• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

La historia de los ríos voladores que viaja desde el Amazonas para regar la Pampa Argentina

16 septiembre, 2023 Deja un comentario

Valora este contenido
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google
La historia de los ríos voladores que viaja desde el Amazonas para regar la Pampa Argentina
Imagen: StreetFlash – Depositphotos.

¿Alguna vez nos pusimos a pensar de donde proviene el agua que riega nuestros cultivos, fertiliza nuestra tierra y da vida a nuestra biodiversidad?

Siempre creímos que los océanos eran los mayores generadores de lluvia en el planeta. Pero hace un tiempo, algunos investigadores comprobaron que esto no es así en muchos casos. 

Los árboles tienen un rol fundamental en la creación de lluvia; y aunque se conoce cómo es este proceso, no se sabe bien qué alcance tiene. Porque estos seres vivos son sistemas complejos e interdependientes, esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad, la regeneración del suelo y la generación de oxígeno. Pero también son seres sintientes, que se protegen y se comunican entre sí. Así lo ha descripto Suzanne Simard, investigadora de la Universidad de Columbia Británica en Canadá, a partir de sus descubrimientos. 

Hace poco me topé con un libro que profundiza respecto del rol de los árboles en la generación de vida en el planeta, a través de la generación de lluvias. Se trata de A Trillion Trees, escrito por Fred Pearce. 

En su primer capítulo, “Ríos que vuelan”, cuenta algunas experiencias que me resultaron fascinantes. Especialmente porque comprueba cómo los bosques y selvas son generadores de ríos aéreos que sobrevuelan el planeta llevando agua hacia los lugares más remotos. 

Cuenta que, en el año 2006, un piloto británico llamado Gerard Moss, luego de haber recorrido el mundo dos veces en su avión de un solo motor, quiso demostrar que la Selva Amazónica era la mayor generadora de agua de toda Latinoamérica. Más que los océanos. Según su visión, los habitantes de Brasil estaban sentados en una mina de oro en términos de recursos hídricos, pero no se refería con esto al Río Amazonas sino a los ríos de agua que están por encima de la selva. 

Moss, junto a un grupo de científicos que venían sosteniendo esta teoría, emprendió una aventura que lo llevó a ver con sus propios ojos estos ríos voladores. Su hazaña consistió en comenzar a viajar en su avión por encima de la selva para tomar muestras de partículas de humedad que luego sometería a análisis de laboratorio para determinar si esa humedad provenía de la selva o del mar.  

Así fue que, durante días, logró navegar estos ríos aéreos, y pudo tomar miles de muestras a través de las cuales llegó a la increíble conclusión de que el Amazonas estaba generando sus propias lluvias y las que riegan buena parte del continente. 

En uno de sus viajes, logró perseguir los ríos voladores desde la Ciudad de Belén (Brasil) hasta el Océano Atlántico. Pudo comprobar también que, luego de llegar a los Andes, el río volador era empujado hacia el sur por la cordillera y de ahí viajaba a través de Paraguay, Uruguay y luego a través de la Cuenca del Plata hasta la Pampa Argentina.

En su libro Viaje al fin del Amazonas, Silvina Heguy ofrece una hermosa descripción: “Cada árbol, además de emitir oxígeno, disipa el agua que va a constituir la lluvia que cae al sur, sobre la ciudad de San Pablo, o sobre los sembradíos de la pampa argentina. En la cuenca más grande del planeta hay ríos en la tierra y también en el cielo. Los árboles son manantiales”.

La importancia del Amazonas trasciende su propia región y nos impacta. Cada árbol que desaparece en algún lugar de Brasil empuja a la Argentina a un nuevo cambio en el régimen de lluvias, en el clima y en la vida cotidiana. Lo mismo sucede con los árboles que desaparecen de nuestra selva misionera y del impenetrable chaqueño.

Desde que nuestro país tiene memoria, venimos observando cómo nuestros bosques desaparecen. Gran parte de la deforestación de nuestra tierra está causada por el cambio en el uso de los suelos. Más ganadería y más monocultivo se traduce hoy en menor cantidad de bosques y árboles. ¿Es posible pensar un modelo de producción de alimentos que contradiga esta paradoja? La respuesta es sí. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés)  la agricultura familiar, por ejemplo, “ofrece una oportunidad única para garantizar la seguridad alimentaria, mejorar los medios de vida, gestionar mejor los recursos naturales, proteger el medio ambiente y lograr un desarrollo sostenible, en especial en zonas rurales”.  

A veces pareciera imposible entender la lógica detrás del modelo deforestación-producción que propone hoy la agricultura a gran escala; cuando son aquellos que más requieren del equilibrio de la naturaleza (para poder producir con cierta previsibilidad) quienes ignoran estas relaciones de causa y efecto. Es verdad que, hace algunos años, se podía alegar cierta ignorancia. Pero hoy, las consecuencias son evidentes porque se ven en el día a día. La imprevisibilidad climática tiene desconcertado a los que utilizan la tierra como medio de producción. 

