separación de aire y la producción de oxígeno líquido no son nuevas: forman parte de procesos industriales desde hace más de medio siglo. Incluso jugaron un papel crucial en las misiones Apolo. Lo innovador aquí es cómo se conectan esas piezas con los nuevos ciclos de generación limpia, logrando algo que hasta ahora estaba fragmentado: una solución coherente, funcional y adaptable a distintos entornos energéticos.
De hecho, SwRI ya planea aplicar esta tecnología en su planta piloto STEP (Supercritical Transformational Electric Power) en San Antonio, Texas. Este centro es uno de los más avanzados del mundo en generación con CO₂ supercrítico, una técnica que mejora la eficiencia térmica y reduce drásticamente el uso de agua. Si el LOX y el Ciclo Allam-Fetvedt se integran con éxito, el proyecto STEP podría convertirse en un referente global en generación descarbonizada, operando con rendimientos muy superiores a los ciclos térmicos convencionales.
Potencial
El sistema de SwRI y 8 Rivers no es sólo una innovación técnica. Tiene implicaciones reales para la transición energética:
- Permite integrar más renovables sin comprometer la estabilidad de la red.
- Ofrece una alternativa al almacenamiento con baterías, evitando el uso de materiales críticos como el litio o el cobalto.
- Hace más viable la descarbonización del gas natural, que aún será necesario en la transición.
- Puede aplicarse en zonas industriales donde ya existen infraestructuras de separación de aire.
- Aumenta la resiliencia del sistema eléctrico ante picos de demanda o caídas de producción renovable.
En un contexto donde el cambio climático exige soluciones concretas y escalables, esta tecnología demuestra que es posible combinar realismo económico con ambición ambiental. No se trata solo de inventar lo nuevo, sino de reimaginar lo que ya funciona, aplicándolo con inteligencia y visión de futuro.



Anónimo dice
me parece tomadura de pelo. es como cuando se utiliza la energía eléctrica sobrante en una hidroeléctrica para bombear el agua hacia arriba. o utilizar la energía eléctrica sobrante o barata para elevar masas que posteriomente y en picos de demanda o de energía cara, liberen esa nada produciendo energía eléctrica síncrona.