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Nuevo estudio vincula el aumento del 75% de las muertes de peatones en EE. UU. desde 2009 al crecimiento de SUVs y camionetas

27 junio, 2026 Deja un comentario

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Imagen generada con IA

La mayor altura y tamaño de los vehículos explican hasta 400 muertes de peatones al año, revela una investigación del New York Times.

  • 🚶 +75% de fallecimientos de peatones desde 2009.
  • 🚙 SUV y pick-up de gran tamaño, protagonistas del cambio.
  • 📏 Capós más altos y mayores ángulos muertos.
  • ⚖️ Más peso, impactos mucho más severos.
  • 🏙️ Ciudades menos seguras para caminar.
  • 🌍 Debate creciente sobre movilidad urbana y diseño de vehículos.

Los SUV y las camionetas cada vez más grandes disparan las muertes de peatones: el coste oculto de una tendencia que preocupa a los expertos

Cuando un coche crece, el riesgo también

Durante décadas, la seguridad vial consiguió reducir de forma constante el número de peatones fallecidos. Sin embargo, esa tendencia empezó a cambiar a partir de 2009. Desde entonces, las muertes de personas que caminaban por las calles estadounidenses han aumentado aproximadamente un 75%, una evolución que numerosos investigadores relacionan con un fenómeno muy concreto: el crecimiento continuo del tamaño de los vehículos.

El análisis realizado por The New York Times junto con el Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) concluye que miles de fallecimientos podrían haberse evitado si los automóviles hubieran mantenido unas dimensiones similares a las de hace dos décadas. Las estimaciones apuntan a que entre 200 y 400 vidas al año podrían salvarse únicamente evitando ese aumento del tamaño medio de los vehículos.

Aunque los accidentes dependen de numerosos factores —velocidad, iluminación, distracciones o estado de la vía—, los investigadores destacan que las dimensiones físicas del vehículo se han convertido en un elemento determinante.

La transformación silenciosa del mercado del automóvil

Hace apenas veinte años, las berlinas compactas y los utilitarios dominaban las carreteras. Hoy el panorama es completamente distinto.

Los SUV, los todocaminos y las camionetas tipo pick-up representan una parte cada vez mayor de las ventas en muchos mercados. En Estados Unidos esta transformación ha sido especialmente intensa, aunque Europa también experimenta una evolución parecida, con un crecimiento constante de los vehículos elevados frente a los modelos tradicionales.

No se trata únicamente de una cuestión estética o de comodidad. Los fabricantes han apostado por este segmento porque ofrece mayores márgenes de beneficio, mientras que muchos compradores valoran la sensación de seguridad, la posición elevada de conducción o el espacio interior.

El resultado es evidente: los coches nuevos son, de media, más altos, más anchos y más pesados que hace dos décadas.

Una normativa con consecuencias inesperadas

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que no señala únicamente a las preferencias de los consumidores.

Tras la crisis financiera de 2008, Estados Unidos modificó parte de su normativa sobre consumo de combustible y emisiones mediante un sistema conocido como «footprint model», que establecía objetivos distintos según el tamaño físico del vehículo.

La intención era favorecer una transición progresiva hacia automóviles más eficientes. Sin embargo, ese planteamiento produjo un efecto difícil de anticipar: fabricar vehículos más grandes permitía cumplir determinados requisitos regulatorios con mayor facilidad.

No fue el único motivo del auge de los SUV, claro está. Influyeron también los cambios en el mercado, la desaparición de numerosos modelos compactos y la evolución de las preferencias de los consumidores. Aun así, muchos especialistas consideran que el marco regulatorio contribuyó indirectamente a acelerar esa transformación.

Este caso recuerda que las políticas ambientales necesitan evaluaciones integrales, contemplando también sus posibles efectos sobre la seguridad vial, el uso del espacio urbano o el consumo de materiales.

La física explica por qué un vehículo alto resulta más peligroso

Puede parecer contradictorio pensar que un frontal más grande pueda causar más daño si la fuerza se reparte sobre una superficie mayor.

La explicación está en varios factores que actúan al mismo tiempo.

Por una parte, el peso. Un vehículo más pesado genera una energía de impacto considerablemente superior cuando circula a la misma velocidad que otro más ligero.

Por otra, la altura del capó. Cuando un turismo bajo golpea a un peatón, el primer impacto suele producirse en las piernas, favoreciendo que la persona caiga sobre el capó. En cambio, un SUV alto o una gran camioneta golpean con frecuencia el torso o incluso la cabeza, aumentando notablemente la gravedad de las lesiones.

A esto se suman los ángulos muertos. Los conductores de vehículos muy altos disponen de peor visibilidad inmediata delante del automóvil, especialmente cuando circulan lentamente en cruces, aparcamientos o zonas escolares.

Los expertos en reconstrucción de accidentes advierten además de otro problema: cuando el peatón cae delante del vehículo, el conductor puede no llegar a verlo antes de que las ruedas pasen sobre él.

El diseño urbano también entra en juego

La seguridad de los peatones no depende únicamente del automóvil.

Las ciudades que han reducido la velocidad máxima en calles urbanas, ampliado aceras, mejorado la iluminación y diseñado pasos de peatones elevados registran una disminución significativa de los atropellos graves.

Cada vez más municipios europeos aplican el concepto de Visión Cero, una estrategia que parte de una idea sencilla: ningún fallecimiento en carretera debería considerarse aceptable.

Esta filosofía apuesta por combinar varias medidas al mismo tiempo:

  • Limitaciones de velocidad más estrictas en zonas urbanas.
  • Infraestructuras que obliguen a reducir la velocidad de forma natural.
  • Sistemas avanzados de detección automática de peatones.
  • Mejor diseño de intersecciones y cruces.
  • Mayor protección para ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal.

La seguridad deja así de depender exclusivamente del comportamiento humano para apoyarse también en el diseño de calles y vehículos.

La tecnología puede ayudar, aunque no sustituye a un buen diseño

Los sistemas actuales de asistencia a la conducción representan un avance importante.

Cada vez resulta más habitual encontrar frenado automático de emergencia, cámaras de 360 grados, sensores de proximidad y sistemas capaces de detectar peatones o ciclistas incluso de noche.

Europa ha dado un paso importante en esta dirección. Desde 2024, muchos vehículos nuevos comercializados en la Unión Europea incorporan de forma obligatoria distintos sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) como parte del Reglamento General de Seguridad.

Aun así, numerosos especialistas recuerdan que estas tecnologías reducen el riesgo, aunque no eliminan los problemas derivados de un vehículo excesivamente grande y pesado. La prevención empieza mucho antes, en la propia fase de diseño.

Un debate que ya trasciende la seguridad vial

El tamaño de los vehículos ha dejado de ser una simple decisión comercial.

Urbanistas, ingenieros, autoridades sanitarias y organizaciones ambientales coinciden cada vez más en que la movilidad del futuro debe equilibrar varios objetivos: reducir emisiones, proteger a los usuarios más vulnerables y recuperar espacio para peatones y bicicletas.

En algunas ciudades ya se estudian medidas como tarifas de aparcamiento vinculadas al tamaño del vehículo, revisiones de los estándares de diseño urbano o nuevos criterios de homologación que tengan en cuenta el riesgo para peatones además de la protección de los ocupantes.

Todo apunta a que el debate continuará creciendo durante los próximos años.

Vía The New York Times

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Publicado en: Vehículos Eléctricos

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