
Nuevo método con láser permite fabricar carburo cementado por impresión 3D, reduciendo costes y desperdicio de tungsteno.
- Carburos cementados WC-Co, dureza extrema.
- Fabricación aditiva, material solo donde hace falta.
- Menos desperdicio, menos coste, misma resistencia.
- Láser + hilo caliente, sin fusión completa.
- Puerta abierta a moldes y herramientas más eficientes.
El carburo de tungsteno con cobalto (WC-Co) es uno de esos materiales que sostienen la industria sin hacer ruido. Está en herramientas de corte, moldes de alta precisión y equipos sometidos a desgaste continuo. Su problema siempre ha sido el mismo: es tan duro que resulta extremadamente difícil y caro de fabricar, con procesos que consumen grandes cantidades de material y energía para obtener un rendimiento limitado.
El método convencional, basado en metalurgia de polvos, exige altas presiones y temperaturas de sinterizado. Funciona, sí, pero deja por el camino mucho tungsteno y cobalto desaprovechados, dos materias primas críticas, costosas y con impactos ambientales relevantes asociados a su extracción y refinado.
Un enfoque distinto: imprimir sin derretirlo todo
El estudio publicado en International Journal of Refractory Metals and Hard Materials plantea una alternativa que cambia la lógica del proceso. En lugar de fundir completamente el material, el equipo apuesta por ablandarlo de forma controlada, usando fabricación aditiva (AM) combinada con irradiación láser con hilo caliente.
Esta técnica une un haz láser con un hilo metálico precalentado, aumentando la tasa de deposición y reduciendo pérdidas. El resultado es un proceso más preciso, más eficiente y sorprendentemente estable para un material tan complejo.
Se probaron dos estrategias de fabricación. En una, el propio vástago de carburo lidera el avance y recibe la irradiación directa. En la otra, es el láser quien marca el camino, aplicándose entre el vástago y el sustrato metálico. En ambos casos, el objetivo es el mismo: evitar la fusión total y con ella los defectos estructurales habituales.
Mantener la dureza sin generar defectos
El gran reto era conservar las propiedades mecánicas. Y aquí llega el dato clave: el material obtenido alcanza durezas superiores a 1.400 HV, comparables a las de los carburos WC-Co fabricados de forma tradicional. Sin porosidad, sin descomposición significativa y sin defectos visibles a escala microscópica.
No fue trivial. El método liderado por el vástago mostró problemas de descomposición del WC en capas superiores. El método liderado por láser, por su parte, tenía dificultades para mantener la dureza necesaria. La solución pasó por introducir una capa intermedia de aleación de níquel y por un control térmico muy fino: por encima del punto de fusión del cobalto, pero por debajo del umbral de crecimiento de grano.
Ese equilibrio marca la diferencia.
Fabricar solo lo necesario, donde se necesita
Más allá del logro técnico, el enfoque tiene una implicación clara: depositar carburo solo en las zonas funcionales, en lugar de mecanizar bloques completos para luego eliminar material. Menos residuo, menos consumo de materias primas críticas, menos energía por pieza útil. Sentido común industrial, aplicado con tecnología avanzada.
Como señala el autor principal, Keita Marumoto, investigador de la Hiroshima University, esta lógica resulta especialmente relevante cuando se trabaja con materiales caros y estratégicos. Y lo es todavía más en un contexto de tensión en las cadenas de suministro de metales.

Una plataforma para otros materiales complejos
El enfoque de formar sin fundir completamente no se limita a los carburos cementados. Abre la puerta a trabajar con otros materiales difíciles, frágiles o propensos a defectos cuando se someten a ciclos térmicos agresivos. Superaleaciones, compuestos avanzados, incluso combinaciones híbridas pensadas para aplicaciones muy concretas.
Quedan retos. El control de grietas, la fabricación de geometrías más complejas, la escalabilidad industrial. Nada menor, pero tampoco ciencia ficción.
Potencial
Aplicada a gran escala, esta tecnología puede:
- Reducir la presión sobre metales críticos mediante uso eficiente.
- Impulsar herramientas industriales más duraderas y reparables.
- Acercar la fabricación avanzada a modelos de bajo residuo.
- Mejorar la competitividad industrial sin aumentar la huella ambiental.
No es una solución climática por sí sola. Pero sí una pieza importante en ese cambio silencioso que ocurre dentro de fábricas, talleres y cadenas de suministro. Donde cada gramo ahorrado cuenta. Donde la sostenibilidad no va de discursos, sino de cómo se fabrican realmente las cosas.

Más información: Keita Marumoto et al, Effect of the hot-wire laser irradiation method and a Ni-based alloy middle layer on mechanical properties and microstructure in additive manufacturing of WC–Co cemented carbide, International Journal of Refractory Metals and Hard Materials (2026). DOI: 10.1016/j.ijrmhm.2025.107624



Rafael dice
un gran avance para la ciencia un gran avance para la humanidad y el medio ambiente reducir la huella de contaminación residuos y demás con mejores tecnologías en tecnologías más limpias y amigables en el medio ambiente.