El problema es que vemos a la naturaleza como un sistema individual y aislado. Nos olvidamos de la interrelación que existe entre una parcela productiva, un bosque deforestado, el sistema de escurrimiento de la tierra, y las lluvias y sequías. Todo está conectado. Actuamos de forma individualista y la urgencia hace que nos enfoquemos en los resultados a corto plazo. Pero no solo estamos hipotecando el futuro del planeta (lo cual puede sonar muy lejano), sino que hipotecamos la productividad de la tierra que es nuestra y nos da lo esencial para que podamos sobrevivir.

Entonces, además de pensar en los nuevos modelos de desarrollo, tenemos que poner foco en la transición ecológica; y cuando hablamos de esto, tenemos que hacerlo en base a planes realistas y concretos. Hay que tender un puente entre el modelo actual que, aunque no nos guste, es el que tenemos y el modelo hacia el cual queremos ir. Esto sólo se va a lograr si se generan los consensos necesarios. Y acá es donde está la gran oportunidad: en una sociedad donde uno de los mayores problemas que tenemos es la inequidad, debería haber una gran mayoría de gente dispuesta a cambiar este modelo. Sólo hace falta más conciencia, educación y compromiso.

En el año 2019 hubo una serie de incendios sin precedentes en el Amazonas. Más de 90 focos activos incendiaron miles de hectáreas con un aumento del 67% interanual respecto de años anteriores. En el 2021 hubo una sequía histórica en el Río Paraná, una de las vías fluviales para el transporte de granos más importante del mundo quedó casi seca. Las consecuencias económicas, sociales y ambientales fueron enormes. Nunca se habló de la posible relación directa entre ambos eventos. Pero si supimos en el 2019, con un grupo grande de Organizaciones de la Sociedad Civil, que mientras la selva amazónica se quemaba era imprescindible preguntarnos cómo esto afectaría la recurrencia de lluvias en nuestro país en los próximos años. La respuesta llegó pronto.

El mundo está frente a una encrucijada determinante. La de aferrarnos al individualismo y al “sálvese quien pueda” o la del pensamiento colectivo y ecosistémico. Aquel en la cual todos somos parte de un sistema mayor y todos tenemos que aportar nuestra parte para que el sistema subsista. 

Es hora, no sólo de pensar, sino de crear y comenzar a transitar nuevos modelos de desarrollo. No queda tiempo. La lucha ambiental es colectiva, el sufrimiento va a ser individual. En su libro el Jardín de los Senderos que se Bifurcan Jorge Luis Borges escribió «Siglos de siglos y solo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.»

Autor: Juan B. Filgueira, ex-Presidente de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires.

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Medio Ambiente

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Investigadores británicos reducen un 74% la energía necesaria para fabricar un material que elimina más del 90% del plomo del agua

Científicos de Birmingham abaratan de $19 a $5 por gramo un material capaz de eliminar más del 90% del plomo del agua.

Un experimento en una minicasa revela que los limpiadores perfumados generan nanopartículas que llegan a lo profundo de los pulmones en minutos

Limpiadores con aroma pueden liberar miles de millones de nanopartículas y contaminar el aire interior más que el exterior.

Investigadores demuestran que hasta un 20 % de los áridos naturales del hormigón pueden sustituirse por residuos de demolición sin perder resistencia estructural

Investigadores de ESPOL y University of Surrey han estudiado de forma controlada qué ocurre al sustituir los áridos gruesos naturales del hormigón por áridos procedentes de hormigón demolido y residuos de construcción mixtos.

Australia instala más de 1 GW de solar en tejados en tres meses y bate otro récord con 111.000 baterías

Australia bate su récord de solar en tejados con 1 GW instalado en solo tres meses, impulsada por el auge de las baterías domésticas y nuevos incentivos.

Científicos crean diminutas “fábricas de nitrógeno” biodegradables para reducir el uso de fertilizantes

Investigadores de EE. UU. desarrollan microesferas biodegradables que fijan nitrógeno y podrían reducir el uso de fertilizantes.

Científicos australianos descubren que los vasos biodegradables liberan hasta 12 veces más microplásticos que los de polietileno en el café

Científicos de la Universidad de Queensland detectan hasta 4,3 millones de nanopartículas por mililitro en vasos biodegradables para café.

Investigadores españoles usan paneles solares semitransparentes para reducir un 61,3 % la evapotranspiración y un 17,8 % el sobrecalentamiento en invernaderos

Investigadores españoles usan paneles solares semitransparentes para convertir invernaderos en refugios contra el calor que producen electricidad ahorrando agua.

Una nueva capa lleva una célula solar orgánica al 20,01 %; la versión flexible conserva más del 95 % tras 10.000 dobleces

Una nueva capa eleva una célula solar orgánica al 20,01 %; la versión flexible conserva más del 95 % tras 10.000 dobleces en pruebas separadas.

Startup respaldada por Google desarrolla drones que dispersan nubes sobre parques solares para aumentar su producción eléctrica

Startup apoyada por Google prueba drones que modifican nubes para mejorar la generación solar y, a futuro, debilitar huracanes.

Investigadores de Harvard modifican bacterias marinas para acelerar 2,6 veces la captura de CO2 mediante meteorización de rocas

Científicos de Harvard desarrollan bacterias que aceleran la meteorización de rocas y capturan CO₂ del aire en agua de mar.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies