
El sistema SWIS alcanzó un 88.97 % de generación renovable a las 11 a.m. del lunes, superando récords anteriores de 87.29 % y 85.36 % en días recientes.
- 89 % renovables en red aislada más grande del mundo.
- Energía solar en tejados, protagonista.
- Sin conexión a otras redes.
- Baterías gigantes, clave para el equilibrio.
- Carbón, en retirada para 2029.
- Nueva licitación: 1.600 MW eólicos y solares.
- Hito técnico y político para Australia Occidental.
La red aislada más grande del mundo alcanza un nuevo pico: 89 % de renovables, lideradas por la solar en tejados
La South West Interconnected System (SWIS), que abastece a la zona suroeste de Australia Occidental, ha alcanzado un récord histórico: 88,97 % de electricidad procedente de fuentes renovables, con un papel estelar de la energía solar distribuida en tejados. Esta cifra, registrada a las 11 de la mañana de un lunes soleado, no solo supera el máximo anterior (87,29 %), marcado un día antes, sino que reafirma una transformación energética que ya no es promesa, sino presente.
Este logro tiene un doble mérito. No solo por el porcentaje, sino porque la SWIS es una red completamente aislada, sin interconexiones con otros estados ni posibilidad de exportar excedentes. Es decir, todo lo que se genera, se consume o se almacena localmente. En un contexto así, mantener la estabilidad del sistema con niveles tan altos de renovables es una hazaña técnica y de planificación.

¿Quién está impulsando esta revolución?
En este último pico, la solar en tejados cubrió el 64 % de la demanda, seguida por el viento con poco más del 16 %. El resto vino de solar a gran escala, biomasa, sistemas híbridos y almacenamiento con baterías. A diferencia de otros estados australianos que pueden exportar cuando hay sobreproducción, W.A. no tiene esa opción. La clave está siendo su inversión en baterías de gran capacidad.
Una de las más recientes, ya en funcionamiento, es la segunda batería más grande del país, construida sobre una antigua zona carbonífera. Este tipo de infraestructuras permiten absorber el excedente solar durante las horas de menor demanda y liberarlo durante los picos del atardecer. También actúan como amortiguadores frente a perturbaciones eléctricas, algo esencial cuando la generación depende del sol y el viento.
El futuro del carbón tiene fecha de caducidad
El gobierno estatal ha confirmado el cierre progresivo de las tres últimas centrales térmicas de carbón públicas para 2029. La única restante, de propiedad privada, también se encuentra en proceso de cierre. La transición no se basa solo en ideales: el carbón ya no es competitivo frente al coste decreciente de la solar y la eólica.
Pero sustituir esta capacidad no será automático. Se calcula que para cubrir ese hueco, será necesario incorporar al menos 1.600 megavatios (MW) de nueva generación renovable. Por ello, el gobierno federal ha lanzado una licitación específica para W.A. dentro del programa Capacity Investment Scheme. El objetivo es atraer proyectos eólicos y solares capaces de aportar energía firme y flexible. Las propuestas se reciben hasta este viernes, y los proyectos ganadores se anunciarán en marzo o abril del próximo año.

Un hito que desafía viejos mitos
Hace solo unos años, alcanzar un 20 % de renovables instantáneas parecía impensable para muchos. Los detractores predecían apagones, colapsos económicos y regresos forzados a formas de vida precarias. Hoy, el 89 % es una realidad funcional, gestionada en tiempo real por el Australian Energy Market Operator (AEMO), que destaca el rol de las condiciones meteorológicas y la baja demanda en el momento del récord.
Este tipo de avances refuerzan la idea de que no hace falta esperar a tecnologías futuras ni a consensos perfectos: la transición energética ya está ocurriendo. Incluso en redes aisladas, incluso sin hidráulica de bombeo, con la combinación adecuada de renovables distribuidas, almacenamiento y digitalización, se puede operar un sistema eléctrico moderno, seguro y mayoritariamente limpio.



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