
La mosca “New World Screwworm” es una especie parasitaria que se alimenta de tejido vivo, ha comenzado a invadir América Central y del Norte. Esta mosca pone huevos en heridas abiertas; sus larvas devoran el tejido vivo, causando sufrimiento extremo, incluso la muerte si no se trata.
- Mosca parasitaria avanza desde Centroamérica.
- 90.000 casos desde 2023.
- Afecta ganado, fauna silvestre y humanos.
- EE. UU. abrirá nueva planta de moscas estériles.
- Lluvia de insectos desde aviones, estrategia clave.
- Alto coste, pero impacto económico aún mayor.
- Puertos ganaderos reabren tras mejoras sanitarias.
Una amenaza que vuelve con fuerza
La mosca barrenadora del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) ha resurgido con fuerza. Desde principios de 2023, se ha propagado por Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice y El Salvador, rompiendo una calma sanitaria que había durado más de dos décadas en buena parte de Centroamérica. En noviembre de 2024 alcanzó el sur de México, lo que provocó el cierre temporal de varios puertos ganaderos en la frontera con EE. UU. y encendió las alarmas del sector agropecuario estadounidense.
El contexto actual: nuevas condiciones, viejos enemigos
El regreso de este parásito está impulsado por una combinación de factores ambientales y humanos. El aumento de temperaturas vinculado al cambio climático ha expandido las zonas aptas para el desarrollo del insecto. Al mismo tiempo, el comercio transfronterizo de ganado y fauna silvestre ha facilitado su transporte inadvertido.
Pero hay un matiz más preocupante: según algunos entomólogos, las moscas podrían estar desarrollando comportamientos que reducen la eficacia del método tradicional de control mediante machos estériles, como evitar el apareamiento con ellos. Esto obligaría a rediseñar la estrategia de contención.
Riesgo creciente para Norteamérica
El avance hacia el norte pone en riesgo a más de 34 millones de cabezas de ganado en México y al menos 14 millones adicionales en Texas y Florida. La amenaza no se limita al ganado: también afecta a fauna silvestre como ciervos, aves, roedores, y puede llegar a humanos y mascotas, como ya se ha documentado.
Desde que comenzó el brote en 2023, se han reportado más de 90.000 infestaciones en animales, según datos recientes del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA). Las larvas provocan lesiones profundas en pocos días, y si no se tratan, el animal puede morir en una o dos semanas. Rancheros como Stephen Diebel, vicepresidente de la Texas & Southwestern Cattle Raisers Association, subrayan el impacto: «Es una tarea diaria inspeccionar al ganado. Sabemos lo devastador que puede ser un brote».
Tecnología, vigilancia y cooperación internacional
La técnica de los machos estériles sigue siendo la base de la estrategia de control: se crían machos en instalaciones especializadas, se esterilizan con radiación gamma y se liberan desde aviones sobre zonas afectadas. Como las hembras solo se aparean una vez en su vida, se logra reducir gradualmente la población salvaje.
Actualmente, la planta binacional COPEG en Panamá produce 100 millones de pupas estériles por semana, que se dispersan principalmente en el sur de México y Centroamérica. Sin embargo, esta capacidad es insuficiente frente al ritmo de propagación actual.
Ante esto, el USDA anunció en junio de 2025 la construcción de una nueva planta de cría de moscas en EE. UU., cerca de la frontera con México, en el condado de Hidalgo (Texas). También se renovará una antigua fábrica en Metapa, México, con una inversión de 21 millones de dólares y previsión de operación para finales de 2025.
El costo estimado de la nueva planta en suelo estadounidense podría rondar los 300 millones de dólares, pero las autoridades y ganaderos coinciden en que es una inversión que se justifica: el sector ganadero representa más de 10.000 millones de dólares solo en Texas. “Tener una instalación nacional es fundamental para controlar la distribución de las moscas estériles con más eficacia”, afirmó Diebel.
La logística aérea es clave: las moscas adultas, con su exoesqueleto azul verdoso metálico, se cargan en contenedores refrigerados y se liberan en áreas rurales con baja densidad poblacional. No representan peligro para humanos ni animales, y no sobreviven en zonas urbanas.
Vía What is the New World screwworm, and why is the US building a ‘fly factory’ to fight it? | CNN



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