
Investigadores japoneses lograron transmitir datos a 1.02 petabits por segundo a lo largo de 1.805 kilómetros.
- Nuevo récord mundial: 1,02 petabits por segundo.
- Velocidad 4 millones de veces mayor que la media en EE. UU.
- Fibra óptica con 19 núcleos, mismo tamaño exterior que la actual.
- Transmisión a larga distancia sin pérdida significativa.
- Posible revolución en conectividad, sostenibilidad y eficiencia energética.
Japón rompe récord mundial de velocidad de internet: 1,02 petabits por segundo
Un equipo de investigadores en Japón ha establecido un nuevo hito en el desarrollo de redes ópticas, alcanzando una velocidad de transmisión de 1,02 petabits por segundo a lo largo de 1.808 kilómetros, utilizando una fibra óptica de última generación. El resultado no solo supera el récord anterior, sino que lo hace sin alterar el diámetro exterior del cable, facilitando su incorporación en infraestructuras existentes.
Este avance multiplica por más de 4 millones la velocidad media de descarga fija en Estados Unidos (unos 285 megabits por segundo) y marca un antes y un después en la forma de pensar las redes de datos a escala global.
La nueva fibra óptica: más núcleos, mismo espacio
El secreto detrás de esta hazaña está en el rediseño del cable de fibra óptica. En lugar de un único núcleo, como en los sistemas tradicionales, esta versión incluye 19 núcleos en paralelo dentro de una única cubierta de vidrio. A pesar de la complejidad interna, el grosor del cable se mantiene en 0,125 milímetros, idéntico al de la fibra convencional, lo que permite aprovechar la infraestructura actual sin modificaciones costosas.
La clave está en el acoplamiento entre núcleos: los canales de luz interactúan de forma controlada, y ese entrelazado se corrige digitalmente en destino gracias a tecnologías como MIMO (Multiple-Input Multiple-Output). Este enfoque evita las pérdidas y limitaciones que suelen aparecer en diseños donde los núcleos están separados para evitar interferencias.
Además, el sistema trabaja en las bandas C y L, las frecuencias óptimas para transmisiones de larga distancia, lo que ayuda a minimizar la pérdida de señal y el ruido generado por los amplificadores.
Una arquitectura pensada para ir lejos
La transmisión no fue solo rápida, también fue estable y continua a lo largo de 1.808 kilómetros, gracias a un banco de bucles sincronizados que simularon la distancia total. Cada núcleo del cable recorrió múltiples vueltas por un tramo de 86,1 kilómetros, mientras se mantenía la coherencia entre canales y se recuperaba la señal original con mínima pérdida.
Para lograrlo, los investigadores utilizaron 180 longitudes de onda distintas en paralelo, cada una modulada mediante 16QAM, una técnica avanzada que codifica más bits por símbolo. Esta densidad espectral es lo que permite alcanzar una capacidad combinada de más de un millón de gigabits por segundo sin que la señal se degrade de forma crítica.
Implicaciones para las redes del futuro
Este logro no solo es impresionante desde el punto de vista técnico: tiene implicaciones reales para la transición hacia un modelo de conectividad más eficiente y sostenible.
Uno de los grandes obstáculos para escalar las redes ópticas actuales es la saturación física del cableado existente. Simplemente no hay espacio para instalar más fibras en muchos puntos de la red. Esta nueva fibra, al mantener el diámetro estándar pero multiplicar la capacidad interna, resuelve ese cuello de botella sin necesidad de obras civiles.
En términos energéticos, también hay beneficios claros. Cuanta más información se transmite por unidad de cable y distancia, menos energía se necesita por bit transportado. Eso significa una reducción directa del consumo eléctrico de los centros de datos, routers y sistemas de transmisión intercontinental.
Este enfoque podría aplicarse en zonas críticas, como grandes centros urbanos o nodos de conexión internacional, donde la demanda de datos crece exponencialmente y la eficiencia es clave. En países con planes ambiciosos de digitalización, como Alemania o Corea del Sur, este tipo de tecnología puede ser determinante para cumplir objetivos de neutralidad climática sin comprometer la conectividad.
Casos reales y contexto internacional
La fibra multicore ya no es una idea de laboratorio. Empresas como NTT y Sumitomo Electric llevan años desarrollando tecnologías similares, y en Europa, el proyecto EURO-FIBRE está evaluando aplicaciones prácticas para redes troncales en entornos urbanos.
Además, la nueva directiva europea sobre eficiencia energética en infraestructuras digitales, aprobada en 2025, exige que las redes de telecomunicaciones reduzcan su huella de carbono en al menos un 30 % para 2030. En ese marco, adoptar soluciones como esta fibra multicore puede ser una vía estratégica para cumplir esas metas.
Potencial
Más allá de la velocidad, esta tecnología representa una evolución estructural en cómo pensamos la conectividad. En lugar de seguir multiplicando cables, amplificadores y nodos, ofrece una vía para hacer más con menos. Ese principio —eficiencia sin expansión física— es central para cualquier enfoque serio hacia la sostenibilidad.
Algunas ideas prácticas:
- Reutilización de infraestructuras existentes, sin necesidad de abrir calles ni instalar nuevos conductos.
- Menor consumo energético por bit transmitido, con beneficios directos en la huella de carbono digital.
- Reducción del número de amplificadores necesarios, lo que implica menos puntos de fallo y menor mantenimiento.
- Mayor resiliencia frente a picos de demanda, especialmente útil ante crisis, teletrabajo masivo o emergencias.
- Soporte para ciudades inteligentes, vehículos conectados y redes 6G, sin comprometer sostenibilidad.
La combinación de alta capacidad, eficiencia energética y compatibilidad con redes existentes convierte esta tecnología en una herramienta clave para construir una infraestructura digital alineada con los retos ecológicos del siglo XXI.
Mientras los datos siguen creciendo, este tipo de avances muestran que es posible sostener el ritmo sin dejar al planeta atrás.
Más información: 1 02 Petabit/s Transmission Over 1,808.1 km in a 19-Core Randomly-Coupled Multicore Fiber



Deja una respuesta