
Japón avanza hacia buques de hidrógeno con motor de dos tiempos que supera el 95% de uso de combustible limpio.
- Motor marino de hidrógeno a gran escala.
- Co-combustión superior al 95 % a plena carga.
- Primer paso hacia buques oceánicos sin emisiones directas.
- Uso de hidrógeno licuado para largas distancias.
- Entrada en operación prevista a partir de 2028
Un motor de hidrógeno que apunta a la navegación oceánica
El desarrollo del motor marino 6UEC35LSGH, impulsado por Japan Engine Corporation y Kawasaki Heavy Industries, marca un punto de inflexión en la transición energética del transporte marítimo. No se trata de un prototipo de laboratorio ni de una embarcación experimental de corto recorrido. Aquí la ambición es otra: llevar el hidrógeno como combustible a buques mercantes de gran tamaño, capaces de operar durante largas travesías.
El dato clave habla por sí solo. Este motor de dos tiempos y baja velocidad ha alcanzado una co-combustión de hidrógeno superior al 95 % a plena carga, lo que indica que el diésel queda prácticamente relegado a un papel residual. En términos energéticos, esto supone una reducción muy significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, manteniendo al mismo tiempo estabilidad operativa. Y eso, en el mundo marítimo, no es trivial.
Más allá de los proyectos piloto
Hasta ahora, la mayoría de iniciativas con hidrógeno en el sector naval se habían centrado en embarcaciones pequeñas, recorridos cortos y potencias limitadas. Ferris turísticos, remolcadores portuarios… soluciones interesantes, aunque lejos de transformar el comercio marítimo global.
Aquí cambia el enfoque. La combinación de un motor de gran potencia con hidrógeno licuado permite pensar en rutas de larga distancia. Esto abre la puerta a sustituir parcialmente los combustibles fósiles en uno de los sectores más difíciles de descarbonizar.
Conviene recordar que el transporte marítimo representa cerca del 3 % de las emisiones globales de CO₂, una cifra comparable a la de países industrializados. Por eso, cualquier avance real en este ámbito tiene un impacto sistémico.

Ingeniería, materiales y retos técnicos
El desarrollo de este motor no surge de la nada. Detrás hay años de trabajo en materiales compatibles con hidrógeno, un elemento que plantea desafíos únicos: fragilización de metales, riesgos de fuga, comportamiento diferente en la combustión.
Además, el sistema de inyección ha tenido que adaptarse para garantizar durabilidad y seguridad en condiciones extremas. A esto se suma el diseño del sistema de suministro de combustible (MHFS), que incluye almacenamiento criogénico de hidrógeno licuado a temperaturas cercanas a los –253 °C.
No es solo cuestión de quemar hidrógeno. Es hacerlo de forma fiable, durante miles de horas, en alta mar. Y ahí está el verdadero reto.
Un buque real en el horizonte
El proyecto no se quedará en pruebas de banco. El motor será instalado como sistema principal en un buque multipropósito de 17.500 toneladas de peso muerto, actualmente en fase de diseño.
- La hoja de ruta ya está definida.
- Entrega del motor: enero de 2027.
- Inicio de operaciones de demostración: 2028.
- Duración prevista: tres años.
Durante ese periodo, se evaluará el comportamiento del sistema en condiciones reales, incluyendo eficiencia, seguridad y costes operativos. La participación de entidades como ClassNK en la certificación añade una capa adicional de rigor técnico.
Un paso más hacia la descarbonización marítima
Este tipo de desarrollos encaja en una tendencia más amplia. La Organización Marítima Internacional (OMI) ha endurecido sus objetivos climáticos, apuntando a una reducción progresiva de emisiones en las próximas décadas. En paralelo, la Unión Europea ya ha empezado a incluir el transporte marítimo en su sistema de comercio de emisiones.
En este contexto, el hidrógeno se posiciona como una de las alternativas más prometedoras, junto con el amoníaco o los combustibles sintéticos. Cada uno con sus ventajas, sus limitaciones. Ninguno perfecto.
Pero lo importante es que el sector empieza a moverse. De verdad.
Potencia
El desarrollo de este tipo de motores abre varias vías interesantes para avanzar hacia un modelo más sostenible.
Primero, impulsa la creación de infraestructuras de hidrógeno en puertos, lo que puede beneficiar a otros sectores industriales. No solo transporte marítimo. También logística, generación eléctrica o procesos industriales.
Segundo, favorece la integración de energías renovables a gran escala, al utilizar el hidrógeno como vector energético para almacenar y transportar electricidad generada por solar o eólica.
Tercero, permite reducir la dependencia de combustibles fósiles en rutas comerciales clave, algo especialmente relevante en un contexto de inestabilidad energética global.
A corto plazo, el despliegue será limitado. Costes elevados, falta de infraestructura, incertidumbre regulatoria. Pero poco a poco. Como suele ocurrir.
Si la tecnología demuestra ser fiable y competitiva, podría convertirse en una pieza clave dentro del rompecabezas de la descarbonización. No la única. Pero sí una de las más necesarias.



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